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lunes, 2 de agosto de 2010

Tranvias portugueses


Uno, que pertenece a la cofradía de los que piensan que cualquier tiempo pasado fue peor, detesta la nostalgia. Lo que no impide que de vez en cuando le den ataques de la misma. Paseando por la ribeira porteña, bajo un sol asesino, a la búsqueda de un taxi salvador, dimos de bruces con el tranvía que en otros tiempos te llevaba de Porto al Maroceano. Hoy te sigue llevando. En un recorrido raquítico para turistas y nostálgicos. A ritmo de Concorde. Se niega a parar donde no hay parada. Ya no se detiene para que podamos dar unos tragos de agua en la fuente. Ni esperar a que suba la pescantina que vende sardina y cuerpo. Ya no frena ante la señorita. Ni carteristas siquiera lleva. Va vacio. Con la crisis marcho el ultimo turista. Eso: cualquier tiempo pasado fue peor.

domingo, 1 de agosto de 2010

Duero arriba Douro abajo


La geografía francofascista nos hacia aprender los ríos inmensos de España y sus afluentes margen derecha e izquierda. Empecé a desconfiar cuando cruzando aquella Castilla miserable y ardiente un verano de ya no me acuerdo en el Seat 1500 de mi sr. padre, descubrí que, uno tras otro, de aquellos imponentes ríos no eran mas que regueiros sin agua. El Eume llevaba mas metros cúbicos que cualquiera de aquellos cauces de nombre imperial vacios . Por no mentarles al padre Minho que unía cuando lo cruzábamos a comprar el café de Angola en las tiendas de Fortaleza, diga usted Portugal.
Aprendimos antes lo que era el Douro, la patria del vino, que el Duero, que no nos decía nada, tan lejos, ¿llevara también agua?
Hoy volví a patear por la ribera del Douro. Donde ya no hay la vida que también retrataron los azulejos de la estación del camino de hierro de Porto, Oporto para usted, castellano parlante. Pero queda la esencia tecnificada por la modernidad. En las nuevas uvas, los nuevos vinos, las nuevas cosechas. Los portos eternos. Si tiene tiempo vaya a Porto y mire la costa. Pero no deje de subir rio arriba. A contemplar las terrazas llenas de uva, de vida.



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lunes, 26 de julio de 2010

De vuelta a Porto


Mas que bajar me subí al aeroplano que me llevo a Porto pasando por Génova. No es la forma más lógica de viajar, ya que allí no se me perdía nada. Son las vueltas del viaje moderno que te transportan de aeropuerto a aeropuerto, antes de llegar a tu destino. Giras como un mono en un tiovivo. Pero arribas.
Llegamos con tres horas de retraso. Por huelga de no sé quién. Perdimos la comida de bienvenida que nos daban. La cama, ya pagada, seguía en su sitio. Tras la ducha rápida fuimos a ver lo que no sabíamos que existía: las viejas fabricas en la ribera del Duero / Douro, rio arriba. Hoy convertidas en hotel y restaurante de postín con calidad inversamente proporcional al paisaje.
Las chimeneas han dejado de apestar al paisanaje. La casa del señor dueño tiene aspecto de pazo gallego. Es el paisaje de un país que nunca existío, ya que no supieron ni los dejaron. Aquellos que creyeron que el enemigo era el rey. Erro histórico ya que siempre fue es y será la iglesia. Las iglesias de Compostela y Braga. La iglesia de la lotería redentora que jamás toca. Pero eso es otras historia.

domingo, 21 de marzo de 2010

¿Para qué quieres un Porche?


Miren la matricula. Posiblemente indica el coeficiente de inteligencia de su propietario. IQ. Al menos así fue votado mayoritariamente por el colectivo médico que se lo encontró aparcado en el patio de una casa de vinos portugueses.
Puta envidia, dirá usted. La tiene pequeña, el propietario, se tercia; es para compensar. ¡Anda ya querías tu que ni eso tienes! Contestan los admirados que ya se imaginan al lado de una rubia, siempre rubias, eyaculando por la calle mayor de la aldea.
Los racionalistas, siempre hay alguno de estos tipos insoportablemente correctos, mencionan que tal como está el trafico seguro que jamás ha pasado de la tercera velocidad, menta los precios espaciales de las gasolinas, el consumo, derroche de neumáticos y demás pequeñeces. Un tostón.
Las hembras del grupo no dicen nada, esto son cosas de machos. Dividiéndose en el silencio entre el rechazo total, menos, y ya quisiera yo un potro con estos caballos, las mas.
El italianófilo, uno, describe en status epileptoide las potencias teóricas de la maquina mientras sube y baja en la oscuridad de la noche las gafas negras. El primo trotskista de Marx, otro, rebuzna contra el capital mientras se mesa las barbas por la estupidez del comprador, su familia, los que se dejaron robar la plusvalía y el resto de perturbados que admira la adquisición.
Fíjense ustedes para lo que da un Porche aparcado debajo de un limonero en la noche de Porto.

sábado, 13 de marzo de 2010

Porto de noite


Poco veo de Oporto de día. Pateo las rúas en la noche de viento y agua. Vacías de humanos. Llenas de carros que se desplazan al estilo portugués: haciendo ruido. Lo viejo, mas desgastado, sigue en su sitio. Lo nuevo, el hormigón del progreso, levantado a costo de Europa, esta medio escondido. Los portugueses, pueblo de nostálgicos atlánticos, saben hacer. Recordamos los tiempos en que dormíamos en el camping, bajábamos a la ribeira entre los gatos, a tomar tripas, ellos, y sardinas, los demás. Volvimos a Gaia, Vilanova de, que ya no es más que un barrio del Porto proletario donde venden porto barato a precio de caviar irani
Todo está en su sitio y es distinto. Sola a choiva atlántica permanece. ¿A quién se le ocurre venir al atlántico en plena surada?

viernes, 12 de marzo de 2010

La jodida lluvia atlántica


Chove. Llueve, dirá usted. A mares. Oceánicos. Sin parar. Alterna el calabobos que dicen los galaicos, de mojarte hasta el tuétano a ritmo de gota lenta, con el diluvio universal bíblico de los adictos a la teoría de las catástrofes.
Pateamos Porto en la noche y no se ve ni un gato, que ya es decir. Las almas se han retirado en sus casas, tiradas en el banco de Ikea, detrás de la televisión.
Lo de detrás no es falta gramatical. Es como es. Como en los curas. Donde el altar esta central, y los fieles se sitúan siempre, por definición infalible so pena de excomunión, detrás, de.
Retomando el discurso: Las almas están agochadas. No por la lluvia. Eso fue antes. Hace tiempo que las almas atlánticas dejaron de arrastrar el lorcho debajo de los paraguas , de bar en bar; de tasca en tasca, antes de dormir. Hace tiempo, con el progreso, que llego la electricidad y lo demás. Dejamos de ver el mundo de la esquina para contemplar en directo las guerras del mas allá, el terremoto de más lejos, el derroche de The President, el genuino, el único. Creemos entender todo pero no comprendemos nada. Abandonamos lo que era nuestro, la calle, a rúa, y se la dimos a la lluvia, los gatos si no cae agua, las ratas, los cabrones, las putas de la miseria.
Hoje o portugués non sae, dice mi anfitrión. Mojados, buscamos el restaurante que debía de estar en esta rúa donde no hay ni un alma, bajo el diluvio de la jodida lluvia atlántica productora de deprimidos, for export, de Portugal

lunes, 1 de marzo de 2010

Horta dos Reis


Aprovechando que ayer les salió la cena barata a nuestros anfitriones portugueses, al mediodía nos entro un hambre feroz que impedía llevar a buen término las negociaciones. Total, que apañaron la cartera y nos llevaron a xantar a la vuelta de la esquina. Con este nombre, Horta dos Reis, no sabes si alegrarte o desconfiar a mansalva. Uno, republicano militante, se da fácil a lo ultimo por aquello de haber crecido con la letanía “o reí parvo está sentado papando moscas en non ten ren que dicir”.
La vista sobre el Douro, Porto, Gaia, e "tras do mais alen" es hermosa si el tiempo le acompaña. A los cinco minutos de llegar volvió a caer el diluvio que nos persigue estos días. Convirtió la vista bucólica en algo tétrico que da más hambre. Nos agenciamos un salmón descolorido, con salsa de contenido imposible. Le dimos al vino. Un regular Vinho verde da casa de padre desconocido. Llego el Bacalhau com presunto e broa y ¡ah! hermanos, eso era cosa seria. El postre lo dejamos y saboreamos un café solo bien hecho. Volver no volveremos, pero la vista, si, vale la pena.

domingo, 28 de febrero de 2010

O Casarão do Castelo


Después de estar todo el día hablando de historia clínicas digitales, planificación, desarrollo, implementación, emigraciones, soportes, ¡hable bien y no use palabrotas hermano!, solo quedaba ir a cenar bien. Bien es bien. Xantar algo parecido a las comidas de la tía Engracia, la prima Tonhita, o su abuela si se tercia. Nada de caralladas para engatusar a los ojos. Meter algo en la boca que de repente sabe, pide más, más, sentir la emoción de que sabe divino, regalarlo con elixir de uva virgen de alquimista. Etc.
Puestos a ello nos llevaron los portugueses a Matosinhos. En plata: delante del puerto de contenedores de Leixoes, sitio a donde usted jamás ira si no es que llega a Porto en yate y busca una marina. La vista no ofrecía nada bueno. ¿Si habrían gastado ya todo el dinero que les dimos a ganar antes de despedirnos con unas buenas cenas estos hijos de las “areias de Portugal”?
Casarao do Castelo se llama. Divino. Nos atracamos de percebes, centolla, langostinos, gambones, un jamón ibérico de verdad, arroz de grelos, pan de maíz como en los viejos tiempos, aceitunas no pasadas. Para comer escogimos unas lubinas frescas que nos hicieron al momento en la brasa sin quemarlas. Los bacalaos, de bandeira reial. A escoger, Vinho Verde Quinta da Lixa, Quinta do Outeiro de Baixo.
El local agradable, el servicio bueno, a la portuguesa. Sorpresa:cuesta lo mismo que una mala tasca de pueblo en su tierra. Búsquelo si puede, en Matosinhos, casi Porto

sábado, 27 de febrero de 2010

Portos en Oporto


Baje a Oporto. Escapando del invierno. Una equivocación fatal de navegante perdido entre las olas del océano. Llovía a mares. Diluviaba. Todos los ángeles del cielo se habían puesto a mear la ingesta de cerveza en fiesta bárbara bávara. O algo así.
Nos quedamos atados a la barra del Sheraton, que tampoco es tan malo. Hotel capitalista en barrio de burgueses adinerado lleno de ejecutivos armanizados, secretarias solventes, putas de postín, aprendices de, señoritas de fiesta, narcisistas compensados, algún invitado…escoja lo que menos le pese.
Porto de treinta años a veinte euros la copa bien llena que pago otro. Sabia a efluvios de ninfa. Rutilante, por los años. Un rojo intenso de buena barrica sin ser maltratado por potingues de rebotica.
Lo segundo era solo un añadido. Habria pagado algo mas por la botella entera, pero no había forma de agenciársela. Cosecha de cooperativa allá por los altos de Douro vaya usted mismo a buscarla. No está el tiempo para estas cosas. Ni lo tenemos, ya que mañana hay que hacer que trabajamos el pensamiento.
Total, que nos quedamos a papar en el restaurant del hotel, que es decente, te tratan como se debe, saben recomendar vinos portugueses exquisitos. Les recomiendo el pulpo –polbo en galaico portugués- que hacen, delicia del atlántico.

martes, 7 de julio de 2009

Volver a Lisboa


Volví como vuelve toda ave a la mano de su amo. Volví sin volver ya que no había tiempo para nada. Si nada es la cena pantagruélica que nos atizamos en la Ribeira do Tejo o Tajo si usted prefiere. Restaurante exquisito en todas sus opciones. Vino, comida, panorama. Lugar de moda donde pasean los pudientes sus hembras recién traídas de Brasil. Exceso de equipaje, dicen con sorna los portugueses, ya que siempre hay que pagarlo.
Dormí a pierna suelta agotado de patear Portugal de arriba abajo en tres días. En el Lujo del Sheraton. Para saber que la habitación era una copia de miles. Igual que en la que dormí en Porto. Poca imaginación la de estos diseñadores yanquis. Eso sí, el grado de erotismo de la bañera no disminuye.
Argumento exquisito para volver con una Ninfa a recorrer ruas y comprar libros de Pessoa el borracho

lunes, 6 de julio de 2009

Évora


Aquí llegue. Camino del hospital. Hospitales. Mogollón de dependencias en el centro de la ciudad. Caos asistencial y administrativo a la espera de que les construyan el hospital nuevo. Pero lo intentan. Con ganas. Y les sale bien. Son referencia europea en el uso de la historia clínica digital. Medio millón de almas pacientes lo agradecen. Fuimos a verlo para copiarlo. Lo vamos a copiar.
¿Sabía usted? Patrimonio universal de la Unesco. Ciudad perdida entre las praderas del Alentejo. Donde fueron y se quedaron Romanos, Árabes, Visigodos y los que vinieron. Yo no me pude quedar más. Una pena.
Probar los vinos blancos en sus bares. Patear las calles entre comercios que venden corcho antiguo para botellas, corcho moderno en forma de bolsos o faldas para ninfas y/o velinas. Visitar el acueducto romano; o el templo de Diana, que se conserva porque algún espabilado lo convirtió en torre en vez de alcantarillado. Contemplar las torres mozárabes de las iglesias católicas, cuando la ortodoxia no se llevaba…
Volveré a Évora. En la primavera, para no derretirme con cuarenta grados.

viernes, 3 de julio de 2009

Consejos para ponerle los cuernos a su pareja


No se me sublevan que no es invento mío. Trabajo ministerial. Pagado y bien pagado.
La foto la hice en el hospital de Evora. Pegado por doquier en la policlínica. Campana ministerial para no coger cosas raras. Parece que los vecinos tanto pecan, que algún alma caritativa se ha metido a educarnos para rebajar costos. Que no se diga que no hay eficacia en el Atlántico.
Luego van todos a misa y votan conservador, pero es otra historia.
Pues ya saben amigos: el que mucho mete y saca poco interés tiene en el banco; y por encima corre el riesgo de pescar maleficios. Avisados quedan.

miércoles, 1 de julio de 2009

Peligros en la carretera


Bajábamos la cuesta despendolados, después de haber chupado rueda detrás de un camión reliquia. Como en los viejos tiempos en que todo camión eran era un Pegaso humeante que se movía a velocidad de tortura. ¡Bien vueltos al mundo de la pausa sin prisas!.
No ha lugar en el tiempo del ahora mismo y el “Time is Money.
Casi nos lo llevamos por delante. El motocarro, el viejo, el burro catalán que le mando algún primo emigrado en Andorra. Desde hoy creo en San Cristóbal y los ángeles de la guarda. El siguió creyendo que estos extranjeros son unos mentecatos que no hacen más que jugarse la vida por las carreteras. No hay que correr hermanos, hay que salir antes

martes, 30 de junio de 2009

Montargil, ¿Dónde queda?

En el culo del mundo. Literalmente. En medio del Alto Alentejo. Una tierra de alcornoques, pueblos vacios, vacas bravas, uvas, cigüeñas, miseria, verdes y amarillos profundos, viejos,…era el granero de Portugal. ¿Qué se me perdió allí? Nada. Les juro que si hace dos días me dijesen que iba a recorrer estos pagos, le hubiera recomendado beber menos.
Pero allí llegue. Camino de Évora, otra cosa. Camino del hospital de Évora, una película de querer más, ambición, proyectos de buen hacer. El único hospital para medio millón de almas en medio de un mundo que se acaba.
Después de recorrer unos paisajes que se han quedado en la retina, aparcamos en “Charcas Lagoon Resort”
¿Desconocido? Si. Aunque si busca por la e, encontrara que figura entre los hoteles de lujo, luxury, con encanto, en versión hispanocursi, … Algo solo para enterados.
Aquí me senté. Aquí dormí.


Aquí amanecí con sol y ganas de tirarme unos largos en el agua.


Lo único poco excitante fue la cena. No merece el precio. Les recomiendo llevarse unos buenos quesos y embutidos comprados por el camino. Rociados con los buenos vinos del Alentejo. Mientras que contempla la puesta de sol en el embalse de Montargil; a doscientos metros de su habitación.

lunes, 29 de junio de 2009

Trabajando en la desembocadura del Duero/ Douro


Imagine que desde la ventana de su oficina contempla una vista como esta. La desembocadura del Douro o Duero, en Porto. Imagine que la visión no se tiene solo desde la oficina del potentado, si no que en decisión democrática se comparte por todos los pisos del edificio construido según la filosofía de salas sin paredes divisorias y espacios limitados tan solo por el mobiliario. Imagine que usted trabaja con una basca de tíos y tías informales que de común acuerdo tiene sus móviles en vibración y sin música, no contestan emails, y no se tiran horas buscando lo que ya saben en internet… Suena a paraíso. Pues no crea que lo he soñado. Aquí, en la empresa donde he hecho esta foto, funcionan así. Por eso son los mejores de Europa en su género.
Aquí estoy, entre otras cosas, para negociar con estos águilas, porque yo, como ahora dicen los pijos del PP gallego, tengo la barrera de hablar mi lengua a la perfección: Galego

domingo, 28 de junio de 2009

Lujo malayo en Porto


No sé de donde viene la expresión lujo Malayo. La búsqueda del PNB de Malasia en Wikipedia no da pistas para encontrar mucho lujo. Lo mismo que el manoseado lujo asiático, de hambre
Pero el Sheraton de Porto, donde dormí el miércoles pasado si era lujoso. Compruebe la foto. Imagínese acostado en la cama mientras la niña de sus ojos se enjabona debajo de la ducha. ¿Berlusconi? Un aficionado que se ducha solo.
Asomarse por la ventana, no debe, se ve lo que hay. La media casa acabada. La media casa que se llevo –el proyecto- el banco. ¿Pero quién es el imbécil que se pone a contemplar el mundo desde el piso 15?

Por el precio no lo deje, oiga. 105 euros de los de hoy en día. Por poco menos te acuestas en Casa Vicente entre polillas y un flex de mala muerte.
El restaurante, no es de hotel. Se cena bien. Un bacalao como debe ser. Un pulpo con patatas casi como el de Mugardos –El mejor del mundo para los no enterados-. Una tarta de Almendras mejor que las de mi abuela Ernestina, y la cuenta moderada.
Lo que no pudimos moderar fue la ingesta de unos vinos del Alentejo que nos trajeron, que sabían a lo que sabían, y ya sabe usted: cuando el alcohol sube, la memoria baja.

domingo, 8 de marzo de 2009

Lisboa ciudad de intelectuales


Saliendo de la Plaza del Rossio me lo encontré pidiendo debajo de una sombrilla. Ni se inmutaba detrás de su libro. Toda una metáfora de un país donde los parroquianos discuten entre café y café no solo la goleada del Benfica si no también el último discurso del presidente en la Asamblea.
Allí, donde las sedes del partido comunista están llenas, los periódicos se devoran con placer militante, el pueblo se explica y se rebela. Pobres sí, pero ni adormecidos ni derrotados.

domingo, 22 de febrero de 2009

Tranvías y ascensores lisboetas


Mis acompañantes nórdicos no se lo explican. ¿Qué país es este en el que la gente todavía viaja en estos artilugios prehistóricos que parece que se van a destartalar en los próximos metros? Confirman en su ignorancia los prejuicios del Portugal pobre y atrasado.
Luego maltratan la digital haciendo millones de fotos, ya que son tranvías “con encanto”. Imbecilidad acuñada con éxito por algún plumillas de El País.
Con varios vasos de tinto confiesan que aunque son incómodos son mucho más divertidos que el poliéster de la eficacia. Lo que plantea la discusión desarrollo versus calidad de vida.
De los tranvías pasamos a las casas. Frente al hormigón moderno el pueblo sigue votando militantemente por el gusto del Príncipe de Gales que reivindica el modelo dickensiano para desesperación de los arquitectos de moda.
Alguno incluso sueña con poner un tranvía desahuciado en su jardín, como oda a la vivienda ecológica y alternativa.
Fíjense para lo que da viajar en tranvía por Lisboa. Por cierto, uno de los más espectaculares , el más antiguo de Lisboa, es el Ascensor do Lavra. Inaugurado el 19 de abril de 1884. Va del Largo da Anunciada a la Travessa Forno Torel. Puede cogerlo en la esquina de la Avenida da Liberdade, un poco mas allá de la plaza do Rossio. Para subir al Barrio Alto y luego ir bajando hasta la Praza do Comercio recorriendo las maravillosas librería portuguesas.
Luego, cogido el gusto, apalánquese en el eléctrico 28 para recorrer el Chiado

miércoles, 18 de febrero de 2009

Pessoa el alcohólico


El Sr. Pessoa era un borracho. Militante. Sus heterónimos eran más borrachos. Militantes.
Ahora pueden acusarme de sacrílego. Lo que no cambia la realidad. Decía Flaubert que a los dioses no se les debe tocar ya que se te quedan los dedos dorados de la pintura. Eso.
Bebía tan bién como escribía. Como miembro de la cofradía de lectores apasionados de Pessoa reivindico su derecho a darle al codo.
Si usted va a Lisboa tómese unos tragos en memoria de nuestro héroe. De penitencia siéntese en una de las incomodas sillas del Café A Brasileira (Rua Garret 120). Antes de entrar puede fotografiarse como buen turista al lado de la estatua que le han regalado al alma del mejor poeta del siglo veinte.
El café es bueno. El culo le dolerá enseguida, pero compensa escuchar las discusiones de los parroquianos.
Cuando se canse no piense que ya está listo. Baje, despacio, a la Praza do Comercio 37 y busque una buena mesa en el Café Martinho da Arcada. Allí podrá disfrutar de buenos tintos, altos precios, bacalaos variados… escriba cualquier cosa en una servilleta y luego, para hacer la digestión, suba otra vez por la Rua Garret hasta la Librería Bertrand y compre. Al poeta