domingo, 3 de julio de 2011

Slow Sailing o el derecho a la pereza


El Slow Sailing empieza a tomar cuerpo, de moda ya. Los holandeses lo llaman “natuurlijk varen”, literalmente navegación natural. Lo que me gusta más. Los Slow’s se han abanderado con el dibujo del caracol sobre fondo azul. Lo siento, de eso no hay en el mar. A veces hay tanto viento, que te catapulta entre las olas y es gozo o acojone. Se equivocaron de nombre.
Lo otro, lo resumió el yerno de Marx, Paul Lafarge, cuando escribió el derecho a la pereza. No movimiento al que estoy abonado, sección náutica. La pereza está considerada por la moral del capital como un vicio, perversión dañina que bajo ningún concepto debe practicarse. Incluso el ocio debe ser útil. En vez de deleitarse matándose a pajas debe usted matarse haciendo flexiones que es buena para los bíceps, la barriga plana, y el salario del cardiólogo. Usted sabrá.
En el mar se maltratan dando vueltas a boyas para demostrar que son los más rápidos, jamás los mejores. Eso se demuestra con fuerza 7 y los esfínteres apretados.
Los que navegan de verdad saben que se parte cuando se puede, se llega cuando te dejan, arribas donde cuadra, es probable que al destino jamás llegues. Pero no importa. De lo que se trata es de navegar. Eso, disfrutando de la vida. Con ninfa, vino, libro…lo que a usted le plazca.

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