sábado, 13 de junio de 2015

Las pozas de los duendes o The Fairy Pools de Skye







A los pies de el  Cuillin negro esta uno de esos lugares a donde va Vicente y los demás. Allí fuimos. Temprano. Muy temprano. El aparcamiento, limitado, todavía ofrecía algún sitio libre. Mas tarde ocupan los coches las cunetas de la pista entre Carbost y Glen Brittle por la que se llega. Incluso puede coger el autobús 53/54 desde Portree, que también lo traerá sin prisa. Es una de las grandes atracciones de Skye. 

No se piense que es como lo calle real de su pueblo. Es peor. En el aparcamiento. Desde donde todos hacen fotos y comen helados. No tema. Iniciada la travesía el pueblo disminuye a medida que avanza el camino. Mientras que siga por la orilla del rio y vaya de poza en poza todavía encontrara caminantes. Llegado a los milladoiros  de Allt Coir a’ Mhadaidh, siéntese. 

De frente tiene la montaña negra. A su espalda la vuelta tranquila. El camino sigue, dicen, a su izquierda. No lo vera. Ya que no hay tal camino. Vera piedras amontonadas que semejan milladoiros. Unos lo son otros no.  Al principio. Luego ni eso. Si ha llovido se hundirá en la turba. Si no lleva calzado adecuado ni se meta. Polainas de nieve son en estos casos recomendables. 

La distancia hasta el otro rio del valle, Bealach a’ Mhaim, es de un par de kilómetros. Agotadores. Si no tiene piernas ni espíritu dese la vuelta como Vicente y los suyos. Si sigue podrá patear los campos donde dice la tradición que se abrieron los cráneos en la batalla definitiva los dos clanes de Skye: los MacDonalds contra los MacLeods. Celta-Deportivo. Perdieron los últimos. Perdieron todos. Comidos por el ingles oportunista. Siglos llevan lamentándolo.

La vuelta desde el rio es llevadera ya que patea usted entre las losas de piedra de los pies del Cuillin. Sabrá que ha llegado al final del recorrido cuando tenga que saltar el rio delante de la cascada mas alta del camino. Allí, si el sol lo acompaña, le cuento que una lata de sardinas con pan sabe a banquete de gloria. Cuando la grasa le recupere el pensamiento puede extasiarse delante de un paisaje agreste que en los meses de invierno debe ser insuperable. Aunque los lugareños dicen que el frio es atroz y poco recomendable. Debe ser mentira ya que hasta en los inviernos  imposibles la peregrinación continua. Desquiciados todos.







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