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domingo, 8 de enero de 2017

El Dublin marinero


Siguiendo la moda europea de invertir el dinero de los impuestos de todos en dudosas instalaciones, los dublineses también tienen un nuevo puerto.  En los dias soleados el público lo recorre como la calle real de mi pueblo. De arriba abajo. Dejándose ver; intentando que lo miren. Hay quien hasta la muerte sigue en la adolescencia.

Hay otros destinos más brillantes y menos conocidos en la periferia de Dublín. Si usted se sube al tren de cercanías que recorre la costa llegara a los viejos muelles hoy convertidos en marinas para pobres. Alli hay mucho que ver. Más, que oír. Encontrará la mejor música en directo en los pubs de los muelles. A partir de las 6 de la tarde comienza el día.


martes, 26 de abril de 2016

El acuario de Le-Grau-du-Roi



Presume de tener la mejor colección detiburones de Europa. Millones de litros de agua salada para ver bien la fauna local…etc.


Lo de siempre. Es dudoso que alguna vez lo fuera. Hoy sabemos que no lo es. Le echan la culpa a que no estamos en sesión. Nunca es sesión. O esta es solo para los precios.

Entramos por militancia. Con el plus de la contemplación de un acuario sin publico. No se tome en broma el comentario. Eso tiene la categoría de orgasmo pleno. Poder hacer una buena foto de un besugo sin que otro en forma de humano te este jodiendo la marrana no tiene precio.

No nos quejaremos. Es un acuario de categoría regional. Si quiere ver algo serio andando por alli tendrá que acercarse al Museo Oceanográfico de Mónaco, Otra cosa, unas millas mas allá.

¿Que quiere que le diga? Le vale para distraer a la tropa un día que llueva, una mal tarde de domingo




miércoles, 27 de enero de 2016

Le Crotoy, lugar de nada


Venia en el mapa. Lo que viene en le mapa hay o hubo alguna vez que verlo. Aunque ahora que los mapas sucumben al tomtomismo no se debe fiar uno mucho de ellos. Pero alli siempre hubo algo. Y hubo. Hasta la señora doña Juana de Arco, mito francés, anduvo por estas tierras dando lanzas.

Nosotros íbamos a lo nuestro: ver pájaros. Que vimos. Vimos algunas cosas mas. En los meses de verano debe ser visitado por cientos de familias con hijos que buscan un lugar de veraneo tranquilo, pagable y de mar seguro. Dispone de todo tipo de facilidades de los lugares de veraneo. Alli la marea sube y baja sin espavientos. Son los grandes arenales que el mar del Norte te regala cada 4 horas para dejarte extasiar por la luz que alguna vez también enamoro a los impresionistas.

Siguen conservando el encanto de la tradición francesa. Ese arte de ir renovando la vida sin que deje de parecer vieja. Lo aprovechan este invierno los pensionistas de aquellos pagos para subir la glucemia en los buenos restaurantes de la playa que siguen ofreciendo las delicias y pescados del mar a precios normales. Estaban abarrotados. Lo que no significa que no lo traten con rapidez y esmero de la Europa eficaz.

Por el resto, la nada. Eso si, el eterno garaje francés que lo arregla todo. Envidia, ¿eh? Lo del garaje.


domingo, 22 de noviembre de 2015

Le Treport, la metafora del burgues parisino




En mayo de 1872 se inauguro la estación del tren de Le Treport- Mers. Se iniciaba una época para muchos franceses. Los parisinos por fin tenían playa. La distancia era tan corta que podías  ir y volver en el día. De golpe dejaron los burgueses de presumir de tez blanca y se puso de moda los baños de sol. Hasta hoy en día.

Le Treport no era mas que un pequeño pueblo de pescadores con un puerto de mala muerte montado en la desembocadura del rio Bresle, que marca el limite histórico entre Normandía y Picardía. Hoy se han pasado a las vieiras aunque los peces planos de La Mancha siguen entrando todos los dias. A fuerza de jugarse el tipo cada vez que con viento se entra por la bocanada del puerto.

Le Treport es una playa de coios a los pies de unos hermosos acantilados que con el sol ofrecen colores mágicos. La descubrieron hace mucho los pintores. Con el entusiasmo de los impresionistas franceses, retratistas de la pequeña burguesía naciente.

Se pasaron a vivir del casino. Municipal. Dejaron la vida espartana y cultivada que alguna vez marco el discurrir del pueblo medieval. La inmensa abadía benedictina fue purificada por la revolución comunal. Ya no quedan libros en Le Treport.

En 1902 tenia el pueblo tranvía para menos de 5000 almas. En 1908 se abrió el teleférico para subir a los acantilados. Lo reabrió un alcalde moderno en 2006. Hoy es junto con la venta directa de pescado desde los barcos el imán turístico de la zona.

Los fines de semana esta a rebosar. Los restaurantes y terrazas se llenan de un publico burgués que busca rellenar los bandullos. Los pensionistas norte europeos que viajan en sus enormes campers forman parte del colorido local. En Francia este pueblo de seminomadas pudientes son bien tratados desde que los alcaldes se enteraron que son de bolsa repleta y pensión abultada.

Siempre fue así. El casino municipal atraía a los parisinos hace un siglo con bailes, conciertos, operetas, salón de esgrima, conversación, correspondencia. El pretwitter a la plage. ¡Y los roturistas soñando con su revolución!