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domingo, 1 de diciembre de 2013

Posiblemente la mejor cerveza blanca de Bélgica


La cerveza blanca es una desconocida en el sur de Europa. Belgas, holandeses y alemanes la adoran. Yo también. Cerveza elaborada con grandes cantidades de malta se convierte en un elixir espeso que sacia la sed mientras que deja en el paladar un regusto cítrico que los horteras se empeñan en asesinar añadiéndole limón.

El paradigma de la cerveza blanca es la belga Hoegaarden. Aunque ya no esta elaborada por los frailes es una exquisitez superior a la comercialmente potente Erdinger, alemana. Ninguna de ellas se acercan a la mejor cerveza comercial que se elabora en Europa: la Korenwolf, ardilla, de  Gulpener Bierbrouwerij en  Gulpen, Países Bajos.

Por todos los sitios salen elixires nada desdeñables. Pateando las turbas de los páramos ardenenses me zampe una trucha al gusto italiano regada con esta joya: La cerveza blanca de la barraca Michel.

No pierda el tiempo preguntando de donde viene. No sé si tienen  antepasados pero sí que dominan a la perfección las técnicas galaicas del camuflaje: Por aquí, es de la casa, pruebe, pruebe… no se maree y beba. Deliciosa.

domingo, 27 de octubre de 2013

El nuevo elixir de los monjes trapensen de Tilburg


Aquí la tienen. La nueva cerveza que el buen hacer de los trapenses o trapistas de Tilburg nos ha regalado. Si puede no la mire, pruébela. Se entusiasmara. Con el sabor delicioso que han conseguido. No se lo voy a contar. Los sabores no se cuentan. Se perciben en la boca. Música  en el paladar.

Ya saben que como ateísta militante defiendo a capa y espada a estos monjes que entienden el cultivo de su delirio a través del trabajo. Más cuando además de cultivar platas en sus invernaderos y darse a los quesos, elaboran unos elixires de gran valor.

Los ácratas  y sus secuaces españolistas se quedaron en la historia de la civilización del vino. Un insulto a la inteligencia para esos pueblos que imposibilitados de la vid para el cultivo de los otros delirios, tuvieron que darse a la imaginación de las maltas y cebadas.


Elaborada para celebrar los 25 años del jubileo del Abad se podrá beber durante poco tiempo. Una provocación. Semejante aciertos deberían mantenerse. Pero ya sabe usted que los monjes, en sumun inteligencia, mantienen con razón que todo vicio debe ser escaso.

sábado, 16 de marzo de 2013

Mitos cerveceros: la asquerosa cerveza alemana de Colonia




 
Nos vamos a poner serios ya que el mundo se ha puesto en plan relativista. ¡Insoportable! Mire oiga, la música barroca es superior a la clave monocorde china. En esa civilización todavía están esperando a que nazca un Mozart. Los árabes que en su tiempo llegaron a dedicarse con cierto éxito a las letras y la arquitectura, se cayeron hace tiempo del camello. Siguen sin encontrarse. Es lo que hay y si usted lo  niega pasara irremediablemente a la categoría de los “distintos inteligentes”

Lo mismo pasa con la cerveza. Hay elixires supremos. Producto de dioses. Los que elaboran los monjes trapenses belgas y, una, solo una, abadía de los mismos  en Brabante del Norte. Hay unos cuentos artistas checos. No hay más. El resto son soles en medio del pantanal. La Pelforth normanda, la Estrella galaica, la Dark Lord Imperial Russian stout yanqui, la Narke Kaggen Stormaktsporten que se atizan los suecos, esa cosa imposible con más sabor a coñac que a cerveza que hacen en el puerto de Boston bajo el nombre de Samuel Adam’s Utopia…pero alemanes, no.

No incordie. Los alemanes nada. Mierda pils, mierda blanca. Por mucho que ahora nos intenten vender la cerveza de Colonia, la Kölsch, menos marga, mas aguada, mas nada.

Entiéndame bien. Hay algún alemán que hace elixires maravillosos. Como la Schlenkerla Lentbeer que solo elabora durante la cuaresma una familia de Bamberg y que está entre las cinco mejores cervezas del mundo. Pero eso no es lo que se vende como cerveza teutona.

Puede usted gastarse los dineros en cualquier cosa importada de Alemania. Tirara el dinero. Beba lo bueno que tiene en casa. Seguro que le sabe a más. Si por algún trauma de niñez no lo soporta, esconda la botella. Al fin y al cabo la cerveza hay que beberla siempre en vaso, con la única excepción consentida de la Coronita mexicana, refresco de verano

lunes, 17 de septiembre de 2012

Celebrando con los frailes

Hoy estamos de fiesta rachada. No porque haya dimitido la Esperancita esa. No tengo el gusto de conocerla. Admitirá usted que a los mareantes, una tipa con colgantes  blinblin que vive entre el cemento a las horillas de un riachuelo, no nos emociona nada. Ahí no hubo nunca nada, no salió nunca nada, jamás habrá mas que nada. Como objeto de estudio: ¿Como es posible que la morralla de iletrados la voten una y otra vez?, puede ser interesante, pero le dejamos la tesis doctoral a algún rubio de Texas con beca de formato.
Usted ya sabe que para los ibéricos la respuesta ya esta dada: el sol ablanda el cerebro y mata las conexiones cerebrales.
No, hoy seguimos de fiesta porque parece consolidarse la imagen real del señorito como lo que es: un maligno oportunista capaz de vender a su madre por un plato de ego.
Como a mi lo que va es el caldo de grelos, con patatas y abundante costilla, hemos vuelto a visitar a los frailes trapenses belgas. Esos tipos por los que uno, a pesar de su ateísmo militante, tiene respecto; ya que como he contado en múltiples ocasiones viven de su trabajo y no de la usura. Es mas, parte de lo que embolsan dejándonos disfrutar de Morfeo lo reinvierte en ayudar al prójimo. No siempre como dios manda, pero en cualquier caso no invirtiéndolo en una casulla de terciopelo morado con ribetes en oro. Por no mentarles el manto de la milagrosa, con piedras y azabache, que tejieron las muy inútiles de las madres esclavas… y lo que no se les cuenta.
Chimay es un portento de cerveza. La roja o doble es la cerveza original. Me pierdo con la azul, algo más negra, más fuerte. La blanca, triple, mejora con los años.
Llene el vaso y celebre. Lo que quiera. Que si no estamos mas cerca de la caída de los buitres por lo menos podremos soñar que las ninfas nos abanican y calientan lo que es menester. Es gratis.

domingo, 6 de mayo de 2012

Las cervezas de los trapenses de Tilburg


A pocos kilómetros de la frontera con Bélgica se encuentra en las afueras de Tilburg, en el pueblo de Berkel Enschot, la Abadía de Nuestra Señora de Koningshoeven.
Esta majestuosa abadía gobernada por los monjes trapenses elabora la única cerveza de monasterio en Holanda.
Nada menos que nueve tipos diferentes de elixir elaboran los monjes, que han mejorado manifiestamente su calidad. Algunos son soberbios. Como La Trappe Isid’or, elaborada por primera vez en 2009 para conmemorar los 125 años de existencia de la cervecera.
Aunque les confieso que mi favorita para lo cotidiano es La Trappe blond, una rubia de sabor exquisita que no encontrara en otras botellas. 
Para los adictos la abadía bien vale un viaje. A un paso podrá usted visitar tambien Breda y Den Bosch, ciudades que merecen ser pateadas.
Aunque el mejor secreto, que no viene en ninguna guía, es perderse por los bosques y lagos de las tierras de Hilvarenbeek, en el latifundio de Utrecht. (No confundir con la ciudad del mismo nombre). Alli, perdido entre los arboles, en un cobertizo de madera, le hacen los mejores huevos fritos con bacon del mundo mundial.

lunes, 30 de abril de 2012

No solo los trapensen hacen cervezas buenas


Las discusiones sobre cuales pueden llamarse cerveza de abadía fueron feroces en el pasado. Como siempre debido a la plata. Los monjes pecan como el resto por mucho que se tapen con el hábito. Pecaron abundantemente. Dicen que para mantener el negocio. Eso, negocio. Tanto que se dedicaron a producir cerveza de mala calidad que vendieron al mejor postor y a las multinacionales. Hubo quien también se apuntó al negocio de llamarle cerveza de monasterio haciéndola en un alpendre. O vendiendo el alma, el nombre, al cervecero capitalista.
Hoy el panorama se va despejando. Una cerveza trapense, lleva etiqueta. Es la cerveza elaborada por los monjes de una comunidad trapense, un monasterio, que dedican la mayor parte del beneficio para obras sociales. La definición es amplia y los hay rigurosos y sin límites en la aplicación del precepto. Pero usted ya sabe, la gula mata.
Hay otras cervezas que se anuncian como “de abadía”. Algunas buenas, pero no tienen nada que ver con los trapenses. Lo que nada dice de su calidad. Que en esto, aunque los monjes fueron maestros, hay muchas manos que fuera de los altares también hacen productos de “la hostia”

sábado, 14 de abril de 2012

Westvleteren: La mejor cerveza del mundo


Hace tiempo les conté que para beber la mejor cerveza del mundo no había más remedio que acercarse a la abadía de Westvleteren. Esa pandilla de trapistas que oran, se masturban, y trabajan, no están por la labor de dejar la locura de la que hacen bandera: somos diferentes. No sé si están tocados por los dioses en definición Holderliniana, o simplemente son de pueblo.
Lo que si se es que si usted quiere darse al vicio de beber el mejor elixir elaborado por un monje debe llamar frecuentemente a la abadía.Lo de la frecuencia no es literatura. Ocupados ellos en lo que sea menester, solo cogen el teléfono si alguien de casualidad pasa por la portería. No se desanime. Ellos saben de la vida. Es como enamorar a las hembras de bandera. Hay que trabajarlas. Pues eso. Llame, que alguna vez, por suerte o influjo celeste, algún monje le cogerá el teléfono.Puede usted encargar una caja de botellas. Solo una. Más no le dan. No pida ni regatee. Que si el monje se cabrea hasta es posible que se corte la línea. Que los belgas también están en crisis.Le dirán que día y a qué hora tiene que pasar a recogerla. Si usted cree que los monjes se apiadan de su agenda estad usted bebido. Es lo que hay.
Llegado el gran día lleve el dinero en mano. Contante y sonante. Que los hermanos, inteligentes ellos, solo se fía de su peto y no de los bancos.El fraile que le pone la caja en el coche le deseara salud y moderación. Piadosos si son.
Vamos, que como ve la cosa se la ponen fácil. No se consigue fuera del convento, no se vende en los bares.
Hasta hace unos días. Las goteras del claustro amenazaban de ruina y se inventaron una forma original de repararlo. Por una sola vez y en lugares escogidos, usted puede comprar un ladrillo como este:



A 27,50 euros la pieza. Solo le venden uno. Con seis, solo seis, botellas de la excelente cerveza XII. Usted la compra para renovar el convento, no por vicio. ¿Por qué todos los pecadores intelectuales son unos borrachos? ¡Néctar de dioses!
Discuten algunos la medalla de “ la mejor”. Yo no las he bebido todas. No puedo decirles. Pero si les cuento que jamas probé nada igual. Opinión que comparten los expertos. Por algo será, ¿no?

domingo, 4 de marzo de 2012

Comer y beber en Mürren: Restaurant Stagerstübli


Fíjese bien en la foto. Es una fuente. Abrevadero para animales y humanos sedientos. Construida sobre un árbol ahuecado.
Era difícil de ver, media cubierta por la nieve. Esa era la indicación precisa. Allí había que aparcar. A adquirir calorías después de subir monte arrima hasta Mürren.
Desde fuera no parece gran cosa. En Mürren hay muchos más restaurantes. Incluso el eterno vietnamita. Pero no. Ahí hay que entrar. Hasta el fondo. Después de haber sorteado a los locales que se amontona junto al mostrador de la entrada.
No le voy a dar hambre contándoles los exquisitos fiambres suizos que nos pusieron. Ni el plato de quesos . Esta vez va de otra cosa. Allí. En el culo del monte. Una rubia delgada ofrece los mejores caldos que usted puede imaginar en el medio de la pradera. Excelentes tintos italianos, lo mejor de la Francia, pocos pero sabrosos vinos de los votantes de palomitas hoy y mañana te lo quitan.
Allí nos sentamos. Nos sirvieron rápido. Nos maltratamos con unas tartas inmensas. Pagamos barato. ¡Oiga no vea como íbamos monte abajo!

viernes, 3 de febrero de 2012

Las cervezas del norte de Francia


La antigua Flandes francesa ha desaparecido. El estado uniformado francés la asesino tiempo atrás. La economía algo después. Cuando sucumbió el textil, las minas, etc. Hoy siguen siendo franceses del montón aunque conserven en sus nombres la vieja etimología holandesa. En algunos detalles reviven las viejas tradiciones. En busca de la calidad.
Una cerveza nacional francesa frente a un elixir de los abades trapenses belgas no tiene nada que hacer. ¡Y queda tan al lado!. Donde no hay frontera hay ideas.
Empiezan a levantarse de la nada excelentes cervecerías que siguiendo el modelo belga elaboran elixires interesante. Se encuentran ya no solo en los comercios y bares locales, sino también en las grandes superficies comerciales. Síntoma de su ímpetu.
Hay más. Aquí les dejo las que más me han gustado. Sobre todo 2 Caps, 2 cabos, es una exquisita cerveza rubia de cuerpo poderoso y sabor suave. Como una rubia debe ser. La cerveza.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Siempre fuimos muy rojos


Aquí siempre fuimos muy rojos. No me refiero al bulímico ese que robo la cocacola a los emigrantes alemanes en New York. Lo de la navidad nos la trae floja. No crea. Aprovechamos como todos para follar y dormir. No más.
El resto, lo cotidiano. Pero estará conmigo que la disculpa para hacer el rojeras es perfecta. Aquí nos tiene. Langosta viva que tras la represión consabida se pone roja de indignación. Acompañada en la ocasión de elixir rojo de los trapenses de Chimay. Exquisito brebaje rojizo de los monjes belgas, que no solo hay que beber vino.
Receta no hay. Cuando el agua, al que ha añadido sal, cebolla y laurel, se ponga a hervir, meta las langostas en la tartera como quien extermina al dictador. 20 minutos de cocida a fuego vivo. Déjelas enfriar un poco, y luego al comer, cante: En pie esclavos de la tierra, en pie famélica legión…

La cerveza de la duquesa


Hay cervezas negras, morenas, rojizas. Hay sabores variados. Los trapenses belgas tienen elixires de bandera como muchas veces les he contado. Pero la buena cerveza no solo se encuentra en las abadías. A veces hay algún empresario que sigue vendiendo buen hacer. La cerveza que les enseño pertenece a esta casta. Douchesse de Bourgogne.
La mayoría de las cervezas rojas tienen un gusto acaramelizado, que va desde los fuertes azucares de La Trappe de Tilburg, hasta los fríos rojizos de Chimay. La Duquesa es otra cosa. Totalmente distinta. El rojo acaramelizado tiene un sabor agrio que la hace perfecta para beber de aperitivo.
Si la encuentra, no abunda, pruébela.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Las tierras de Hilvar





Usted jamás ira allí. O dicho de otra forma: La posibilidad de que usted frecuente estos pagos es la misma de que le toque la lotería. Tírese a lo segundo que da para mas viajes. La tierras de Hilvar, Hilvarenbeek, quedan cerca de Tilburg. La sexta ciudad holandesa, cerca de la frontera belga. Un lugar en la que a nadie nada se le ha perdido. Allí solo hay proletarios y grandes y arboladas avenidas. Fue la cuna del textil hasta que marcho para la China y demás lugares de hambre. Se reconvirtió en centro de distribución. Viven del trabajo inteligente.
La única disculpa para ir es buscar la cervecería de los monjes trapistas, el único convento holandés que fabrica La Trappe, elixir de calidad. Mas allá, cerdos y mas cerdos, en granjas camufladas en el paisaje.
Las tierras de Hilvar es un invento moderno del alcalde. Antes se llamaba la finca de Utrecht, el imperialista del norte que se hizo con el terreno. Pero los católicos del sur holandés ya se han liberado del yugo del curo pedófilo y la letanía del pecado. Recorrer los caminos de la vieja finca, en tarde de domingo, es jugar a la naturaleza total. Solo cerca de la posada donde puedes darte a la cerveza de abadía y devorar tres huevos fritos con pan y jamón, hay parroquianos. El resto es pura naturaleza. Ya que no va a ir jamás, véala y disfrute.

sábado, 15 de octubre de 2011

Mejillones belgas


En Bélgica, mejillones. A todas horas. En cualquier sitio. Se los hacen como los quiera. Les recomiendo que escojan “ a la trapense”. Hechos con la cerveza de los monjes. Mientras que se los come acompañados de una buena doble, double. Corsendonk, si me lo permiten. Claro que si usted se ha quedado colgado en la civilización del vino siempre hay quien los haga con un buen chorro de mal vino y abundantes zanahorias y puerros.
Lo de llamarles belgas es mas que nada por el lugar donde los come, ya que la mayoría vienen del norte: Holanda. Cultivados en el Waddenzee, metidos a depurar unos días en Zeeland, vendidos bajo la denominación de origen del mismo sitio. Malos a matar. Una cosa raquítica e insípida en la mejor tradición del tomate holandés que algunos ampliamos a sus mujeres: redondos y hermosos por fuera, faltos de cualquier sabor por dentro.
Mejillones belgas si hay. Pero pocos. Y caros. Ahora se han tirado al mejillón del Perú, como el holandés, y al chileno, algo mejor. Jamás tendrán el sabor supremo del mejillón galaico, ese manjar para sibaritas que sabe a MarOceano. Pero no se puede pedir todo en la vida. Así puestos, dedíquese al “superjumbo” holandés, páguelo a precio galaico, y para no sentir nada atícese unas buenas botellas del elixir trapense.

lunes, 10 de octubre de 2011

El mejor café de Bruselas


Bien, les puede parecer una exageración. Lo es. Una opinión subjetiva de gusto personal. ¡Faltaría más! Es lo que usted quiera. Pero si no es el mejor, si es uno de los cafés más hermosos de Bruselas. No me refiero a su decoración, su arquitectura, su mobiliario. Me refiero a las cualidades que definen un café.
Situado a dos pasos de la “Grand place”, evita los robos turísticos de los tugurios de esta plaza donde caen como moscas todos los visitantes.
Allí no hay más que locales, y el turista accidental siempre es bien venido si se integra. Tiene todas las cervezas del país. Los mejores elixires de los monjes trapistas. Brel, en la pantalla y en el oído le deleita la conversación. Los mejillones son exquisitos. Como el precio. Los camareros amables. La decoración exuberante. Las sillas cómodas. Las mesas se cambian de lugar dependiendo de las necesidades del cliente. No viceversa. Las ninfas… ¿que le cuento yo de las ninfas?. Fíjese estas dos solitarias que desafiaban el frio tomándose un sándwich, “ croque monsieur”, dicen los belgas, con capuchino.
¿Ya la han visto encima de la mesa? Si, la cámara de fotos réflex. Nada digital. Nada moderno. La calidad de siempre. Una joya de precio de oro con dos hembras de bandera. Usted entenderá que con tamaña clientela no hay otra alternativa que acudir a la “Brasserie du Lombard”, rue du Lombard 1, Bruxelles, capital de Europa. Para apalancarse y comenzar una conversación sobre el perfil, el color, la fotografía en blanco y negro, mírame a los ojos, ¿qué me dices?

viernes, 14 de enero de 2011

Pelforth, negra sabrosa


Es la hembra negra más sabrosa del mundo. Inmensamente sabrosa. Cerveza negra como jamás ningún trapista disfrazado de monje supo hacer. Lo imposible, vamos. Invento normando que sabe a salsa fresca cuando el calor te mata y el frio te encoje. No se me pongan locos con sus sublimaciones de la negra caliente, que es mentira. Que moverse con garbo en la pista no dice que también se haga en la cama. Es una cuestión anatómica: Los músculos de lo uno son distintos de los de lo otro. Para lo uno son los de fuera. Para los de otro son los profundos. De dentro. Para follar bien hay que ser madre; que saben de esfuerzos, vaginas, succiones y pasiones.
Si usted es de los que conforme la propaganda políticamente correcta asocia las cervezas a lo alimentario, le diré que no. La cerveza es sexo, lo que alimenta una barbaridad. Pruebe, pruebe, disfrutar de una rubia fresca cuando el calor aprieta. O mi negra Pelforth con sus sabor que dura más que el orgasmo, perdón el trago.
Solo en las costas norte de la France. Excelente disculpa para ir.

martes, 29 de diciembre de 2009

Los manjares de los monjes y otras creencias


El que esto escribe es ateo militante. El que esto escribe es católico cultural. ¡Ojo! Católico. No confundir con cristiano ni, bajo peligro de asesinato, con reformado de calcetines negros. Lo último, para los que no se codean con estas tribus- hay muchas ya que jamás están de acuerdo en la interpretación de cualquier párrafo de la biblia- es difícil de entender. Hay que vivirlo.
Si, confundido, piensa que esto es una contradicción irresoluble le sugiero que lea “Las contradicciones en el seno del pueblo” del camarada Mao en aquella edición imposible de Akal. El dictador chino lo explica a la perfección. Que sabía mucho de contradicciones este canalla. Imagine, desvirgar revolucionarias adolescente mientras les explicaba cómo ser buen comunista.
Yo se lo explico con metáfora. Si usted tiene el desliz de tirarse al vecino/ a, como católico, tiene la oportunidad del mea culpa. Enderece el rumbo, no el carallo. La vida sigue.
Si usted pertenece a los negros reformados, se ha jodido hermano/a. El infierno tenebroso le espera.
Como todos los humanos sabemos que alguna vez meamos fuera de la taza, señoritas incluidas, -¡que tire la piedra quien jamás se ha mojado los pantalones!-, las religiones eficaces dan alternativa al creyente confundido..
Más que eso. Dan de comer, ¡y cómo!, al hambriento. Nuestros monjes siempre han sido útiles. Fabrican elixires perfectos, quesos para embriagarse… Aquí les enseño mi merienda de ayer. Una Agnus de Corsendok, rubia triple para beberme con mi rubia. Un queso trapista para zamparlo con una morena, cerveza y/o hembra. La ultima delicia de los Padres de la Abadía de Vergaville “affine a l’eau de vie de Mirabelle de Lorraine a.o.c.”
Por eso. No confunda a estos obreros de sus manos y la oración, con los que se manifiesta para defenderá la familia a la que renunciaron y que jamás han tenido. Que aproveche.

domingo, 27 de diciembre de 2009

La mejor cerveza del mundo hay que ir a buscarla a Westvleteren


Aunque le parezca no queda en el culo del mundo si no en el culo de Bélgica. Un tanto a desmano no más. Pero les aseguro que vale la pena. No lo digo yo. Lo dicen todos los que aprecian los elixires de los monjes. Estos trapistas militan en la izquierda cristiana, ya que se niegan a comercializarla. Usted, como consumidor puede pedirla por teléfono, si le contestan. Todo lo más cargara su coche de cajas por las que ha tenido que pagar buena consigna. Más no le dan ya que antes ha debido facilitar la matricula del vehículo. No se aceptan camiones. Contractualmente se compromete usted a no revenderla. Barata no es. Cara tampoco. 24 botellas de 33cl están a 28 euros la rubia, 32 la exquisita morena dubbel. Si ha conseguido encargarla, es necesario, le dirán cuando puede pasar a recogerla. Y luego eso, entienda porque algunos veían ángeles, demonios, y demás maravillas. Yo veo ninfas, otra perversión. Salud hermanos, es navidad.

sábado, 31 de octubre de 2009

Cerveza alemana y brasserie pseudofrancesa


Quizás tengo el gusto arruinado de tanto darme a la Estrella de Galicia en los años del desarrollo, pero a mi el liquido amarillo que hacen estos germanos me sabe asqueroso. Como el de los ingleses. Otra pócima insufrible. Hacen una bebida de poco sabor y carácter. Sin cuerpo. Sin alma. Si, ya se, tambien es posible deleitarse con algunas exquisiteces rebosantes de cebada. Pero les hablo de la cerveza proletaria, la de todos los días. Que se quiten delante de los elixires que nos siguen haciendo con primor los monjes belgas, a precio asequible.
Total, que probado el panorama pedí un vaso de rioja. ¿Lo quiere el señor de 0.1 o 0.2? Con reacción primitiva del sur, siempre mas, escoges lo más alto. ¡Excelente!. La simpática camarera se refería a la cantidad de vino que llenaba la copa. Uno o dos vasos. Era un excelente rioja del 2001 de padre desconocido y precio asesino: 6,7 euros por dos vasos una copa.
Pero el resto compenso la cena. En, Berlín, en Unter der Linden 39, al lado de la puerta de Brandemburgo puede sentar sus reales en la brasserie Dressler. Se anuncia como francesa. Sera porque puedes tomar ostras normandas con champan francés aunque el pueblo sentante escoge el proseco ,mas malo, mas económico. ¿Habrán oído del Cava? Por lo demás es Alemania en sus carnes . Probamos de todo, pero lo mejor era el jabalí hecho con salsa de calabaza y patatas al horno. Ya no había sitio para el postre, Nos quedamos en un capuchino que a diferencia de los que bebía en los tiempos de la Alemania comunista este si me lo dieron con azúcar. Exquisito café. Exquisito jabalí. Solo para eso valió la pena tirar el muro.

domingo, 30 de agosto de 2009

Tradiciones y costumbres


Hay algunas cosas que no se pierden. Las costumbres. En llegando a cualquier puerto francés lo primero que hace este menda es dirigirse a la taberna del mismo y atizarse una Pelforth prieta, la mejor cerveza negra del mundo entero, y del mundial, con permiso de Elvira.
Da ánimos después de tanto traqueteo. Los optimistas dicen que es una bomba calórica. Los holandeses se la dan incluso a las madres después del parto para que se recuperen. Toda una metáfora lo del parto y la arribada.
A mi simplemente me sabe a gloria. Me combate algún mal de ojo que pudiera desearme el viaje al fondo del mar. Me sirve para sentarme y hacer la primera prospección antropológica de los parroquianos.
En La Rochelle hay que sentarse en el “Bistro du Port”. En el área proleta del puerto viejo. La vista es inmejorable. Los precios normales. El servicio rápido. Los locales, en mayoría….Disfrútela, si puede.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Los italianos no saben hacer cerveza


Tengo una queja sobre los espaguetis. No saben hacer una cerveza decente. He probado montones de ellas. Son imbebibles. Les pasa como con los vinos. La mayoría están llenos de kilos de sulfitos que lo único que hacen es levantarte dolor de cabeza. Lo de la cerveza es todavía peor. Llévese una buena caja de Estrellas de Galicia, la mejor cerveza del mundo. Y si no tiene, desgracia inmensa, pásese temporalmente al pinot grigio. Se evitara resacas monumentales