miércoles, 9 de marzo de 2011

Fronteras


Los optimistas dicen que dentro de Europa las fronteras van desapareciendo. Ya no te encuentras un aduanero que detrás de una garita intenta sacarte las botellas de vino o pregunta por el recibo de la cámara. Policías que piden pasaporte tampoco abundan.
Hay quien mantiene que las fronteras están en la mente de los viajeros. Cierto. Todos comparamos lo que vemos con nuestra referencia, que no es la patria si no la infancia. Aunque la vistamos de bandera para disimular.
Las fronteras también existen en el paisaje, aunque parezca plano. Son los detalles. Les cuento unos ejemplos. Si usted viaje de Ámsterdam a Paris en el Thalis, su Ave, ¿cómo sabe que ha cruzado la frontera belga? En que los postes de la catenaria que en Holanda están perfectamente pintados en Bélgica son pura ruina oxidada. Por no citarle el estado de los baches, la ausencia de indicadores en la carretera, los tejados distintos, los peatones donde no tienen que estar… y todo en 50 metros, la raya. La de su mente

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