sábado, 22 de noviembre de 2008

Muertos ¿por qué?




Tienen la asepsia americana. Sigue siendo impresionante. La sensación que se tiene cuando se entra en uno de los cementerios donde se enterró a los muertos del desembarco de Normandia es de desasosiego.
No puedo evitarlo. Siempre pienso lo mismo. Una y otra vez, cuando vuelvo, sin que los años lo influyan, viene la misma pregunta: cuanta vida inútilmente destrozada. ¿Quien juzgo a los generales? ¿Que hicimos con los miles de mentecatos que aplaudieron a los lideres con pasión y saña? ¿Aprendimos algo? ¿Que nos lleva a repetir la historia?
Demasiadas preguntas frente a la mítica imperial del desembarco de la libertad.
Pasara mucho tiempo hasta que en las escuelas se aprenda que el nazismo fue derrotado fundamentalmente por el pueblo ruso. Pasara mucho mas hasta que el desembarco se reduzca a su tamaño real. Por si se animan, les recomiendo que lean la ultima entrega de Antny Beevor, si ese tipo insoportable que nos ha desmitificado otros heroísmos en Stalingrado, Berlin, La caida:1945, o La guerra civil española. Acaba de publicar D-Day: Fron the Beaches to the Liberation of Paris. Dentro de poco pueden leerlo en español, editado por Critica.
Si les cabrea el contenido pongan se al mismo nivel intelectual y mencionen la pasión de Beevor por el vino francés. No resolverá la pregunta fundamental: ¿por que nos seguimos matando?
Claro que peor lo tienen los alemanes. A pesar de los esfuerzos de los últimos años, todavía no cuentan con un cementerio decente.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Honfleur



Dicen los folletos que hace tiempo Proust se atizaba por estos pagos de magdalenas. Algún tugurio incluso presume que ellos venden las únicas y genuinas. Como resuelven la cosa siendo mas de dos no lo aclaran. Sera que Proust tenia muchos dobles. Lo jodido es que tomadas con café, al gusto español, están buenas. Aunque luego venga el vegetales y nos cuente lo que ya sabíamos: es malo para el BMI. Mierda con esta modernidad. En los tiempos de Proust nadie se preocupaba con estas caralladas.
Seguimos leyendo la lista de los pintores conocidos y desconocidos que pintaron por aquí. La tradición se mantiene en forma de galerías múltiples, desde la pija parisina a la proleta para yanquis despistados. Es algo que me intriga: jamas se ve un cliente, un curioso, dentro. Casi siempre una ninfa bien colocada que consume las horas detrás de un teléfono, ordenador o libro, por este orden, o un cincuentón que relee el periódico aburrido o contempla desde su terraza privada el discurrir de la calle.
Así pateamos Honfleur, buscando el restaurante donde a precio proletario llenar el bandullo como un obispo. Los encontramos detrás del muelle. Busque el Bistro du port. No lo engañaran

miércoles, 19 de noviembre de 2008

¿Camping Libre?


Miren la foto. Esta hecha en Honfleur, perla turística Normanda. En otro tiempo guarida de pintores y artistas variados. Celebre por las magdalenas de Proust que siguen haciendo. Hoy poco hay que ver ya que los pesqueros, si quedan, se han escapado detrás de las facilidades del muelle de Le Havre, mientras los lodos se acumulan en el río que pierde profundidad. Todavía no han sucumbido a la decadencia gracias a los restaurantes a precio aceptable, las tiendas de Calvados, los domingueros havrianos, los turistas múltiples, el muelle hermoso, y el desconchado de edificios que algún día fueron viejos y hoy son solo fachada reliquia.
Allí, cerca del centro, al lado del muelle, ha organizado el ayuntamiento un gran aparcamiento para autocaravanas a precio de 7 euros/24 horas incluido agua y si tiene la suerte de pescar un poste libre, electricidad. Barato. ¡Horrible!
El precio de la libertad.
Antes, aparcábamos nuestra furgoneta donde podías. Estabas solo, o lo parecía. A veces se acercaba alguna que otra camioneta que buscaba aparcamiento un poco mas lejos. Dormíamos en los muelles, la plaza del ayuntamiento, alguna calle apartada, la gasolinera central, etc. Tenias la
la idea de que estabas solo aunque hubiera muchos.
Antes.
Escribo como los viejos. Con el pensamiento equivocado de que cualquier tiempo pasado fue mejor.
Lo que ustedes quieran, pero les aseguro que esta foto, hace 10 años, era imposible.

martes, 18 de noviembre de 2008

Todo sube, incluso los precios


Nos fuimos a dar una vuelta a Normandia en el fotingo. Ida y vuelta. Volvimos. Llegamos, tambien. No me pregunten como. Fue toda una ventura. La de las cuestas. Peor que en enero, vamos.
Da para pensar. Tener un fotingo de mas de veinte años es un acto suicida romantico cuando te metes por una autopista con cuestas de su madre, y el mostruo se empeña en no correr a mas de cincuenta kilometros por hora. Ves venir de atras, por el espejo retrovisor que todavia da mas miedo, un monstruo de muchas toneladas con un camionero cabreado que no te tira a la cuneta por que nos hemos hecho un poco europos, civilizados pues. Cuando llegas arriba respiras a gusto, pones cara de circunstancia para los automovilistas que han chupado rueda detras del camion que no levantaba mas de cien kilometros sera meapilas el tipo ese. Y de bajando le metes gas a fondo para compensar no se que; dale que vuelve la siguiente cuesta y es mejor volverse a quedar colgado cerca de la cima que a mitad del camino. Al final hasta le cogimos gusto a la cosa. Pero les juro que la proxima vez viajare en algo mas rapido, cuesta arriba

sábado, 27 de septiembre de 2008

El tamaño si importa


Los que lo niegan viajan en pequeño. Que me lo pregunte a mi que durante cientos de kilometros lo hice con aparato canijo y liviano. No estaba mal la cosa, no. Sabia a lo que sabia. Que era mucho. Parecia inmenso
Lo complicado es cuando intentas meter a la tropa en el atico. No no se cabe por mucho que se quieran. Nos tiramos a lo grande, modelo adosado
Lo malo es que detras de la estetica del camion heroico, esta la maniobrabilidad de un acorazado presto al desguace. Fijate en el ancho. Pasamos por debajo de ese poste? Cabemos en esta pista? Podremos dar luego la vuelta?
Total, que si angustia con las preguntas anteriores, dejelo aparcado en un grande superficie y dediquese a otra cosa.

jueves, 25 de septiembre de 2008

En el mar no se bebe



Lo de los piratas amarrados a la botella de ron sale en las peliculas. Dicen los entendidos que la historia viene de la paga que acostumbraba el almirantazgo de los hijos de la gran G. tiempo ha.
Algunos se lo toman al pie de la letra, como este participande de la semana del golfo de Morbihan.
Folclore aparte, la idea es impresentable. Beber navegando es de mentecatos. De arribada, lo que su higado, cartera, e inteligencia le permita.

Si Nelson levantara la cabeza lo tiraria por la borba


Por menos de esto lo hubiera pasado el Almirante por las caricias de los nueve gatos, eufemismo de golpear la espalda con un latigo de nueve cueros, antes de tirarlo a los tiburones o la soledad de las olas.
Nelson se revolco en la tumba y desde ese dia llueve mas en Inglaterra