lunes, 11 de mayo de 2009

El timo de la estampita veneciana


Venecia es uno de los parques temáticos europeos. Uno de nuestros mayores centros comerciales del ocio. Al que por supuesto también se han apuntado militantemente la mayoría de las iglesias de la ciudad, tengan o no tengan que ver.
Odian a las cámaras sin saber muy bien porque, ya que rezar no se reza, y con una Canon de 150 euros mal se reproduce la imagen de la Inmaculada de turno. Algún párroco piadoso pide libremente limosna para la conservación del templo. Otros te atracan antes de abrir la puerta. Todos anuncian el cierre durante las horas de misa que ya no dan.
Tiempos aquellos en los que la iglesia era refugio de algo. ¿Sera también por eso que hoy si no fueran por los turistas estarían irremediablemente vacías?

domingo, 10 de mayo de 2009

En Venecia, como en Compostela, la lluvia es arte


Acusen me de exagerado. Lo que usted quiera. Pero cada vez que he venido aquí el cielo se convirtió en la catarata universal. Castigo del dios inexistente para pecadores militantes. Tengo la furgoneta en un charco de agua de la que difícil será salir. Disculpa buena para quedarse hasta que seque. Sigue lloviendo a mares y seguimos haciendo kilómetros de iglesia en iglesia. De bar en bar. De café en café.

sábado, 9 de mayo de 2009

Turistas en Venecia


Ninfa, la mía, odia las masas. No la llevas en sábado al Corte Ingles ni prometiéndole un diamante. Me he vengado en Venecia llevándola en volandas entre camaras de fotos transportadas por humanos.
Era horrible.
Hordas de nuevos ricos en versión china. Hordas de ninfas árabes tapadas con pañuelos de Hermes y calzadas con All Stars. Mas hordas, inmensas, de polacos en misión. Hordas, discretas, de nenas españolas interesadas en sucedáneos de Gucci. Hordas de italianos colgados del gelatti. Mas hordas familiares de holandés. El mismo tamaño de hordas alemanas en versiones separados, lesbianas, aburridos, intelectuales, y amantes del orden. Mas hordas dispares de ex comunistas extasiados ante los escaparates del despilfarro capitalista. Hordas de amantes de su cartera en versión rumana. Variaciones de ingles parlantes, mayormente con acento yanqui, que se maravillan ante cada puente gritando ¡Oh! ¡Yea! y similares. Hordas de escolares italianos encadenados a señoritas que inútilmente reclaman orden y atención.
Se lo aviso. Si odia el pueblo en sábado, no vaya a Venecia. Quédese en casa. Véalo por televisión en el National Geografic. Por cierto, en el verano dicen que todavía es más horrible. Levantarse pronto ayuda poco: toda masa se comporta como búfalos en la pradera: a la salida del sol ya están en movimiento.

jueves, 7 de mayo de 2009

¿Para qué sirve la prensa escrita?


Leo en Venecia que el manda mas de El País, hoja parroquial del españolismo pseudoprogresista, se encabrona protestando: el gobierno hispano no ha demostrado esfuerzo en financiar la prensa escrita.
El tipo este, en Galiza, protesta ampliamente por que tanto izquierdas como derechas han mantenido durante años la bochornosa prensa galaica a ritmo de subvención oculta detrás de anuncios y “programas educativos”. Eso.
Pues yo estoy con él. No se puede vivir sin periódicos. ¿Qué vamos a hacer cuando no tengamos con que envolver el pescado, secar los zapatos mojados...?
Para esto me sirvió hoy El País, entre la lluvia veneciana

miércoles, 6 de mayo de 2009

Moteles en la autopista


Los odio, pero de vez en cuanto los frecuento. Por necesidad.
Veníamos cansados de chupar horas por las autopistas. Con ventarrón lateral asesino en noche negra y lluviosa. Entre túnel y túnel, llegamos a la conclusión de que no tenemos alma de topo. Encontramos uno que parecía abierto en una gasolinera. Parecía. Seguimos chupando mas kilómetros en la obscuridad total. Cien kilómetros más adelante hubo más suerte. Estaba abierto y tenia, las ultimas, dice, dos habitaciones.
¡No joda! 135 euros por dormir en una cama de plástico, con parquet de plástico, sabanas de hormigón,...
Si no le conviene puede seguir.
No insulte a la suiza del mostrador. Son en todos los países iguales

martes, 5 de mayo de 2009

Envidias



Ya le gustaría. ¿eh?. Lo de la góndola

Autopistas Europeas


Me fui a Venecia a tomar el sol en una terraza. De momento solo chubascos. Cruce media Europa. Por la autopista. Estudio directo del estado de la crisis.
Los holandeses siguen reunidos en la búsqueda de soluciones y sus brillantes autopistas iluminadas siguen siendo escasas, concurridas, estrechas, llenas de camiones maleducados que adelantan horas para avanzar diez metros.
Llegas a Alemania y te enteras de quien es el motor de Europa.
Se han puesto a arreglar todos los agujeros que tenían. Avanzar hacia delante dando un brindis en el aire, ya se verá más tarde si es o no al sol. Se invierte en obras públicas y han puesto al Rhur en obras. Pueblo disciplinado cumple a rajatabla las indicaciones, lo que se traduce en un discurrir del trafico sin atascos. El fluido viene del orden.
En Suiza, país de aburridos campesinos ricos, después de enseñar el pasaporte que no quieren mirar, ellos son pero no son Europa. Son para intentar sacarte los euros al cambio de un euro un franco, robo en otros lugares. No son, para el resto. Tienen el merito de haber horadado el país con túneles para mantener el tráfico fluido. Aquí y en la esquina, se olvidaron de asfaltar en condiciones. Pero poco nos quejaremos viendo los costes del topo mecanizado. El paisaje es bueno, por lo que también se agradece que la velocidad sea limitada. Además, en las esquinas y curvas han puesto un radar para demostrar la eficacia de ser bastante alemanes, sin mentarlo.
Llegar al país de los espaguetis, volviendo a enseñar el pasaporte, ellos si son Europa, es reencontrarse en el caos del sur. Como nuevos ricos se han montado unas buenas autopistas, amplias y bien conservadas. Como sureños la cagan con el supremo despilfarro: conducen todos por la izquierda, inutilizando los carriles de la derecha. ¿Mi potente máquina allí?