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miércoles, 15 de agosto de 2012

Mientras que el alma resista



Me lo encontré este verano en el Puerto Viejo de LaRochelle. Camino de Galiza Ceive. Habíamos hecho escala para no agotar el cuerpo viejo. Allí estaba el rockero. Apalancado junto a las hermosas torres que en su día defendieron la ciudad mas libre y roja del Atlántico europeo. Aun lo siguen siendo. Lo uno y lo otro. Nuestro héroe tenia publico. Abundante. Una clase de un grupo escolar que esperaba la Golondrina al Puerto de Minimes.
Al principio las canciones que ofrecía nuestro héroe no acababan de convencer a los escolares. Demasiado Hendrix en formato bochornoso. Hasta que se giro y contemplo a su publico. Entonces si, el mejor rock francés de los años 80 con la pasión de un púber.
Lo dejamos con su publico. Algunos viejos aprendieron la historia. Si te paras te caes de la bicicleta y se acabó el pedalear. Por eso aprendan la lección. Hay que seguir hasta que el alma se acabe. Que el cuerpo siempre resiste.

domingo, 2 de octubre de 2011

La chica bouquinista no tiene quien la quiera


Es una de las librerías de viejo más hermosas del continente. En la calle San Nicolás de La Rochelle. Desde años la atiende una hermosa librera, que leyendo enviciada te observa brevemente detrás de sus ojos tristes y sus vidrios transparentes. No molesta. Acude presto si la reclamas. Sabe de lo que vende. Toda la librería en su cabeza. La literatura en su alma. El negocio en las postales antiguas como cebo. De algo hay que comer.
Cada vez está más triste la librera. Los clientes que entran en procesión, son los turistas que se desplazan en peregrinación. Miran, no tocan, ni ojean, aquello no va con ellos. Levi-Strauss, los poemas de Virgilio, la biografía de Robert Edwin Peary, ¿qué quiere que le cuente?
En los tiempos de la modernidad, la lectura breve, el ipad para el wc, los micro cuentos de twitter; ya no hay lugar para tirarse horas buscando las joyas entre los polvorientos libros que se amontonan en estantes y cajas. Indiana Jones, ya no se lleva ni como modelo. Pues eso, si no leen, vayan por lo menos y consuman en postales. En cualquier caso habrán contemplado a una librera tan hermosa como su librería; que quiere que la quieran.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Basura de minusvalidos


Los hay a mazo. Por todo el mundo. En los países capitalizados se les ve poco. Los mantienen en casa. Todavía hay quien cree en el castigo de dios más que en los efectos colaterales de la medicina tecnológica. En el hambremundo, forman parte del decorado exótico. Considerados como inútiles debe de buscarse la vida. Que es breve ya que sin moverse poco da la selva.
Los capitalizados presumen de cuidar a sus súbditos. Elaboran leyes con rodillo que exigen la desaparición de barreras, la adaptación del medio público a los que no pueden saltar la cuerda. Francia se lleva la palma entre los europeos. Es posiblemente junto los escandinavos el país ideal para viajar cuando uno depende de la silla de ruedas o muletas.
Hasta que los minusválidos mentales, los otros, la mayoría, la joden. Siempre la joden. La variación es amplia. Va desde el macarra hasta el pudiente en Mercedes que aparca pontificalmente en el espacio reservado para los menos movibles: propongo la colocación inmediata de una consulta psiquiátrica en dichos lugares especializada en el tratamiento del trastorno narcisista de la personalidad. ¡Se forraría! Tengo alternativa para ayuntamientos pobres o desvalijados por sus alcaldes gaviota. La idea no es mía. El cartel figura en todos los aparcamientos reservados para minusválidos de la cadena de bricolaje Horenbach en Holanda: Igual que te llevas mi plaza de aparcamiento llévate mi minusvalía. Demoledor. Siguen aparcando.
Los hay también que aprovechan la obligación para dar soluciones creativas a sus necesidades. Aquí la muestra: el la lancha que te lleva de una ribera a otra en el puerto de La Rochelle, el lugar para los minusválidos es ocupado pontificalmente por la papelera. El bote debe estar siempre limpio. El botarate que lo ha puesto no creas que se apresura a sacarla cuando llega un cliente en su silla de ruedas. Semejantes incordios se resuelven simplemente ignorándote y dejando que la masa, siempre bien apretada, se te tire encima a cualquier movimiento de la ola. Por eso la reivindicación militante de Horenbach: ¡que te cojas mi minusvalía!

jueves, 1 de septiembre de 2011

Reinventado la historia


Fíjese bien en el texto. Lo encontré pegado en la panadería del puerto de Minimes en La Rochelle. Allí no solo le venden todo tipo de pan. Tienen unos de los mejores croissants de la zona. Frente al mar.
Frente al mar le reinventan la historia. Hay quien no quiere enterarse que nuestro mayor enemigo es una nuestra memoria. Cuantas mentiras nos contamos inventando lo que queremos oír. Lo que molesta lo enterramos en la demencia precoz del olvido.
Si se arrepiente no se deprima. En La Rochelle le inventan lo que quiera. Usted ya lo sabe, todos los escritores, esos cuentistas, esos mentirosos, lo llaman literatura, pero es su biografía, ¿no?

sábado, 27 de agosto de 2011

Verano otoñal








Retomamos el discurso vueltos del paseo veraniego. Lo último, lo del verano, lo digo con optimismo. ¿Usted ha tenido un buen verano? En las tierras donde duermo clama el pueblo misericordia o venganza, según de que lado vengan, de los dioses. Llovió, ventorreneo, y demás miserias, como nunca se había visto. Han llenado los hospitales de depresivos y desahuciados. (Lo último, originado por la familia desesperada que no soporta la demencia e inundación al mismo tiempo, y deja al viejo al cuidado de la luna mientras marcha hacia las islas Canarias).
Pues nada, que no se crea usted que los que bajamos al sur hemos disfrutado del calor tropical. Hemos sido menos maltratados. No más.
Aquí les dejo el espectáculo que las nubes formaron cuando intentábamos abandonar el puerto de La Rochelle rumbo a casa. La amenaza y los relámpagos en la lejanía decían que es una temeridad. Nos tiramos a la boca del lobo. ¡Suicidas! Ayudados por el viento en popa ganamos la partida. Arribamos antes que el agua que diluvio luego. Si no están locos no lo repitan. Alargar las vacaciones es también otra alternativa

viernes, 22 de octubre de 2010

Ir al fin del mundo


A comienzos del invierno las agencias de viaje y revistas de lo mismo se lanzan a vendernos los destinos para el verano siguiente. Crisis o no crisis.
Tiene su coña. Sobre todo por los destinos. Cada vez más exóticos. Cada vez más lejos. Hay muchos que ya han pateado la ribera del Tanganica pero son incapaces de explicar cómo se llega a la cascada del Belelle a cinco metros de su aldea. Siendo más grave que mire como se mire, la cascada del Belelle es grandiosa, húmeda, perfecta para lo que se le antoje, y sobre todo barata. Lo otro es África eterna, hambre, miseria, despilfarro, colonialismo económico y cultural del nuevo -viejísimo- turista tanto en versión Tapioca como yo soy distinto.
Pero no predicaremos que hoy es viernes y toca pescado y pecado.
La solución de los franceses me parece grandiosa: construirse una copia del faro del fin del mundo, por la Patagonia, enfrente de la playa más concurrida del pueblo. Vamos, como si te la ponen en Riazor o la Concha. Así pueden decir todos que ellos son muy viajados ya que han visto la luz del culo del mundo.

lunes, 18 de octubre de 2010

La Rochelle, sitio distinto


La discusión se refería a donde pasar el fin de año próximo. ¿Poner rumbo al sur para cantar que si entramos de una puñetera vez en Granada? ¿Matarnos de aburrimiento, elixir de monjes, pate de jabalí, y demás manjares en una dacha en las Ardenas belgas? ¿Hacer que vamos a esquiar para, de paso, comprar dos navajas y par de relojes en la Suiza de aburridos mentales? ¿Paris de La France donde tout c’est bon? ¿Quedarse en casa? ¿Barcelona del Mediterráneo? ¿Acostarse bajo el sol de las Canarias? ¿Mojarse bajo la lluvia de Londres?, etc.
Con tanto elegir no había conclusión posible y la cosa degenero en planear la semana libre de mayo. ¿Vamos a navegar en la bahía del Morbihan, aprovechando que se vuelve a organizar la semana del mismo nombre? ¿O vamos, volvemos, recuncamos, en La Rochelle? El pueblo pensante, que no votante, se inclina por La Rochelle
¿Qué tiene esta ciudad atlántica que más parece una villa a pesar de su tamaño? Si contempla la foto de su entrada marítima, la correcta, no negara que penetrarla entre las torres es placer orgásmico. Pasearse entre las calles del centro. Sentarse en sus múltiples terrazas. Contemplar los miles, miles, de barcos. Disfrazarse de marino de domingo. Visitar el acuario y extasiarse delante de las medusas y si usted clásico, los dormidos tiburones. Navegar en la bahía resguarda. Acercarse al faro del fin del mundo a la vuelta de la esquina. Hacer de pirata en Fort Broullard…Pero sobre todo, una ciudad que enseña semejantes banderas, solo puede ser una ciudad seria, con gusto, educación, historia y humor.

viernes, 8 de octubre de 2010

En un año cambia el mundo


El año pasado por estas épocas les recomendé, de paso por La Rochelle, ir a disfrutar de los pescados bien cocinados de Chez Fred, a cote de. Chez Fred era una pescadería que desapareció al mismo tiempo que los pesqueros abandonaron La Rochelle. El restaurante siguió, se amplio, se convirtió en un lugar para disfrutar de una raya bien hecha, la isla flotante más exquisita del mundo, etc. Todo a precios normales. Con una cantinera que exhibía su buen saber.
Acabamos de volver. Un desastre. Un camarero maleducado. De esos que te perdonan la vida y que exigen que les agradezcas que te den de mal comer. El pescado a la plancha quemado. La isla de secano, ya que solo flota en una pasta inmunda. El vino de la casa, vomitivo. El precio, modelo Michelin estrella.
Vamos, que ni de borrachera se acerque por aquellos pagos. Una tragedia. El mundo, en un año, se arruina

miércoles, 6 de octubre de 2010

Comer a la carta


Detesto esos restaurantes de cartas voluminosas, donde todo es posible y nada especial. Mazacote de páginas llenas de manjares para toda una vida.
Paseando estos dias por el puerto viejo de La Rochelle, me encontré con la carta perfecta. ¿Qué más quiere? Unas buenas ostras regadas con un vino soberbio y , para calorías, el mejor postre del mundo: isla flotante. El resto sobra cuando fuera el calor aprieta. En el Café du Nord, por cierto

jueves, 23 de septiembre de 2010

El futuro de las librerías ( y los libros)


Hoy saca El País una noticia interesada en la que nos cuentan el éxito de las pequeñas librerías de barrio en USA, frente al fracaso de las grandes cadenas y el despertar canijo del libro digital. La noticia huele a mentira. Las editoriales de Prisa no se han destacado por el estimular el desarrollo del libro digital en español. Todavía viven en la ilusión de seguir controlando el negocio editorial frenando la venta digital. Les auguro el más estrepitoso fracaso.
El gran negocio de las grandes editoriales son los libros escolares. Ahí está la pasta gorda. Ahí está el futuro del libro digital.
La información y contenido audiovisuale que se puede ofrecer a los estudiantes en soporte digital es imbatible. No solo en USA si no también en los países europeos mas desarrollados el aumento continuo de las nuevas tabletas en la educación esta cambiando el comportamiento de toda una generación: la de los futuros compradores de libros. No solo eso. En los ámbitos profesionales y académicos ocurre lo mismo. La introducción, p.e., de la historia clínica digital en los hospitales “paper free” significa que la próxima generación de médicos no volverá a usar una hoja de papel, tampoco en sus libros de texto y consulta.
Grandes cadenas que cierran hay algunas. Otras grandes como Fnac no hacen más que crecer. Las librerías de la esquina caen una tras otra. Así también mi librería favorita. Aquí en este blog les conté alguna vez las artes del librero rochelean que ha tenido que cerrar el negocio no por falta de clientes mirones, si no de ventas. Pero los derroteros y portulanos se encuentran gratis en internet, con update del mismo día. Aprender las técnicas de navegación con mal tiempo en el libro de Coles no tiene sentido si se puede contemplar en directo como hay que tomar la ola para entrar en el puerto de Guetaria con mar de fondo.
La gran novela de Moitessier obligación bíblica para todo navegante, Un vagabond des mers du sud, todavía no la hemos encontrado en versión digital, pero déjese de bromas. Ver los videos de los navegantes al largo hace mas amenas las noches de otoño

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Petanca proleta


Es un cantico a la simplicidad. Agénciese una bolsa de globos de colores y juegue a la petanca en la plaza de la esquina. Con los que le sobran puede conseguir una sonrisa de los enanos terroristas, cortejar a sus madres, y en caso de extrema necesidad, eso, evita contagios indeseados

martes, 8 de septiembre de 2009

García y el Bouquiniste


García, hace tiempo que se murió. La marina a la que suministraba también. Nada de eso existe ya. La tasca si se mantiene. En el verano con los turistas. En el invierno con los parroquianos adictos a las tradiciones del sur. Dentro podría usted pensar que se encuentra en un tugurio hispano si no fuera porque a la mierda le llaman merde. Por ejemplo, el vino que te pone si no te fijas. Pida un rosado de la Isla, de Oleron. Se evitara dolor epigástrico.
Salga pronto y métase en el tugurio de al lado. Entre los cientos de libros viejos y postales de los tiempos en el que García vendía vinos buenos a precios bajos. La Bouquinista, es una, le dejara incluso que se siente con el vino en la mano a revolver entre historias de náufragos, el descubrimiento del polo sur, el tomo II del Capital en versión Casa de las Américas de Cuba, las obras completas de Sade encuadernadas en piel con hilo de oro del año 35, un tratado de papirología…cuando se de cuenta es hora de cerrar. U otro rosado de Oleron.
Cómprele algo a la Bouquinista. Se lo merece. Practica el asilo de los desamparados viajeros que deambulan por la Rue de San Nicolas bajo el calor veraniego de las tardes rochelianas. Al García, el nuevo, después de la foto, ni la hora.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Le phare du bout du monde


El faro 'San Juan de Salvamento' , descrito por Julio Verne con el sugerente nombre de 'Le phare du bout du monde', fue construido en 1884 en la Isla de los Estados, cerca del Cabo de Hornos o Hoorn que dicen los sajones.
Estados fue descubierta en 1614 Jacob Lemaire en Willem Schouten, de pasaporte holandés y navegantes a sueldo del mejor pagador.
La torre se abandono en 1902 ya que las condiciones de vida de los fareros en aquella zona se hacían insufribles en los tiempos en los que una vida costaba nada.
En 1994 un romántico francés profundamente aburrido decidió redescubrir la torre: Andre Bronner. Consiguió movilizar a un club de locos, diez, que en los siguientes veranos fueron reconstruyendo el faro hasta conseguir volverlo a poner en funcionamiento en 1998
Algún Rocheliano consiguió que se financiara la replica que se levanto frente al espigón del puerto de Minimes en el 2000. El faro del fin del mundo a la vuelta de la esquina.
Ahora, contemplándolo mientras que me atizo una cerveza con hijo número uno, descubro que esto de las replicas tiene sus lados buenos. Hace sol, el calor es confortable, la brisa del mar está en su punto…compárela con el frio, viento y tempestades del Hornos…aburguesado, y algo viejo, me quedo en La Rochelle.

sábado, 5 de septiembre de 2009

A cote de chez Fred


Si hombre, al lado de Casa Fred. Tan difícil no es. En el medio de la calle de Saint Nicolás. Parece nuevo. Esta del trinque. Pero es más viejo que Matusalén.
Casa Fred era una pescadería. Tenia de todo. Al lado abrieron una tasca en la que cocinaban la pesca del día sin añadirle tonterías. Delicias básicas. La pescadería sucumbió al poder imperialista de las grandes superficies comerciales a las que tan aficionados son los franceses y españoles. Se perdio la conversación con la pescantina que nos comentaba como roba el alcalde y con quien peca el hijo puta del Feijoo de turno. Fred lo ha reconvertido todo en un moderno restaurante de hermosas paredes azules, mesas de buena teca, precios como siempre, calidad del maroceano.
Vaya. En el verano puede comer en la calle. Está a tope. ¿Un secreto? Pida de postre una Isla flotante. Hacen la mejor de toda Francia.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Instrucciones para ninfas que visiten La Rochelle

Miren niñas, cuando ustedes lleguen por estos pagos se darán cuentan que ninguno de los modelitos que lleva le sienta bien para codearse con las francesas del lugar. No desespere. Tiendas espesas. Su tarjeta de crédito se empeñará en meterla en la tienda del fin del mundo:


Por aquello del nombre, tiene poesía, posiblemente el surtido, mas posiblemente la situación: el culo de la marina. No se deje engañar. Allí no hay nada que una hembra de altura tenga que ponerse. Siga sin desespere. Coméntele que está demostrado científicamente por este menda, que se dio muchas vueltas buscando material para reparar una lona, que el comercio más barato de suministros navales de toda la zona es este otro, en el medio de la zona técnica de la marina:


Argumento irresistible para cualquier macho humano. Y usted, mi niña hermosa, en el primer piso encontrara todas las combinaciones marineras para seguir siendo una señora de postín sin que su macho se resienta demasiado en su presupuesto. ¿Qué más quiere? Con el ahorro tendrá para llevarla a un restaurante. Mañana le cuento donde.

jueves, 3 de septiembre de 2009

La claridad del General Humbert’s


En estos tiempos de tanto mariconeo verbal, donde ya no se sabe si mienten, son subnormales, o las dos cosas, da gusto encontrarse con gente que habla con claridad. El letrero adorna la pared del pub del mismo nombre en la Calle de San Nicolás en La Rochelle. No hay espacio para confundirnos con interpretaciones oportunistas. ¿Regalo veraniego para peperos?

martes, 1 de septiembre de 2009

Libreria Naútica Saint Nicolas


Al final de la calle del mismo nombre se encontrara con una de las ultimas librerías náuticas de combate del continente. Lo de combate lo digo como sinónimo de resistencia. Hace tres años todavía tenía La Rochelle algunas mas. Incluso la excelente del museo marítimo que fracaso de tanto hermosura.
San Nicolás queda. Lo de librería es un canto al optimismo. Un cuchitril no más grande que el salón de un mileurista, repleto de todo tipo de libros sobre el arte de moverse por el agua. El librero, un tipo raro que se parapeta detrás de unas inmensas gafas y un mostrador que mas semeja el atril de un cura de aldea alcoholizado, se afana en sus imaginables tareas sin perderle el ojo de encima. Madera de navegante solitario derrotado en tierra. No se engañe.
No tiene nada pero hay de todo. Incluso, a precio de nada, los números atrasados de Chasse-Maree, la mejor revista sobre embarcaciones tradicionales que se hace en el mundo. Llévese en lote aunque el francés no sea lo suyo, para mirarlas hasta el orgasmo en las noches de invierno frio.
Si se ha pasado usted a las técnicas modernas no desespere. También podrá hacerse a buen precio con unos cuantos videos de Voiles, la mejor revista – ahora también digital- de barcos a vela de Europa.
Luego, con la no bolsa debajo del brazo, váyase a una terraza del puerto viejo y deleitándose con lo que le apetezca, compruebe que la compra no le ha salido de saldo pero si de emociones fuertes.
Un consejo, póngale usted mismo precio a la mercancía ya que el librero no se si no ve, o es descendiente de un filibustero. En cualquier caso es incapaz de cobrar sin regaño el precio que el mismo marca.

lunes, 31 de agosto de 2009

Rue Saint Nicolas, La Rochelle


La Rochelle da para muchos días. Las guías y folletos turísticos le darán muchas alternativas a donde ir. Yo solo le doy una: Recorra la Calle de San Nicolás y lo verá todo.
Es el resumen perfecto de lo que fue La Rochelle y de lo que queda cuando desaparecen las hordas de turistas y socialmanguantes franceses.
Es la calle de los hoteles baratos y hermosos. De las librerías que venden literatura. De la Librería Nautica. De las librerías de viejo. De las librerías de comics. De los restaurantes sabrosos. De la mejor tasca del pueblo. De las camisetas de regalo. Las frutas de la China. Las telas que todos desean. Las hermosuras para adornar la choza. Las hembras no menos hermosas. Los artistas despistados. Las intelectuales lánguidas. Los niños puberales. El viejo del sombrero que lo sabe todo. Los grabados antiguos. Los collares de los mares del sur. Los artistas inspirados. Los atuendos ligeros. Las postales viejas. Las casas de siempre. El ruido del aire marino. El sol atenuado. La vida.

domingo, 30 de agosto de 2009

Tradiciones y costumbres


Hay algunas cosas que no se pierden. Las costumbres. En llegando a cualquier puerto francés lo primero que hace este menda es dirigirse a la taberna del mismo y atizarse una Pelforth prieta, la mejor cerveza negra del mundo entero, y del mundial, con permiso de Elvira.
Da ánimos después de tanto traqueteo. Los optimistas dicen que es una bomba calórica. Los holandeses se la dan incluso a las madres después del parto para que se recuperen. Toda una metáfora lo del parto y la arribada.
A mi simplemente me sabe a gloria. Me combate algún mal de ojo que pudiera desearme el viaje al fondo del mar. Me sirve para sentarme y hacer la primera prospección antropológica de los parroquianos.
En La Rochelle hay que sentarse en el “Bistro du Port”. En el área proleta del puerto viejo. La vista es inmejorable. Los precios normales. El servicio rápido. Los locales, en mayoría….Disfrútela, si puede.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Entrar en La Rochelle


Arribamos. Tras la puesta del sol. Estaba como siempre. A tope.
Entrar en la Rochelle te pone caliente. Allí hay vida.
Antes tenía sus complicaciones. Pasando a vela entre las dos torres desaparecía el viento de súbito. Una jodienda, ya que siempre salía un barco más grande que el tuyo.
Ahora solo sale la lancha que va del puerto viejo a la marina de Mimes, el pasador de una ribera a la otra, el ingles despistado que entro buscando inútilmente un atraque, los dos locales con un primo en el ayuntamiento.
Hoy llegar a La Rochelle es atracar en la monstruosa marina del puerto de Mimes, una de la más grandes de Europa, llena de Tuperwares que solo salen a navegar en la imaginación de sus amos parisinos. Pero llegamos. También para la foto. Sin lluvia