domingo, 8 de marzo de 2009

Lisboa ciudad de intelectuales


Saliendo de la Plaza del Rossio me lo encontré pidiendo debajo de una sombrilla. Ni se inmutaba detrás de su libro. Toda una metáfora de un país donde los parroquianos discuten entre café y café no solo la goleada del Benfica si no también el último discurso del presidente en la Asamblea.
Allí, donde las sedes del partido comunista están llenas, los periódicos se devoran con placer militante, el pueblo se explica y se rebela. Pobres sí, pero ni adormecidos ni derrotados.

sábado, 28 de febrero de 2009

Forum de la seguridad en el mar


El 3 de marzo comienza en París el primer seminario sobre seguridad en el mar. En toda Europa los servicios de salvamento marítimo tiene que atender cada vez más a los navegantes deportivos que se lanzan a la aventura sin la mas mínima preparación.
¿Esta su barco preparado para un incidente? Lea esto, por favor. Se evitara complicaciones.
Esta minibiblia de la seguridad marina le puede salvar la vida

domingo, 22 de febrero de 2009

Empanada gallega en la desembocadura del Rio Mandeo

Me la comí en el mes de Julio en la desembocadura del Rio Mandeo, mientras esperábamos a que amainase el fuerte viento para cruzar la ria de Ares. De sardinas. Recién hecha por la mañana en el puerto de Ares. Hoy, meses después, todavía pruebo el sabor en la boca y hago planes pare repetirlo este verano. Como consuelo queda la botella de Rectoral de Amandi. Para que digan luego que los navegantes no nos cuidamos

Tranvías y ascensores lisboetas


Mis acompañantes nórdicos no se lo explican. ¿Qué país es este en el que la gente todavía viaja en estos artilugios prehistóricos que parece que se van a destartalar en los próximos metros? Confirman en su ignorancia los prejuicios del Portugal pobre y atrasado.
Luego maltratan la digital haciendo millones de fotos, ya que son tranvías “con encanto”. Imbecilidad acuñada con éxito por algún plumillas de El País.
Con varios vasos de tinto confiesan que aunque son incómodos son mucho más divertidos que el poliéster de la eficacia. Lo que plantea la discusión desarrollo versus calidad de vida.
De los tranvías pasamos a las casas. Frente al hormigón moderno el pueblo sigue votando militantemente por el gusto del Príncipe de Gales que reivindica el modelo dickensiano para desesperación de los arquitectos de moda.
Alguno incluso sueña con poner un tranvía desahuciado en su jardín, como oda a la vivienda ecológica y alternativa.
Fíjense para lo que da viajar en tranvía por Lisboa. Por cierto, uno de los más espectaculares , el más antiguo de Lisboa, es el Ascensor do Lavra. Inaugurado el 19 de abril de 1884. Va del Largo da Anunciada a la Travessa Forno Torel. Puede cogerlo en la esquina de la Avenida da Liberdade, un poco mas allá de la plaza do Rossio. Para subir al Barrio Alto y luego ir bajando hasta la Praza do Comercio recorriendo las maravillosas librería portuguesas.
Luego, cogido el gusto, apalánquese en el eléctrico 28 para recorrer el Chiado

miércoles, 18 de febrero de 2009

Pessoa el alcohólico


El Sr. Pessoa era un borracho. Militante. Sus heterónimos eran más borrachos. Militantes.
Ahora pueden acusarme de sacrílego. Lo que no cambia la realidad. Decía Flaubert que a los dioses no se les debe tocar ya que se te quedan los dedos dorados de la pintura. Eso.
Bebía tan bién como escribía. Como miembro de la cofradía de lectores apasionados de Pessoa reivindico su derecho a darle al codo.
Si usted va a Lisboa tómese unos tragos en memoria de nuestro héroe. De penitencia siéntese en una de las incomodas sillas del Café A Brasileira (Rua Garret 120). Antes de entrar puede fotografiarse como buen turista al lado de la estatua que le han regalado al alma del mejor poeta del siglo veinte.
El café es bueno. El culo le dolerá enseguida, pero compensa escuchar las discusiones de los parroquianos.
Cuando se canse no piense que ya está listo. Baje, despacio, a la Praza do Comercio 37 y busque una buena mesa en el Café Martinho da Arcada. Allí podrá disfrutar de buenos tintos, altos precios, bacalaos variados… escriba cualquier cosa en una servilleta y luego, para hacer la digestión, suba otra vez por la Rua Garret hasta la Librería Bertrand y compre. Al poeta