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sábado, 27 de junio de 2015

Teoria del verano


El año pasado por estas fechas estaba aquí. En la Praia do Cabazo, país de Covas, Ferrolterra. Después de un invierno de viento y frio el mundo despertó salvaje. Lo de despertar sin poesía. Hizo mal tiempo todo el verano. El mundo no lo sabe pero Galiza se va acercando al modelo periferia atlántica. Allí, en las tierras del extremo el buen tiempo aparece en Mayo y con suerte junio. Lo que los mediterráneos llaman verano es en el norte agua y mosquitos.


En Galiza también hay mosquitos. Cada día llegan mas en la fiesta esa del caminante pobre que llaman el camino.
Los estudiosos se exprimen el cerebro intentando contestar a la pregunta: ¿Como es posible que incluso con una mala propaganda el camino a Compostela se haya convertido en un gran éxito turístico? Si todavía no ha encontrado respuesta vaya a Decatlón, que allí saben de ventas. El camino es el único lugar donde los pobres no necesitan disfrazarse de lo que no son y pueden sublimar que en la pobreza también hay espacio para las vacaciones.

Volvamos a la playa que las masas no me van. Dirá usted, que esta al loro, que la masa va a la playa. Tiene razón. Cuando sale el sol. En Galiza el sol salió pero no saldrá este verano. El anticiclón de las Azores ya anuncia que repetirá la jugada. Merda de verán!. No desespere. Da para paisajes sublimes y fotos perfectas. Sin photoshop



sábado, 28 de septiembre de 2013

Vuelta al invierno (disfrazado de otoño)



Los que (sobre)vivimos en el norte frío sabemos que las cuatro estaciones es una pieza de Vivaldi. No mas. Aquí el mundo se divide en verano -cuando hay- e invierno -casi siempre-.

Sale el sol y calienta de gusto, o es lluvia y frio a mares. Otra cosa no hay. Hoy que hay sol, de abrigo, da la cosa para sentarse en una de esas terrazas que se alumbran con estufas y mantas de flece al estilo alpino.

Allí, entre el capuchino y el discurrir de las ninfas empaquetadas queda el recuerdo del verano que este año si vino.

Fue intenso. De sol y mas sol del que escapamos- para reivindicar que la mejor época es el otoño que no hay-. Con vientos de muerte solo aptos para navegantes atrevidos. Fue...

Si no te consuelas en la sociedad  moderna es  porque no quieres dicen por aquí. Tenemos de todos y no nos queda nada. Hablan de hambre y exhiben obesidad. De las patatas con mayonesa y el agua teñida y edulcorada que beben para saciar la nausea.

De la vieja polémica Camus o Sartre ya saben que el ultimo se equivoco. De aquella y hoy. Doblemente. La nausea de los que lo tienen todo los devora. Siempre. Desde dentro.

Dice uno de mis pacientes espabilados que el tema esta mal propuesto. Los del todo no tienen nada. Si tienes, no hay nausea. !Y dale con la definición del concepto!

Total, que recomenzamos a esperar que vuelva el verano; por habito, ocupación, actitud, desasosiego, estado natural, lo que usted quiera. Mientras el invierno va llegando y lo atrapa todo, revivimos lo que pateamos en el corto verano, que fue mucho. Si no, mire la cantidad de puestas de sol, cerveza en mano, que nos ofreció el océano. Allá, en la frontera del Mardefora


domingo, 5 de agosto de 2012

Ahora que les han jodido la televisión vayan al mar

Con la disculpa de que durante la cosa esta veraniega hay que ir a algún lado, chupe millas para acercarme a mi playa favorita. No viene en ninguna de estas guías que verano tras verano nos sacan los plumillas que siguen sin tener nada que contar. Hoy no los voy a parir que casi hay que agradecerlo.
Allí hay un camping. Uno de los mejores campings de la costa europea. Tampoco lo busque en las guías. No hay nada. Tercera categoría porque mas bajo es imposible. No tiene nada. Nada es. Solo si eso es lo que busca, vaya.
Las duchas siempre tienen agua caliente, el bar esta en la esquina, la tienda, completa, vende los mejores croissants de la zona, wifi en condiciones, el personal es amable, si evita la tribu hispánica estará en el silencio.
Al frente el Mar Ártabro. Una sucesión de playas cortadas por algunas rocas en los que los púberes hacen sus deberes en la noche. Una bahía colosal. Inmensa. Con olas aptas para surfeiros y suicidas.
Allí me apalanque, como hago año tras año, con una colección de libros en tamaño portátil, digo digital. Y eso, cada tarde, día si y día también, las mejores puestas de sol que la naturaleza puede regalarle. Aquí las tiene, para que luego digan que no comparto. Comparenmelo con la mierda esa que les ofrece ahora el PP

                 

Solo me queda una pregunta, ¿Por qué no me he quedado por allí?