miércoles, 12 de octubre de 2011

¡Belgas (también vale para votantes de la derechona): La Patria está en peligro!


Mientras que uno anda pateando por Bruselas los hispanos celebran la fiesta de la hispanidad. ¿O era de la raza? Ya ven ustedes, todos los pueblos tienen ramalazos fascistoides. Que consisten en oprimir al que se encuentran por delante. Decía el líder del Sinn Féin que de una bandera no se come, pero sin una bandera te comen. Tenía razon. El paradigma vale para los pueblos de poca tela. Hay otros, los que tienen tanto de tampoco que a la menor excusa cuelgan banderas de veinte metros en cada plaza y esquina. Suele pasarle a los pueblos sin historia: USA, Bélgica; a los pueblos artificiales: España, Turquía, China…
La bandera, la patria, es la disculpa para seguir oprimiendo al otro. La legalización del robo y el espolio. No jodan ustedes si se le revuelve el estómago. La patria es la infancia. Eso otro, invento de los militares, es lo que el resto del mundo llama tribus. A la patria, la de verdad, su y mi infancia no hay quien le organice fiesta ni monumento. Tampoco la necesita. La llevamos todos los días en el recuerdo. A la otra, de la que ni dios se acuerda a no ser que nos den día libre de mangancia o que tengamos que usarla para justificar lo injustificable, le dedicamos loas y monumentos.
Los belgas, conjunto de pueblos sin historia, que llevan arrejuntados y peleándose solo 200 años, también levantan monumentos a la patria. La que no tienen ni tendrá visto que caminan galopantes al divorcio. La Plaza de los Mártires en Bruselas, escondida detrás de los Zaras y H&M’s, inmensa, triste y vacía, demuestro el concepto de la patria: la nada.
No pierda el tiempo ni ante la única terraza del único bar de la esquina. En verano es un horno producido por el calor de los adoquines. En invierno un lugar desolado para torcer tobillos. Como la patria

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