martes, 8 de septiembre de 2009

García y el Bouquiniste


García, hace tiempo que se murió. La marina a la que suministraba también. Nada de eso existe ya. La tasca si se mantiene. En el verano con los turistas. En el invierno con los parroquianos adictos a las tradiciones del sur. Dentro podría usted pensar que se encuentra en un tugurio hispano si no fuera porque a la mierda le llaman merde. Por ejemplo, el vino que te pone si no te fijas. Pida un rosado de la Isla, de Oleron. Se evitara dolor epigástrico.
Salga pronto y métase en el tugurio de al lado. Entre los cientos de libros viejos y postales de los tiempos en el que García vendía vinos buenos a precios bajos. La Bouquinista, es una, le dejara incluso que se siente con el vino en la mano a revolver entre historias de náufragos, el descubrimiento del polo sur, el tomo II del Capital en versión Casa de las Américas de Cuba, las obras completas de Sade encuadernadas en piel con hilo de oro del año 35, un tratado de papirología…cuando se de cuenta es hora de cerrar. U otro rosado de Oleron.
Cómprele algo a la Bouquinista. Se lo merece. Practica el asilo de los desamparados viajeros que deambulan por la Rue de San Nicolas bajo el calor veraniego de las tardes rochelianas. Al García, el nuevo, después de la foto, ni la hora.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Le phare du bout du monde


El faro 'San Juan de Salvamento' , descrito por Julio Verne con el sugerente nombre de 'Le phare du bout du monde', fue construido en 1884 en la Isla de los Estados, cerca del Cabo de Hornos o Hoorn que dicen los sajones.
Estados fue descubierta en 1614 Jacob Lemaire en Willem Schouten, de pasaporte holandés y navegantes a sueldo del mejor pagador.
La torre se abandono en 1902 ya que las condiciones de vida de los fareros en aquella zona se hacían insufribles en los tiempos en los que una vida costaba nada.
En 1994 un romántico francés profundamente aburrido decidió redescubrir la torre: Andre Bronner. Consiguió movilizar a un club de locos, diez, que en los siguientes veranos fueron reconstruyendo el faro hasta conseguir volverlo a poner en funcionamiento en 1998
Algún Rocheliano consiguió que se financiara la replica que se levanto frente al espigón del puerto de Minimes en el 2000. El faro del fin del mundo a la vuelta de la esquina.
Ahora, contemplándolo mientras que me atizo una cerveza con hijo número uno, descubro que esto de las replicas tiene sus lados buenos. Hace sol, el calor es confortable, la brisa del mar está en su punto…compárela con el frio, viento y tempestades del Hornos…aburguesado, y algo viejo, me quedo en La Rochelle.

sábado, 5 de septiembre de 2009

A cote de chez Fred


Si hombre, al lado de Casa Fred. Tan difícil no es. En el medio de la calle de Saint Nicolás. Parece nuevo. Esta del trinque. Pero es más viejo que Matusalén.
Casa Fred era una pescadería. Tenia de todo. Al lado abrieron una tasca en la que cocinaban la pesca del día sin añadirle tonterías. Delicias básicas. La pescadería sucumbió al poder imperialista de las grandes superficies comerciales a las que tan aficionados son los franceses y españoles. Se perdio la conversación con la pescantina que nos comentaba como roba el alcalde y con quien peca el hijo puta del Feijoo de turno. Fred lo ha reconvertido todo en un moderno restaurante de hermosas paredes azules, mesas de buena teca, precios como siempre, calidad del maroceano.
Vaya. En el verano puede comer en la calle. Está a tope. ¿Un secreto? Pida de postre una Isla flotante. Hacen la mejor de toda Francia.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Instrucciones para ninfas que visiten La Rochelle

Miren niñas, cuando ustedes lleguen por estos pagos se darán cuentan que ninguno de los modelitos que lleva le sienta bien para codearse con las francesas del lugar. No desespere. Tiendas espesas. Su tarjeta de crédito se empeñará en meterla en la tienda del fin del mundo:


Por aquello del nombre, tiene poesía, posiblemente el surtido, mas posiblemente la situación: el culo de la marina. No se deje engañar. Allí no hay nada que una hembra de altura tenga que ponerse. Siga sin desespere. Coméntele que está demostrado científicamente por este menda, que se dio muchas vueltas buscando material para reparar una lona, que el comercio más barato de suministros navales de toda la zona es este otro, en el medio de la zona técnica de la marina:


Argumento irresistible para cualquier macho humano. Y usted, mi niña hermosa, en el primer piso encontrara todas las combinaciones marineras para seguir siendo una señora de postín sin que su macho se resienta demasiado en su presupuesto. ¿Qué más quiere? Con el ahorro tendrá para llevarla a un restaurante. Mañana le cuento donde.

jueves, 3 de septiembre de 2009

La claridad del General Humbert’s


En estos tiempos de tanto mariconeo verbal, donde ya no se sabe si mienten, son subnormales, o las dos cosas, da gusto encontrarse con gente que habla con claridad. El letrero adorna la pared del pub del mismo nombre en la Calle de San Nicolás en La Rochelle. No hay espacio para confundirnos con interpretaciones oportunistas. ¿Regalo veraniego para peperos?

martes, 1 de septiembre de 2009

Libreria Naútica Saint Nicolas


Al final de la calle del mismo nombre se encontrara con una de las ultimas librerías náuticas de combate del continente. Lo de combate lo digo como sinónimo de resistencia. Hace tres años todavía tenía La Rochelle algunas mas. Incluso la excelente del museo marítimo que fracaso de tanto hermosura.
San Nicolás queda. Lo de librería es un canto al optimismo. Un cuchitril no más grande que el salón de un mileurista, repleto de todo tipo de libros sobre el arte de moverse por el agua. El librero, un tipo raro que se parapeta detrás de unas inmensas gafas y un mostrador que mas semeja el atril de un cura de aldea alcoholizado, se afana en sus imaginables tareas sin perderle el ojo de encima. Madera de navegante solitario derrotado en tierra. No se engañe.
No tiene nada pero hay de todo. Incluso, a precio de nada, los números atrasados de Chasse-Maree, la mejor revista sobre embarcaciones tradicionales que se hace en el mundo. Llévese en lote aunque el francés no sea lo suyo, para mirarlas hasta el orgasmo en las noches de invierno frio.
Si se ha pasado usted a las técnicas modernas no desespere. También podrá hacerse a buen precio con unos cuantos videos de Voiles, la mejor revista – ahora también digital- de barcos a vela de Europa.
Luego, con la no bolsa debajo del brazo, váyase a una terraza del puerto viejo y deleitándose con lo que le apetezca, compruebe que la compra no le ha salido de saldo pero si de emociones fuertes.
Un consejo, póngale usted mismo precio a la mercancía ya que el librero no se si no ve, o es descendiente de un filibustero. En cualquier caso es incapaz de cobrar sin regaño el precio que el mismo marca.