sábado, 4 de febrero de 2012

Votos en tarde de invierno


Esto sí que es apasionante. Si miras a la izquierda contemplas los últimos rayos del sol que se acuestan por detrás de Cap Gris-Nez. Si giras hacia la derecha ves la mole blanca de Cap Blanc-Nez, que hoy desaparece entre la neblina que va entrando. Dentro de un rato será lo noche total. En el mar no hay farolas. Todos lo más luces de los barcos que fugaces cruzan la Mancha.
Twitter diarrea que si votaron al aparato o a la reina de las ilusiones. Hasta los hay que se emocionan. No es mi mundo. Me da lo mismo. Uno escoge entre otras opciones. Como objeto de estudio sí.
Mientras contemplas las olas que van y vienen, los colores que ofrece el reflejo del sol caído en la arena húmeda, los gritos de los pájaros… ¿sabe alguien por que han ganado por los pelos los unos y los otros, aquí y acola? Nadie se lo va a contar. Mañana nos ofrecerán todos los plumillas las masturbaciones de esta noche, elaboradas detrás del ordenador ya que las tertulias del Café Derby ya no existen. Para que las lea el pueblo hambriento de desinformación.
Las olas seguirán batiendo la arena de la playa. Llovera o escampara. Habrá calma o temporal. Pero jamás nadie explicara porque hoy, como ayer, los de las ilusiones, que eran más, perdieron ante los del aparato. ¿Quiere saberlo?
Para tomar el poder hay que ser como la naturaleza: suicida.

La hora de los cuervos


Hace años, pateando Irlanda, vi por primera vez en unos acantilados unos cuervos, parecían cuervos, de pico rojo. Eran chovas piquirrojas. Como más tarde descubrimos por los Picos de Europa. No las he vuelto a ver. Aunque según los libros haberlas, las hay. Un pájaro hermoso. Moderno. Vestido con elegancia. A la moda. De negro impoluto y contraste rojo anarquista. ¿Qué más quieren?
Desde aquella oteo todo vuelo de cuervos que encuentro por ese mundo adelante. Ya sabe usted que los cuervos tienen mala prensa. Como todos los inteligentes. Mientras tanto siguen creciendo y multiplicándose. Indiferentes al discurso angustiado.
Estas tardes de invierno, en la playa de Wissant, compiten espacio con las gaviotas y petreles que los temporales han traído a la costa. Antes de que desaparezca el sol, se levantan en tropel para graznar a los últimos rayos. Solo les falta el pico rojo para construir el perfecto baile revolucionario.

Frio dentro, frio fuera


Mi madre, señorita galaica, sacaba a pasear el abrigo de pieles de ya no me acuerdo que animal, con la llegada del otoño. Debe de seguir haciéndolo. Ella y consortes. ¡Es que hacia tanto frio! Jamás lo entendí mucho. Pero, ya saben, la rebeldía del adolescente.
Hoy, muchos años después, sigo sin entenderlo. Donde ando estos días marca el termómetro -16 grados, y ya ven ustedes que se sigue pedaleando. Es la máxima de la vida que hasta los imbéciles entienden: si dejas de pedalear, te caes.
A pesar de la sencillez de la lección siguen sin entenderlo. Hay por ahí tipos que siguen discutiendo si salen a organizar el futuro, o se quedan dentro de la casa que ya no es de ellos, ahogados por la calefacción agobiante. Habría que explicarles la esencia de la naturaleza. No se trata de estar dentro o fuera. El frio que sientes no lo marca el termómetro. Depende fundamentalmente de lo que haces.

viernes, 3 de febrero de 2012

Las cervezas del norte de Francia


La antigua Flandes francesa ha desaparecido. El estado uniformado francés la asesino tiempo atrás. La economía algo después. Cuando sucumbió el textil, las minas, etc. Hoy siguen siendo franceses del montón aunque conserven en sus nombres la vieja etimología holandesa. En algunos detalles reviven las viejas tradiciones. En busca de la calidad.
Una cerveza nacional francesa frente a un elixir de los abades trapenses belgas no tiene nada que hacer. ¡Y queda tan al lado!. Donde no hay frontera hay ideas.
Empiezan a levantarse de la nada excelentes cervecerías que siguiendo el modelo belga elaboran elixires interesante. Se encuentran ya no solo en los comercios y bares locales, sino también en las grandes superficies comerciales. Síntoma de su ímpetu.
Hay más. Aquí les dejo las que más me han gustado. Sobre todo 2 Caps, 2 cabos, es una exquisita cerveza rubia de cuerpo poderoso y sabor suave. Como una rubia debe ser. La cerveza.

jueves, 2 de febrero de 2012

Aurora borealis in real time

Dance of the Spirits. Real Time Aurora footage. from Ingenious TV on Vimeo.


Este video ha sido filmado la semana pasada en el norte de Noruega. Es excepcional. Una de las primeras veces que se filma una Aurora Boreal o Polar en tiempo real. Vista como es. Sin juegos.
El segundo video es otra Aurora, filmada esta vez en el norte de Finlandia, montada en 'time lapse'. Es irreal. La visión continua y preciosista que ofrece es un montaje a base de pegar tomas de muchas horas. Nadie le discutirá su hermosura pero son como las tetas de plástico: ver y no tocar.


La derrota del alemán




Fueron levantados con precisión germana. Encima de las dunas de Wissant. Tenían que defender a los nazis de la invasión aliada. Invencible muro atlántico comandado por el general Rommel. Militares salva patrias frente a los acantilados de la blanca costa inglesa. En los días sin niebla se contemplaba a simple vista al enemigo. Menuda paliza iba a darles la superior raza rubia.
Resultaron ser tan malos como su cerveza. Mire en lo que se han convertido. Estos no fueron arrasados por las bombas de 500 kg. Se los llevo el mar cortándoles los pies; la arena en las que se soportaban. Error garrafal. La arena que todo lo invade es tan oportunista como el viento. Cuando menos lo esperas cambia de lugar. La arena, metáfora del pueblo insignificante.
Ya saben la máxima marxista: la historia se repite como una caricatura. Hay quien se empeña en afirmar que si la guerra la ganaron militarmente los aliados, económicamente la ganaron los germanos. Hoy, mirando la cosa del Euro, se reafirman. Volvieron a equivocarse. Es una máxima de la naturaleza: todo órgano empalmado, después de la eyaculación, decae.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Los dibujos de los pescaderos de Étaples-sur-Mer

























Étaples-sur-Mer fue hace mucho tiempo un potente puerto de pescadores al sur de Boulogne- sur- le- Mer. Una potencia en el rapaño del mar de la Mancha. Se murió como puerto. Como le pasa a todos aquellos atraques montados en las desembocaduras de los ríos. Tarde o temprano la arena los hace imposibles para la codicia humana. Barcos cada vez más grandes. Calados cada vez menos profundos. Hoy ha sido tomado, como siempre, por los yates de los señoritos.
Les queda la Cordelería, monumento de lo que en su día fue fábrica de cabos y redes. Un mini museo donde explican que alguna vez robaron al mar. Playa para turistas. Dos restaurantes de pescado y marisco, uno frente al otro, en el mismo puerto. Competencia feroz. Artificial. Son del mismo propietario.
Con el buen tiempo siguen vendiendo el pescado que hoy llevan a Boulogne. En unos puestos de sencillo diseño al aire libre. Cada puesto pertenece a un barco. Cada puesto tiene un dibujo. Un barco. El mar. Mas barcos. Sencillez barata. Jamás pasaran a los libros de arte, pero te recrean paseando delante de ellos. Así es el mar. Sencillo. Cálido. Frio. Tenebroso. Hermoso. El mar y los dibujos.