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miércoles, 3 de septiembre de 2014

Los rododrendos asesinos del parque de Aros




Ibamos pateando la senda que desde el mar recorre el bosque atlántico de Aros hasta la cascada superior. Hermoso paraje. En una vuelta del camino nos encontramos con el primer rododendro silvestre que por allí hay. Precioso. Mas arriba otro mas. Y mas.
Luego te enteras que tras las flores hermosas hay una planta oportunista que agota todo lo que le rodea y nada deja crecer. ¿Le suena? Otra metáfora mas del capital. ¿O es que simplemente la naturaleza es capitalista? ¿O es el capitalismo una expresión mas de la naturaleza?

Va servido de preguntas filosóficas. Mientras discutimos el tema vamos andando de cascada en cascada y tiro porque me toca. Entre ellas, un hermoso lago de aguas tranquilas donde se ven nadar truchas en abundancia. La cascada superior es la mas espectacular cuando se contempla desde ella toda la bahía de Tobermory. Un paraíso na beira do mar.

Alli no hay un alma. Puede usted recorrerlo sin encontrase con nadie mas que con su sombra. Los escoceses y sus visitantes, como pueblo, practica el arte de Vicente. No los siga. 

La senda empieza en el muelle deportivo de Tobermory, al lado de la destilería. Si lo suyo es la vagancia puede acceder en coche hasta antiguo palacio en el centro del dominio dando una vuelta de inútiles kilómetros. Si sabe idiomas aquí se lo explican casi todo






domingo, 31 de agosto de 2014

El faro de Bloody bay



Al final de muelle de Tobermory, en la isla de Mull, hay un viejo edificio que acumula el, dicen, mejor restaurante de pescado de la Gran Bretaña, las oficinas de la compañía de ferrys, una oficina de turismo permanentemente cerrada, etc. Detrás de este edificio esta la base de salvamento marítimo del RNLI. Allí mismo comienza un camino, una senda de aduaneros como dicen los franceses, que te lleva a los pies del faro de Bloody bay. Donde en otros tiempo se mataron entre ellos.

No es un camino cualquiera. Es una senda que bordea la costa camuflada entre una vegetación exuberante. Uno de esos caminos que cuentan  historias. Si de casualidad no llueve. Como estamos en Escocia, pedir que no llueve, es una utopia. Tendra que caminar en un barrizal. Es uno de los primeros descubrimientos que se hacen por estas tierras. Allí el suelo no chupa agua. La turba no se empapa fácilmente. A menos que se pise todo se convierte en lodo color azabache.

Si no quiere ponerse perdido deberá optar por unas buenas botas de plástico, que no existen. Ni los cauchos ni las gomas están están hechas para hacer kilómetros. Los lugareños lo han resuelto cubriendose los pinreles con polainas para la nieve y botas de gore-tex. La solución es perfecta y hace furor por todas las tierras húmedas del norte de Europa.

Puestos a andar por este sube y baja, solo toca gozar del paisaje. A medio camino se encontrara con una cetarea. No ose bajar a ella. Será recibido a improperios. La han desvalijado tantas veces, que hoy ofrecen electrocución inmediata a los incautos. Carácter, tienen estos escoceses.

Cuando se pregunta donde puñetas se acaba el camino, de supeto, se da con el faro de Bloody. Allí no hay nada. Nada mas que la antigua casa de los fareros, ocupada en verano por dos nostálgicos hipsters enviciados de mar. 
Lo que se ve al otro lado. Junto al ir y devenir de los pájaros, los barcos, las olas. Asistiendo a la subida y bajadas de las mareas que enseñan todo un repertorio de verdes como nunca has visto. 

Cuide el éxtasis. Que hay que volver. Los mismos km que ha venido. De tarde, por el camino, sin mas luz que la de las cigarras, nada se ve. 



miércoles, 11 de junio de 2014

Como algunos escoceses viven del cuento: de visita en el Duart Castle, propiedad de un en otro tiempo clan poderoso, hoy, simplemente, vendepatrias


Pertenecer a unas tribus que se han dado al alcohol en tiempos de melancolia y a ganar plata cuando priva la alegria, no evita que entre ellos existan los cipayos. En el sentido despectivo de la palabra, como gustan decir las imperialistas españolas.
.

Hay escoceses que son unos auténticos hijos de puta. Son, como siempre, los vendepatrias. Esos que por una condecoración de hojalata traicionan a sus gentes y se venden a El Rey, el cabron que organiza la explotación sistemática de sus súbditos. Siempre un El Rey. Hoy reina. De Inglaterra esta. De cualquier lugar.

Mirando al mar desde las ruinas remozadas del castillo de Duart viene a la mente la historia de los clanes escoceses. Hay que saberla para entender donde se esta. No crea que es solo cultura general o de wikipedia. Se aprende mucho leyéndola. Podría aplicarse casi al pie de la letra a gallegos y otras tribus malditas. O que se autoflagelan definiendose como malditas en vez de decir simplemente que están pobladas por cabrones a los que lo único que se les debería haber aplicado hace tiempo fue la danza de los tiburones. Tarde piache, povo!

Los últimos Duart se vistieron de exploradores y se dedicaron a poner decoraciones al lado de la reina del pais que destrozo su patria. Hoy enseña miserias a turistas yanquis en un castillo que es una caricatura de la historia previo pago de unas cuantas libras. 
Vaya si quiere. En su tasca se puede comer una sabrosa tarta de zanahoria. Por patear los jardines y contemplar el faro no le cobran.
De vuelta no se olvide de la enseñanza básica de esta historia. Cualquier castillo esta ahí para derribarlo.


Navegando frente a Fingal's Cave

Staffa Island & Fingal' s Cave
















Es la segunda vez que me pasa. Según los agoreros a la tercera sucumbimos. La primera vez fue en Irlanda. Navegando a las Skelling. Islote perdido en el medio del Atlántico. La segunda vez ha sido ahora. Intentando ver la Fingal's cave. En otro islote perdido en el mar de las Hebridas al que llaman Staffa.

Las dos veces tuve la ocurrencia de meterme en el bote de un local. Esos tipos un tanto poeta. Un tanto suicida. Un tanto necesitados de dinero. Los que combinan el arte de las mareas con el sablazo al ciudadano necesario para sobrevivir los inviernos en los que no es posible salir al mar. Comidos por la culpa bíblica dan lo mejor que tienen: el conocimiento del mar de ellos.

El escocés se dedica al cultivo de sus ovejas. Lo del barco fue una necesidad. Llevar a los animales a pastar a Staffa entre los nidos de frailecillos. Acabo dominando el arte de tomar las olas.

Que lo podamos contar no se debe solo a su arte de navegante, que también; fue el mar que hoy nos perdono la ola definitiva para destrozarnos entre las columnas de basalto.
Juramos, sin consistencia, no volver a repetirlo. Es difícil no volver a pecar delante de tamaño espectáculo.

Fingal' s cave es tambien musica. Esta vez no pudimos oírla. La ola asesina tocaba a arrebato. Mendelssohn pateo la gruta en 1830 e inspirado escribió Die Hebriden, Opus 26. Un poema sinfonico para los que gusten. La jodio dedicandoselo al rey de Prusia. Un energumeno como todos los royales.


Fingal’s cave es turismo. De viejo. A pesar de ser reserva natural protegida, el dinero hace que todos los veranos cientos de turistas compitan con las ovejas en destrozar los prados verdes. No sabemos muy bien a que van ya que lo que hay que ver hay que verlo entre las olas. Será eso. Demasiado mesetario con piernas temblorosas. ¿Como explicarles a estos tipos y tipas que la única forma de aprender a bailar es cuando tus piernas se acostumbrar a mantener el equilibrio en los vaivenes de la vida, perdón, olas? 

lunes, 2 de junio de 2014

Fionnphort


Tiene nombre mítico. Tiene lluvia. Nadie sabe muy bien porque esta a tope. Nada hay. Nada del otro mundo. Un muelle del que sale el ferry a Iona Island. ¿Será eso lo que hace que el pueblo se meta dos horas de corredoira agitando los riñones para llegar?

Será. Con los turistas llego la modernidad. Pueblo de nada con maquina impuesto revolucionario para que pagues por aparcar en el prado. La revolución en marcha la ha inutilizado. Hoy es gratis dice el escocés guiñando el ojo.

Cae a chuzos y no hay mas remedio que refugiarse en la " terminal" del ferry. ¡Que bien suena! Casa Mcpepe donde ofrecen achicoria en vasos de plastico.

¿Donde esta el imán que los atrae a todo? La mayoría va a Iona. De peregrinación como van a Compostela. Monjas, frigidas, viejos. Los otros, cuatro, señoritos de la Europa atea, se dedican a otra cosa: contemplar los pájaros del maroceano. Tres buscamos el barco bueno que te lleva a la Isla de Staffa. Hay muchos botes que se ofrecen. Pero solo uno es que te mete entre la ola para ver mas. No hay mucho que buscar. Hoy el cabrero se ha anunciado colgando el numero de telefono de su mobil por todos los postes de la luz.

Allí también encontrara el barco perfecto para jugar al pirata. Hoy su patrón lo tiene verde. Sigue lloviendo; a la gallega. 


domingo, 1 de junio de 2014

Isle of Mull




Lo lógico hubiera sido empezar por este post. Mull no es lógica. Ibamos a verla de refilón. Dia y medio. Quedamos semana entera. Mas quedaríamos si el tiempo no fuera oro. Hay que volver.

Lógica nada, ya sabemos todos. La suya tampoco. Cuentan por estos pagos que ha vuelto usted a votar a un héroe que promete mirra y oro. No hay solución, los iberos creen de verdad en los reyes magos.

Si le da la plata llegue a Mull, isla de. Lo lleva un ferry de porte desde Oban. Puerto pesquero donde le daran de comer frutos de mar frescos condimentados como no se debe.

El ferry lo dejara en Craignure, donde nada hay. Si le da tiempo y quiere ir de cultureta, puede ir a ver el castillo de Duart; millas adelante. El resto tira camino de Tobermory, capital del paraíso. No se engañe en los kilómetros. La mitad de la carretera es de un carril. Tendrá que viajar con precaución adivinando cuando llega un vehículo en dirección opuesta. No se acojone cuando le aparezca un trailer cargado de madera. Siempre hay sitio donde cruzarse.

¿A donde hay que ir en Mull? A Fionnport, donde cogerá el pontón que lo lleva a la isla de Iona -se lo cuento uno de estos dias-. De allí salen las mejores lanchas para visitar Staffa, isla imprescindible. La carretera turística bordeando Ben More es para masoquistas y aficionados al paris-dakar. Blody Bay y su torre hay que verla. Solo se llega a pie después de algunas millas. Aros Park es hermoso verde. Como el cementerio marino de Salen Bay. 

Cuando el cuerpo ya no le de para mas después de patear pistas y corredoiras, embarque en una lancha que con suerte lo llevara a ver ballenas y delfines. La visión jamas esta garantizada. Es el mar. ¿El mejor? Se lo contaran en el despacho del Hebridean Whale & Dolphin Trust en el mismo muelle de Tobermory. Por cierto, no se deje los prismáticos en casa. Mull es el paraíso de las águilas pescadoras. 




miércoles, 28 de mayo de 2014

El mejor restaurante de pescado del Reino Unido (por poco tiempo)


 Dice la canallesca que hay que comer en este tugurio del puerto de Tobermory. El mejor restaurante de pescado en los territorios de la reina madre. Será por poco tiempo. Al menos eso esperemos. No crean que lo digo por la posibilidad de que los escocés voten por la independencia. Que también. Si esos tipos y tipas votan con la cabeza es lo único que sensatamente se puede decir: Si. Al carallo con la expropiación continuada de un pueblo por sus enemigos y sus colaboradores; que también. 


 Yo me referia al paladar. Que si hombre, que era decente. Pero si esto es lo mejor del Reino Unido, ¿que es comer en la Centoleira de Beluso, El Badulaque de Cedeira, O Burato en Malpica…? Enfin, que aqui y en todo el territorio, ya lo sabe, no se viene a comer bien. Se come y de las gracias.


Eso si, le perdono de todo cuando miro la carta de vinos y allí, pontifical, ademas de un buen Sancerre, me ofrece el mejor Godello que se ha hecho hasta ahora en Galiza a precio moderado. Ahora lo recuerdo. A eso fuimos. A darle al Godello regandolo con media langosta, unos langostinos, gambas, mas langostinos, mejillones, ostras, necoras...y nada de eso sabia a mar.

martes, 13 de mayo de 2014

Calgary Beach

 
Los que nos educamos en la beira del mar Ártabro aprendimos que hay playas de arena blanca, arena, negras, coios y ribera. Otra cosa es imposible. En Mull hay que cambiar el diccionario. Una playa de arena blanca se llama aquí, de plata. Nada de señuelo propagandístico. Se llama así de siempre. Antes de que inventaran a los turistas.

No es baladí. Estos escoceses pertenecieron demasiado tiempo al club de los hijos de la Gran Bretaña. Pierden el culo por todo lo que sea capital.

Buscando la arena plateada del folleto turístico nos jugamos la vida por un camino de cabras por el que no pasa ni un coche. A un lado el precipicio. Al otro lado lo mismo. El pueblo acompañante reza en silencio a lo que sea. ¿Como les explico? Disfrutar de los badenes de la carretera a 20 km por hora. Llegas a apreciar la construcción del Land Rover que nos lleva, hecho para estas pistas.

Llegar a la playa es de final con tutti: de golpe frente al océano y la campiña tipo que verde era mi valle

Después de la caminata a la punta de llegar a los extremos, nos zampamos un bocadillo de queso con anchoas de campeonato. Frente al mar océano. ¿Quien ha dicho que los paraísos ya no existen?


lunes, 12 de mayo de 2014

No busque más donde enterrarse: el cementerio de Calgary Bay, Isle of Mull, Escocia

 
Hay quien quiere reposar eternamente en un camposanto. Suena bien. Eso del reposo. La realidad es mas dura. La evitamos.

Otros solicitamos que llegado el día, purificados por el fuego para no ser pasto de los gusanos, esparzan las cenizas por un maroceano.

Lo realmente romántico es que te entierren aquí. En un cementerio amplio. Sin tener que soportar la aglomeración de vecinos. Frente al hermoso océano tenebroso. Escuchando la sinfonía de las olas. En un culo del mundo donde la masa no llega, y los lugareños son educados.

Calgary, en la bahía de su nombre. Donde hay lluvia, vacas, playa, océano, campos verdes, dos millones de ovejas, algún pajarero perdido... el silencio del océano

Pues nada, el cementerio es propiedad del señor feudal del castillo local, un Macmierda de turno, para uso y reposo exclusivo de la familia. Siga buscando o tírese por la alternativa del mar de todos. Es gratis