sábado, 6 de diciembre de 2008

Siempre llegamos al Mar Oceano


Después de tirarte horas detrás del volante, chupando rueda, curva, fila, aburrimiento, todo junto, siempre se llega al mar océano. Allí donde ya no se puede seguir mas. Stop obligatorio so pena de mojarse los pinreles. Aparcamos y todos, independientemente del pasaporte, nos quedamos mirando las olas que se abanean al compás del viento. Es el momento supremo. Puede durar horas o segundos; no importa. Es el instante mágico de sentir que has llegado a las puertas del paraíso. El lugar donde no acaba el mundo como erróneamente mantienen los mesetarios, si no donde comienza la vida, el principio de todo.

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