lunes, 25 de enero de 2016

Hay que subir a Albaicin


Conservado bajo el titulo de patrimonio de la humanidad languidece lo que alguna vez fue un barrio poderoso. Hoy ha sido tomado por estudiantes, rebeldes, hipsters, hijos de la burguesía, dos viejos que siguen… y mas arriba, donde ya nadie sube, el lumpen de la crisis. En el bajo, los marroquís que le venden a su madre en producto manufacturado. Alternando con unas teterias de muerte que se puso de moda antes de que el estudiantado adherente descubrieran que musulmán puede ritmar con ISIS.


Subir y bajar lleva tiempo. Lo primero por el esfuerzo físico. Lo segundo por lo mismo si no quiere partirse la crisma. Añádale el mirar. Hay mucho que mirar.

Las casas de Albaicin siguiendo la costumbre mora estan cerradas hacia fuera. La vida se hace, hacia, en los espacios interiores invisibles a los ojos del publico. La tradición no ha cambiado.

Entre tienda, guiri, tasca, pañuelo, llegara a lo alto, donde la visión es soberbia. Por alli encontrara la nueva y minúscula mezquita de Granada. La dejan ver, no hay que ver.

Mas allá la tradición se anuncia, quizás se conserve. De vuelta, si le entra el hambre, se puede comer buena y baratamente por muchas de las tascas que se encuentre en el camino. El argumento del gasto calórico es esta vez cierto



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