Mostrando entradas con la etiqueta Senderismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Senderismo. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de enero de 2016

La sierra de A Capelada, verde sin filtro




Entre Cabo Ortegal y el puerto pesquero de Cedeira se encuentra la Sierra da Capelada. Alli cerca encontrara San Andrés de Teixido, lugar a donde todos -usted también- van de “ mortos ou de vivos” .

Lo he explicado algunas veces en estas hojas: le recomiendo ponerse presto en camino ya que no ir no es opción. Lo otro, acudir en forma de lagartija, sapo, y demás animalia de la Galiza verde, tal como estan los caminos y el tiempo en esa Galiza atlántica figura como técnica libre de BMSD. Pero es su vida.

Lo otro, de que aquello hay que verlo no es literatura. Le contaran en las hojas de la propaganda que alli estan los acantilados mas altos de Europa. No los he medido. Se ven bien altos. Te acougan si en el invierno, en día de temporal, los contemplas desde la vieja garita de los aduaneros de Herbeira. Si puedes entrar. Ya que el lugar lo reclaman las vacas y caballos semisalvajes que lo usan de merendero. No pruebe a desafiar la fiereza de unas y  otros. No aman a los humanos. y las vacas, esos totenes de la cultura gallega, mucho menos.

Hay quien sigue la pista hasta acercarse a Cabo Ortegal. Lo haría también. Pero A Capelada tiene mucho mas. Hay cientos de caminatas que se pueden hacer. Por ejemplo llegarse al curro de la “rapa das bestas” donde cada año se recoge y marcan los caballos que viven el resto del año en el monte. Hemos pateado hasta las cumbres. Donde debe estar usted preparado a cambien de clima, viento y lluvia. No se asuste. Alli también es territorio del lobo. Con suerte podrá verlo si sale bien pronto. Otra opción es hacer la vieja senda de los aduaneros. Hoy mas bien de los percebelleiros. Recorre sin estar señalizada toda la costa. Esa es la aventura. Colgar el saco y la tienda a la mochila y hacer camino. Se puede dormir en plena naturaleza.

¿El tiempo? ¿Pero usted a que ha ido a uno de los confines del mundo Europeo?. ¿A ponerse moreno?





jueves, 21 de enero de 2016

Les Diablerets



¿Sabe usted donde queda? Yo no. Hasta hace unos dias. Ni jamás supe de su existencia. Es raro. Ya que es posiblemente una de las estaciones de esquí mas antiguas del Suiza. Del mundo, ya que alli nació el esquí alpino moderno. Hoy se conoce por su interesante festival de cine de montaña.


Contra el plástico de las  estaciones de esquí modernas con sus servicios y lujos poco tiene que hacer. Les Diablerets es una aldea de madera para los que buscan la tranquilidad. Tiene un bien surtido supermercado. Tres tiendas de material de montaña y esquí. Unos cuantos restaurantes. Dos médicos… Vamos lo que puede necesitar.

Les Diablerets se asegura de una presencia constante de nieve ya que tiene un pequeño glaciar que permite esquiar la mayor parte del año. Pero alli se va a otra cosa. Las travesías con raquetas de nieve lo ha convertido en un de su lugar de peregrinación para los aficionados. Se puede igualmente hacer esquí de fondo o nórdico. Incluso telemark para los aventureros que buscan las nieves vírgenes. Sus bosques de abetos bien cubiertos de nieve ofrecen una relativa seguridad frente a las avalanchas. No como en esos montes pelados de las modernas estaciones.

Llegar alli, con nieve, requiere buen coche y pericia. Unos 20 km monte arriba (piense en la vuelta, mas arriesgada todavía) por una carretera de montaña que en vez de suiza parece mas bien rusa. Los suizos ya sabe usted que lo de limpiar las carreteras de nieve no lo practican mucho fuera de las autopistas. ¿Para que si en el invierno las nevadas son continuas y cuando se vive en a montaña no hay mas remedio que hacerse con un vehículo con tracción a las cuatro ruedas?

Llegamos y volvimos. Se lo recomiendo si lo que le va es eso de patear las corredoiras nevadas. Si además de esto le priva el silencio, el buen comer, un hotel perfecto, sin lujo malayos pero una excelente colección de libros, dirigido por un simpático gx galerista parisino y sus ninfas, incluida Naomi que habla perfectamente todos los idiomas latinos, alli esta el Hotel du Pillon.. No se arrepentirá.




domingo, 14 de junio de 2015

Como preparar travesias por la Isla de Skye



Me preguntan como he preparado las travesías por la Isla de Skye. Poca cosa. En la oficina de turismo de Portree, por algo menos de tres libras, me hice con el libro que ve en la primera foto a la izquierda. Trae todos los recorridos oficiales. Con una cartografía pobre pero suficiente, describe los recorridos con precisión twiteriana. Lo he usado para buscar recorridos.

Mi favorito es el otro libro. Lo encontrara en todas las tiendas de la isla, kioscos de prensa, etc. Aparte de estar mejor editado, con fotos en color y cartografía bien diseñada, trae todos los recorridos posible de la costa. Lo que pienso que son las mas hermosas travesías por mucho que el pueblo se empeñe en trepar por las rocas del Cuilling. Que es hermoso, conste.

El libro de marras también describe algunos recorridos de montaña aptos para todo el mundo. Solo tiene un inconveniente: cuesta algo mas que tres libras sin ser nada caro.
De las guías no se fie. Poco cuentan y se copian unas a otras. La información actualizada deberá buscarla online o en la propia isla. Lo que hay.




sábado, 13 de junio de 2015

Las pozas de los duendes o The Fairy Pools de Skye







A los pies de el  Cuillin negro esta uno de esos lugares a donde va Vicente y los demás. Allí fuimos. Temprano. Muy temprano. El aparcamiento, limitado, todavía ofrecía algún sitio libre. Mas tarde ocupan los coches las cunetas de la pista entre Carbost y Glen Brittle por la que se llega. Incluso puede coger el autobús 53/54 desde Portree, que también lo traerá sin prisa. Es una de las grandes atracciones de Skye. 

No se piense que es como lo calle real de su pueblo. Es peor. En el aparcamiento. Desde donde todos hacen fotos y comen helados. No tema. Iniciada la travesía el pueblo disminuye a medida que avanza el camino. Mientras que siga por la orilla del rio y vaya de poza en poza todavía encontrara caminantes. Llegado a los milladoiros  de Allt Coir a’ Mhadaidh, siéntese. 

De frente tiene la montaña negra. A su espalda la vuelta tranquila. El camino sigue, dicen, a su izquierda. No lo vera. Ya que no hay tal camino. Vera piedras amontonadas que semejan milladoiros. Unos lo son otros no.  Al principio. Luego ni eso. Si ha llovido se hundirá en la turba. Si no lleva calzado adecuado ni se meta. Polainas de nieve son en estos casos recomendables. 

La distancia hasta el otro rio del valle, Bealach a’ Mhaim, es de un par de kilómetros. Agotadores. Si no tiene piernas ni espíritu dese la vuelta como Vicente y los suyos. Si sigue podrá patear los campos donde dice la tradición que se abrieron los cráneos en la batalla definitiva los dos clanes de Skye: los MacDonalds contra los MacLeods. Celta-Deportivo. Perdieron los últimos. Perdieron todos. Comidos por el ingles oportunista. Siglos llevan lamentándolo.

La vuelta desde el rio es llevadera ya que patea usted entre las losas de piedra de los pies del Cuillin. Sabrá que ha llegado al final del recorrido cuando tenga que saltar el rio delante de la cascada mas alta del camino. Allí, si el sol lo acompaña, le cuento que una lata de sardinas con pan sabe a banquete de gloria. Cuando la grasa le recupere el pensamiento puede extasiarse delante de un paisaje agreste que en los meses de invierno debe ser insuperable. Aunque los lugareños dicen que el frio es atroz y poco recomendable. Debe ser mentira ya que hasta en los inviernos  imposibles la peregrinación continua. Desquiciados todos.







La travesia de Loch Brittle

Aparcamos en la playa de Glen Brittle. Al lado del hermoso y primitivo camping. Buscábamos la foto del Black Cuillin. Esos picos míticos de los montañeros anglosajones. Foto, digo.

Salió de su Renault Espace disfrazado de safari. Iba de safari. Un viejo alemán con su ninfa. Tan enamorado de ella como de Escocia, a donde acudía cada dos por tres. Mientras se disfrazaba de montañero nos dio una homilía dominical sobre la imposibilidad y peligros de un día como este subir a los picos del negro Cuilling. La explicación de que ese no era el destino por mucho que intentamos jamás llego a oírla. Pasion versus razón.

Como alternativa nos ofreció otra ruta que el estaba dispuesto a patear. Seguir el camino de la costa hasta la punta de Rubh’an Dunain. Donde se encuentra Loch na h-Airde. Alli podía contemplarse una construcción de “los vikingos” –lea antigua- por donde llevaban los barcos a tierra.

La salida de un sol radiante nos animo a darle a los pinreles. Aquel tipo llevaba colgado un GPS que contemplaba de vez en cuando. Lo explicamos como la opulencia de estos hijos de la Alemania que como lo tiene todo siguen adquiriendo lo innecesario. Error de apreciación. Aquel aparato era lo que nos faltaba cuando de vuelta no encontramos el camino en aquella turba en la que no hacías mas que hundirte. ¡Cuídate de prejuicios e ideas predefinidas caminante! Tuvimos que rendirnos a la contundente precisión alemana. Siempre saben lo que hacen.

Para no hundir el ego, le comunicamos que lo solucionamos con la trabajosa alternativa gallega de descender por los acantilados hasta la beira del armar y allí, sacando nuestro cromosoma de percebelleiro, saltar de roca en roca, kilometro a kilometro, hasta recuperar el camino de los aduaneros. El esfuerzo atroz y el cansancio fue ampliamente compensado. Perdimos algunos mosquetones y el orgullo en el camino pero podemos contarlo.

Si va, lo que le aconsejo, haga como el alemán. Agénciese un mapa – antes- y lleve un GPS. El camino, el paisaje, es insuperable