jueves, 27 de agosto de 2015

Las ballenas de Husavik.




Que no lo engañen. Este hermosos puerto es uno de los paraísos mundiales para avistar ballenas. En ningún otro lugar de Islandia tendrá usted mayor posibilidad de contemplar a  estas preciosidades.


Es mentira. La hora en que salga a navegar es fundamental. Los que viven de esto le contaran que todas las horas son buenas. La única hora perfecta se llama “ al que madruga dios le ayuda”. Intente subir al primer barco. Aunque haga frio. Abríguese y no olvide un gorro de lana y unos buenos guantes.

La ausencia de sol lo mejora. La combinación perfecta es cuando de mañana, sin sol y poco antes de la pleamar usted se encuentra en medio de la ría. Los peces entran con la pleamar. Todos. Los que comen y los que son comidos.

Hay varias compañías que se presentan como la primera, la única, o la mas antigua. Yo me subí a un barco de North Sailing ya que poseen los navíos mas hermosos. Me ofrecieron un espectáculo maravilloso. Vimos saltos hasta el aburrimiento de una hermosa Humpback whale o ballena jorobada, delfines, calderones… Mereció la pena.

Si le entra el hambre hay un restaurante pequeño en el extremo derecho mirando al mar. Naustid. Hace un pescado excelente. Después merece visitar el museo de las ballenas aunque desde fuera parezca un cubil de piratas donde le roban la cartera

Un ultimo consejo: el pueblo se mata por hacer fotografías. Si no esta usted entrenado le saldrán movidas. Fijar una imagen en un barco dando tumbos es un poco complicado. Allí, donde están las ballenas, el mar de fondo agita el barco como una batidora. Mire, la mejor imagen es la que le queda en la retina.





Seyoisfjorour, puerta de Islandia




Aunque los turistas entran por el aeropuerto de la capital, la mayoría de los viajeros entran por este fiordo en la región oriental del país. Todos, después de soportar el control de los aduaneros  islandeses -que poco trabajo deben de tener ya que se dedican a controlar que no pasemos chorizos- salen de estampida. Dos días de crucero y ya les pesan las piernas. 

Corriendo se van a los supermercados de Egilsstaoir. A abastecerse de casi todo lo que les pide el cerebro ya que hambre no han pasado. Allí compran a precio de centolla de la ría los chorizos como los que les han confiscado. Primera lección de Islandés: el robo civilizado de los vikingos.

No crea que les sale barato llegar. Antes han tenido que cruzar un puerto de montaña de esos en los que se te suben como subes. Cuando comienzas la bajada. Entre la nieve que en el mes de julio todavía estaba. Castigo de dioses encabronados.





Volverán a embarcar para el regreso. Como el Norrona parte muy temprano, y los controles exigen estar presente en el muelle tres horas antes, los viajeros llegan todos el día anterior. A la búsqueda de un lugar donde bien dormir. De golpe ven lo que negaron. Lo que han perdido. Todos se apuran a gozar algo en las pocas horas que les quedan. La noche antes de la partida del ferry el pueblo entero es una fiesta.

Seyoisfjorour es un pueblo hermoso. En su tiempo de pescadores. Hoy vive del ferry y el turismo. Tiene una hermosa costa. Unos acantilados con rutas de travesía que merece la pena patearlas. En medio de la nada, un juego de música para  su voz y su oído. Por allí llegan los vinos y de antaño los libros de Europa. Un trozo de libertad entre unas tribus que se cultivaban con la lectura de la biblia. Algo les ha quedado de rebeldía. Si pasa por allí, pare




miércoles, 26 de agosto de 2015

¿Qué ver en Islandia cuando se dispone de poco tiempo, el norte o el sur?


Ayer leí en un blog de viajantes una respuesta a esta pregunta.  Con debate. Irrisorio. No hay respuesta a semejante cuestión.

Algunos teorizan que si usted tiene dos semanas puede visitar la isla entera. Norte y sur. Si usted no dispone mas que de 9 días tendría que elegir entre una cosa u otra.
No comparto la tesis. Que el tiempo que uno dispone para viajar es importante nadie lo negara. Mas importante son sus apetencias personales. ¿Qué quiere ver? ¿Qué es lo que le empalma o moja? Eso es el dato fundamental.


 ¿Qué hay en el sur de Islandia? Las mejores carreteras. Los precios mas caros. Los lugares de los folletos. La masa de turistas. La incomodidad del “ todo lleno”. La mayor posibilidad de que llueva.

Si usted va al sur vera lo que le mandan las guías. Podrá hacer esas fotos que todos traen. Será robado con sonrisa con los precios que por cualquier cosa le piden. Se meterá kilómetros en el cuerpo para llegar a verlo “todo". Si va al sur ama usted pasearse entre la masa que se abanea al ritmo de los guías de viaje.


El sur es la playa negra de Vik. Los hielos de Jokulsarlon. Geyser y Gulfoss. Ira usted a perder un día precioso en Reykjavik, todos van. Perderá otro en la poza infecta del Blue Lagoon, ¿quien resiste la publicidad? Pateara entre la masa la zanja de Pingvellir, sin enterarse de que la gran hendidura se encuentra mas al sur, cerca de Grindavik.

Se perderá entre tantas vueltas la belleza de Landmannalaugar . Podrá olfatear algo de la inmensidad de los hielos de Vatnajokull.


¿Qué hay en el norte de Islandia? El mejor tiempo. Los grandes espacio. Mas carreteras sin asfaltar. Poco pueblo. Menos turistas. Las interminables curvas. Los precios mas asequibles. Los grandes vacíos. Si usted va al norte ama la naturaleza salvaje sin – demasiados- espectadores.



El norte es Myvatn, pájaros, volcanes, barro, lava humeante, manantiales de agua hirviendo. El norte es la mejor piscina de Islandia: Hofsos. La mítica heroica de los pescadores de arenque. El circulo polar ártico y la isla de Grimsey. Las ballenas de Husavik. La capital provinciana de Akureyri. Dettifoss, la mayor brutalidad jamás vista en forma de agua. 



Ya puede ir haciendo la elección. Para enredar, le propondré mas alternativas. Olvídese de todo lo anterior. Hágase con un 4x4 en la forma de Land Rover, Land Cruiser o Pajero. Cómprese un buen saco de dormir y sin gastar la pasta en hoteles  váyase a recorrer las pistas sin asfaltar de las tierras altas.  Tome la pista F35 de Gullfoss hacia el norte. Haga una parada en Hveravellir. Tome por Godafoss la F26 y vuelva a entregar el vehículo en el aeropuerto. Si entre una y otra cosa le queda tiempo alargue la ruta y llegue por la F88 hasta Askja. Solo entonces podrá decir que ha visto Islandia.