domingo, 29 de noviembre de 2009

Canticos turcos


Es un pueblo de melancólicos. Deprimidos. Definitivo. No hay más vueltas que darle.
Mantienen la agresividad de las grandes ciudades que no da espacio para relajarse. Pero tienen más desgracias. Su religión tampoco les permite el pecado abundante que se repara al segundo con un mea culpa oportuno. La economía no da para excesos en una tierra donde todavía los mercados se llenan de pobres de solemnidad
Gritan una letanía angustiada y repetitiva convertida en música. Como los andaluces. Otro pueblo moro que no sabe más que lamentarse con ira con su flamenco.
Tienen la voz del hambre, la puesta escenica del orgullo a golpe de frases patrioticas, la dureza de la arena, la arruga del secano. Tiene el alma desgarrada. Se les nota el coraje. No son mis canciones.
Se lo perdone todo cuando ella, con su voz portentosa, me canto en perfecto castellano la elegia al Comandante. Eso, hembras mediterraneas de negro pasion

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