viernes, 31 de diciembre de 2010

Melancolías navideñas


Cambiamos lentamente la moda. No se sabe si es por la crisis o el aburrimiento. Volvemos lentamente a lo consistente. Lo de siempre. Aquello que se presupone natural. Aunque no sabes qué. Las niñas vuelven a lucir trapos largos. Tapan lo que pueden y lo que deben. El movimiento lánguido penetra Twitter. Solo hay que leer la cantidad de treintañeras mal folladas que desparraman su melancolía cotidiana contando que a pesar de tenerlo todo no tienen nada: Alguien que las quiera más allá del semáforo de la esquina.
El tiempo breve, como los polvos breves no son reconfortantes a largo plazo. No te dejan explorar las fronteras de lo permanente. Aquello que se va haciendo lentamente hasta llegar al punto de cocción.
Volveremos a la época de los pelos largos, los coños copiosos, las faldas cubretodo, los vestidos sueltos… Lo combinaremos con el e-book, la prensa digital y los cafés en cada esquina. Queda por saber si también vuelve la buena literatura, los viajes a las fronteras salvajes, las políticas democráticas, el hambre de cultura, los polvos por placer

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