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sábado, 30 de enero de 2016

Le Treport: vivir del pasado




Les conté que estando por las tierras de La Mancha hay que llegarse a Le Treport. Argumentación, variada. Desde darse al festín de devorar lo que da el mar, con el acento en unas fabulosas vieiras, bañarse si el tiempo y el mar lo permite, extasiarse con la luz única que éxcito a los impresionistas, contemplar al pueblo paseante, asombrarse de la existencia de los nuevos ricos nómadas, pescar, volver a pescar, leer a Proust, etc.

No se inquiete. Alli todo es posible. La France no se inmuta. Jamás lo han hecho. Ahora tampoco. Por mucho que se lo cuente la televisión. Eso es en otros sitios.

En Le Treport, no se engañen, no han perdido el ritmo de la modernidad. Todo lo contrario. A pesar de sus piedras y sus  viejos edificios es un pueblo moderno. Que vende el pasado empaquetado sin que usted perciba el celofán. Ese es el truco.

Cuando se trata de adecentar los muros de los edificios del centro no se nos tiran a lo moderno, lo lógico y sensato. Pintan las paredes ofreciendo la imagen bucólica del siglo XIX. Cuando con el advenimiento del tren los parisinos descubrieron que podían ir en un día, de ida y vuelta, ir a mirar el mar. Alli empezó el turismo.


Esa es la esencia de los conservadores. Venderle al pueblo de que siguen manteniendo la tradición, lo que no es cierto, como garantía de seguridad. El mundo lo cree. Pero hoy alli, los que se dejan la pasta, usted y yo, si vamos de visita es una vez mas buscando el mito falso de que cualquier tiempo pasado fue mejor. La infamia del conservador.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Mi Francia profunda, avec amour




Posiblemente sea usted uno de esos tipos que repita aquello de que sobre gustos no hay nada escrito. Ya sabe, una simple mirada a su alrededor le dice que se ha vuelto a engañar  con mentira piadosa. ¡La realidad viene a veces tan jodida!


Para empezar hay miles de paginas publicadas sobre gustos. Millones escritas. La inteligencia dice que una cantata de Bach es armónicamente superior a cualquier grito eritreo. La novena sinfonía de Mahler es incomparable con lamentos de la monotonía árabe. Un Verdi, el que usted quiera, arrasa cualquier divertimento operístico chino. Un decir. Tal acumulo de cultura solo se produjo en un lugar determinado. Ese acumulo no fue coyuntural. Se mantiene y se retroalimenta desde hace siglos. Amen.

Aunque usted pertenezca a la banda de la progresía cristiana tendrá que soportar que le diga que los niños asiáticos superan en todo a los prietos y latinos en cualquier barrio miserable de las ciudades del mundo. No confunda.

No hablamos superioridad biológica de nadie. El viejo Marx lo resolvió hace tiempo: de cada uno según su capacidad; a cada uno según su necesidad. La utopía suprema e insuperable. Se le olvido que hay quien considera necesario una barra de labios rouge y algún imbécil un Ferrari Testarossa.

La France es insuperable. Puede usted ser germanófilo, anglófilo, pro yanqui, y si se pone pro chino. Pierde usted el tiempo. La sociedad moderna nació en la Comuna. De aquella idea revolucionaria nació el mundo moderno. El de la utopía de la libertad, igualdad, fraternidad. El resto fueron copias. Adaptaciones locales al sueño ateo de conquistar el paraíso en la tierra.

La France no fue solo eso. Fue mantener que la vida va mas allá de generar plusvalías. Que el derecho es a la pereza y no al trabajo. Que el amor no es libre pero sabe mejor regado con burbujas. Que para leer un libro hay que tener glucosa en el cerebro y eso solo se consigue después de comerse una bullabesa o un sanglier.

Para que no se le olvide se lo cuentan cualquier domingo en las calles del país. ¿Ha visto usted alguna vez una banda de música que se abandere con champagne en su parroquia? Eso, ¡supreme! ¡Vive Le France!




domingo, 22 de noviembre de 2015

Le Treport, la metafora del burgues parisino




En mayo de 1872 se inauguro la estación del tren de Le Treport- Mers. Se iniciaba una época para muchos franceses. Los parisinos por fin tenían playa. La distancia era tan corta que podías  ir y volver en el día. De golpe dejaron los burgueses de presumir de tez blanca y se puso de moda los baños de sol. Hasta hoy en día.

Le Treport no era mas que un pequeño pueblo de pescadores con un puerto de mala muerte montado en la desembocadura del rio Bresle, que marca el limite histórico entre Normandía y Picardía. Hoy se han pasado a las vieiras aunque los peces planos de La Mancha siguen entrando todos los dias. A fuerza de jugarse el tipo cada vez que con viento se entra por la bocanada del puerto.

Le Treport es una playa de coios a los pies de unos hermosos acantilados que con el sol ofrecen colores mágicos. La descubrieron hace mucho los pintores. Con el entusiasmo de los impresionistas franceses, retratistas de la pequeña burguesía naciente.

Se pasaron a vivir del casino. Municipal. Dejaron la vida espartana y cultivada que alguna vez marco el discurrir del pueblo medieval. La inmensa abadía benedictina fue purificada por la revolución comunal. Ya no quedan libros en Le Treport.

En 1902 tenia el pueblo tranvía para menos de 5000 almas. En 1908 se abrió el teleférico para subir a los acantilados. Lo reabrió un alcalde moderno en 2006. Hoy es junto con la venta directa de pescado desde los barcos el imán turístico de la zona.

Los fines de semana esta a rebosar. Los restaurantes y terrazas se llenan de un publico burgués que busca rellenar los bandullos. Los pensionistas norte europeos que viajan en sus enormes campers forman parte del colorido local. En Francia este pueblo de seminomadas pudientes son bien tratados desde que los alcaldes se enteraron que son de bolsa repleta y pensión abultada.

Siempre fue así. El casino municipal atraía a los parisinos hace un siglo con bailes, conciertos, operetas, salón de esgrima, conversación, correspondencia. El pretwitter a la plage. ¡Y los roturistas soñando con su revolución!




sábado, 14 de noviembre de 2015

Dieppe



Villa de mareantes. Recoge la mayoría de las vieiras de Francia. La lonja se llena de los pescados del Mar del Norte. Puede presumir de burgo antiguo ya que tiene castillo, muros e iglesias. No presume pero le han dejado el nombre maldito del desembarco de Dieppe. Alli antes de Normandía desembarcaron 6000 canadienses en agosto del 1942. Fueron aniquilados en su mayoría por los alemanes. Dice la historia piadosa que le sirvió al generalato aliado para llegar a la conclusión de que Normandía era posible


De lo que presumen en el museo local es de las artes de pesca y navegación. La casa del mar es otro mas de los experimentos didácticos de los alcaldes franceses para atraer turistas parisinos en el verano; Dieppe queda a dos horas de Paris. Es la playa mas cercana de los parisinos, lo que le da un aire grandeza. Esta avisado: aquello es una playa sin arena. De coios o piedras, lo que mas le guste

Dijo alguno de los impresionistas algo sobre la claridad de su cielo y todos miran para arriba. Es un pueblo de estirados. Los sábados hay un mercado por las rúas del centro antiguo que es tomado por los campesinos de la zona dispuestos a hacerse con algunos euros. Es el momento de apañar salchichones, miel, setas, nueces y quesos de suprema calidad. La Francia profunda no engaña.





miércoles, 11 de noviembre de 2015

Boulogne sur le Mer





Hay quien llega, ve el puerto, sale por estampida. Un error. El puerto, una monstruosidad de hormigón en medio de dos playas muertas no es el pueblo. La ciudad vieja queda cuesta arriba, Merece ser visitada.

Nausicaa también. Le parecerá antiguo. Lo es. Fue el primer acuario didáctico que se levanto en Europa. Todos los que han venido detrás son copia eyaculante. Es sano saberlo para no caer en conclusiones errada.

Es caro. 18 euros. Presumen de tiburones. Puedes verlos nadar en agua del Atlántico. Como es en la realidad. Menos transparente que esos acuarios de plástico. Puedes verlos también navegando en superficie. Las veloces aletas que sobresalen del agua excitan a los mas pequeños. ¿Quien no ha visto tiburon?

Nausicaa fue el primer acuario donde se pudo acariciar a los peces. Esas rayas que hoy son la delicia de los niños que se acercan en tropel. Nausicaa tuvo pingüinos traídos de África del sur y hoy tiene focas atlánticas. Incluso se atrevieron con caimanes de mar. Nausicaa invento el tubo para contemplar medusas. Ha sido superados, pero la idea es de ellos. Han dejado de prestarle atención a la pesca y hoy se han pasado al coral de Martinica. Excelente disculpa para viajar s donde siempre hace buen tiempo.

La ciudad vieja o fortificada como ellos dicen debe ser visitada. Esta avisado: Alli estan los mejores y los mas baratos restaurantes y cafés de la zona.