domingo, 3 de abril de 2011

Las bragas al sol vienes


Andábamos el compadre J-G y el mendas arrastrando el lorcho por el centro de Viena. Sin dar encontrado una tienda distinta a las que hay en cualquier pueblo de Europa. Confirmando lo que los nacionalistas desnortados no quiere ni oír: usted ya no es ni alemán, español, francés o italiano. Usted es de Zara, Massimo Dutti, Hugo Boss, y lo que le de la cartera.
Allí, a la orilla del Danubio de mentira, ya que el de verdad queda kilómetros a desmano, nos encontramos con estos biquinis - ¿o eran bragas de hippy moderna? - para ninfas de barriga plana y pechos manzanas. Gustos y erotismos privados aparte, lo llamativo es la ilusión óptica con la que se venden. En medio de la montaña austriaca nos plantan bragas con yate de potentado bursátil y cielo mediterráneo desteñido. Visto lo concurrido que estaba la tienda debe de funcionar. Las hembras sueñan como los machos. Las hembras se visten para atraer a los machos. El capital vende ilusiones que tanto hembras como machos comparten.
Allí, a orillas del Danubio de mentira, con la pornografía del capital como señuelo, concluimos que lo que nos va no es el plástico si no el sexo.

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