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miércoles, 27 de enero de 2016

Le Crotoy, lugar de nada


Venia en el mapa. Lo que viene en le mapa hay o hubo alguna vez que verlo. Aunque ahora que los mapas sucumben al tomtomismo no se debe fiar uno mucho de ellos. Pero alli siempre hubo algo. Y hubo. Hasta la señora doña Juana de Arco, mito francés, anduvo por estas tierras dando lanzas.

Nosotros íbamos a lo nuestro: ver pájaros. Que vimos. Vimos algunas cosas mas. En los meses de verano debe ser visitado por cientos de familias con hijos que buscan un lugar de veraneo tranquilo, pagable y de mar seguro. Dispone de todo tipo de facilidades de los lugares de veraneo. Alli la marea sube y baja sin espavientos. Son los grandes arenales que el mar del Norte te regala cada 4 horas para dejarte extasiar por la luz que alguna vez también enamoro a los impresionistas.

Siguen conservando el encanto de la tradición francesa. Ese arte de ir renovando la vida sin que deje de parecer vieja. Lo aprovechan este invierno los pensionistas de aquellos pagos para subir la glucemia en los buenos restaurantes de la playa que siguen ofreciendo las delicias y pescados del mar a precios normales. Estaban abarrotados. Lo que no significa que no lo traten con rapidez y esmero de la Europa eficaz.

Por el resto, la nada. Eso si, el eterno garaje francés que lo arregla todo. Envidia, ¿eh? Lo del garaje.


domingo, 22 de noviembre de 2015

Le Treport, la metafora del burgues parisino




En mayo de 1872 se inauguro la estación del tren de Le Treport- Mers. Se iniciaba una época para muchos franceses. Los parisinos por fin tenían playa. La distancia era tan corta que podías  ir y volver en el día. De golpe dejaron los burgueses de presumir de tez blanca y se puso de moda los baños de sol. Hasta hoy en día.

Le Treport no era mas que un pequeño pueblo de pescadores con un puerto de mala muerte montado en la desembocadura del rio Bresle, que marca el limite histórico entre Normandía y Picardía. Hoy se han pasado a las vieiras aunque los peces planos de La Mancha siguen entrando todos los dias. A fuerza de jugarse el tipo cada vez que con viento se entra por la bocanada del puerto.

Le Treport es una playa de coios a los pies de unos hermosos acantilados que con el sol ofrecen colores mágicos. La descubrieron hace mucho los pintores. Con el entusiasmo de los impresionistas franceses, retratistas de la pequeña burguesía naciente.

Se pasaron a vivir del casino. Municipal. Dejaron la vida espartana y cultivada que alguna vez marco el discurrir del pueblo medieval. La inmensa abadía benedictina fue purificada por la revolución comunal. Ya no quedan libros en Le Treport.

En 1902 tenia el pueblo tranvía para menos de 5000 almas. En 1908 se abrió el teleférico para subir a los acantilados. Lo reabrió un alcalde moderno en 2006. Hoy es junto con la venta directa de pescado desde los barcos el imán turístico de la zona.

Los fines de semana esta a rebosar. Los restaurantes y terrazas se llenan de un publico burgués que busca rellenar los bandullos. Los pensionistas norte europeos que viajan en sus enormes campers forman parte del colorido local. En Francia este pueblo de seminomadas pudientes son bien tratados desde que los alcaldes se enteraron que son de bolsa repleta y pensión abultada.

Siempre fue así. El casino municipal atraía a los parisinos hace un siglo con bailes, conciertos, operetas, salón de esgrima, conversación, correspondencia. El pretwitter a la plage. ¡Y los roturistas soñando con su revolución!




jueves, 12 de noviembre de 2015

La route des Caps



Cabo blanco, cabo gris. Cap Blanc-Nez, Cap Gris-Nez. La hermosa playa de arena blanca de Wissant (Wit sand, en el original idioma flamenco - hoy llamado holandés- que alguna vez se hablo por estas tierras), en medio. Los turistas van a hacer las fotos al blanco. Desde alli se contemplan los acantilados de Kent. Los hijos de la Gran Bretaña al otro lado del estrecho mar.


Los antiguos bunkers alemanes se han reconvertido en lugar de esparcimiento. Las casamatas de la guerra fueron sepultadas bajos los lodos que retiraron haciendo el túnel de la Mancha. Un acto practico como expresión política y poética.

A Cap Gris se va a dos cosas. Contemplar el faro y comer. Lo del faro es, literalmente, contemplación. Los fareros franceses, muy suyos, no gustan de turistas. Alli además hay un puesto de regulación del trafico del canal y esos se visten de uniforme militar, que en Francia es vestirse de rígido.

Mas abajo, en la playa, se encuentra el restaurante  "La Sirene" specialites poissons & fruits du mer. Conocido en toda la Mancha. Alli van en peregrinación a comer buey, centolla, langostinos y todo lo que se les ponga por delante los hambrientos del continente y Britania. De barato. Como gallego de patria le diré que si es por sabor deberá usted cambiar de rumbo y tirarse a Centoleira de Beluso, provincia de Pontevedra. Como simulacro no esta mal. Le aconsejo el salmón crudo con salsa de langostinos. De postre pida queso. No se arrepentirá.

Para bajar el bandullo, si la suerte le acompaña y no es pleamar, puede ir andando por la arena hasta Wissant. El espectáculo de los extraños pesqueros de la Mancha que son botados y retirados desde modernos tractores le llevara a ala conclusión de que mientras que en el sur todavía usan tiro de vacas, aquello, el norte, su pesca también ha industrializado. ¿Progreso? Usted dirá. Menos poético, mas eficaz, mucho mas llevadero para los campesinos mareantes.




miércoles, 11 de noviembre de 2015

Boulogne sur le Mer





Hay quien llega, ve el puerto, sale por estampida. Un error. El puerto, una monstruosidad de hormigón en medio de dos playas muertas no es el pueblo. La ciudad vieja queda cuesta arriba, Merece ser visitada.

Nausicaa también. Le parecerá antiguo. Lo es. Fue el primer acuario didáctico que se levanto en Europa. Todos los que han venido detrás son copia eyaculante. Es sano saberlo para no caer en conclusiones errada.

Es caro. 18 euros. Presumen de tiburones. Puedes verlos nadar en agua del Atlántico. Como es en la realidad. Menos transparente que esos acuarios de plástico. Puedes verlos también navegando en superficie. Las veloces aletas que sobresalen del agua excitan a los mas pequeños. ¿Quien no ha visto tiburon?

Nausicaa fue el primer acuario donde se pudo acariciar a los peces. Esas rayas que hoy son la delicia de los niños que se acercan en tropel. Nausicaa tuvo pingüinos traídos de África del sur y hoy tiene focas atlánticas. Incluso se atrevieron con caimanes de mar. Nausicaa invento el tubo para contemplar medusas. Ha sido superados, pero la idea es de ellos. Han dejado de prestarle atención a la pesca y hoy se han pasado al coral de Martinica. Excelente disculpa para viajar s donde siempre hace buen tiempo.

La ciudad vieja o fortificada como ellos dicen debe ser visitada. Esta avisado: Alli estan los mejores y los mas baratos restaurantes y cafés de la zona.




martes, 10 de noviembre de 2015

Wimeraux


Fue aldea, pueblo, villa. Hoy es dormitorio de Boulogne sur le mer. Donde los parias del mundo y los hipsters buscan alquileres baratos. En verano se llena de bañistas y balandristas. En este otoño de viejos camperistas y parejas perdidas.

Tienen un camping abierto todo el año donde te sablean como en un hotel de cuatro estrellas. Esta a tope. En el duermen los proletarios del mar hacinados en barracas de las que no paran de salir hombres taciturnos de mañancedo. En aparente armonía  turistas y explotados. Si no lo entiende debería preocuparse: es la lógica del capital.

Wimereux era la entrada a la ruta de los dos cabos viniendo del sur. Sigue siendo algo de ese nombre y otro contenido. En mi prehistoria particular, treinta años y tal, era un territerio salvaje donde acababan las arenas del mar del norte. Unos acantilados sobervios te permitian ver la Gran Bretaña los dias de sol. Los acantilados siguen alli. Los hijos de la gran Bretaña ya estan a ambos lados. EL pueblo sigue buscando fosiles a golpe de martillo. Hay quien presume de encontrar dientes de tiburon. Ya, en el mar del norte....Mitologia heroica de viejos.

En Wimereaux todo es reserva. Por mucho que la modernidad de las abundantes exposiciones de fotógrafos intenten resucitarla. ¿En su pueblo todos los hipsters que no saben que hacer se hacen fotógrafos? Aquí por lo visto, si. Algunos incluso consiguen ser buenos. Serán los efectos colaterales del mar


Efectos colaterales es la diarrea del viajero si no escoge bien el restaurante. En Wimereux le dan pescado a precio asequible. El puerto de Boulogne nutre a media Europa de pescado mas o menos fresco. Busque antes de lanzarse al primero que encuentre. Los hay de todo tipo y precio. En la braseria de la plaza es donde estaba el pueblo y cominos decentemente. Pero hay mas.