sábado, 10 de octubre de 2015

La pista F35 o ruta de Kjolur, tierras altas de Islandia


La pista F35 esta considerada como la ruta mas accesible para recorrer las tierras altas de Islandia. Es ruta antigua. Dicen los manuales que ya se usaba en los veranos medievales para acortar camino. 200 km de piedra y lava.




Puede usted recorrerla de sur a norte, de Gullfoss  a Blonduos. O viceversa. Lo que le recomiendo. Aunque la lógica le diga lo contrario, ya que lo mas posible es que usted haya entrado en Islandia por su aeropuerto, a pocos kilómetros de Gullfoss.



Dicen que se puede recorrer en un coche normal. Los que lo mantienen seguro que viajaron en uno de alquiler. Nadie sensato mete su coche en ese rompe amortiguadores. Tampoco debería usted  meter el del prójimo. Aunque solo sea porque si le pasa algo, y el riesgo se palpa en mas de la mitad del recorrido, el seguro no le cubre daños. La ruta de Kjolur exige un todo terreno.



Leerá que han construido puentes en todos los ríos que antes había que vadear. Es verdad. Una de esas mentiras piadosas. En Islandia llueve. Siempre. A veces a mares. A veces es orballo. Cuando llueve, el agua sale de todos los lados. La ruta de Kjolur se convierte en una inmensa colección de charcos donde su coche practicara el submarinismo. De la nada salen ríos, regatos y fuentes que anegan la pista. Vadear lo tendrá que hacer usted a gusto, a riesgo de tener que dar la vuelta. Mire las fotos si no se lo cree.




A mitad del camino se encuentra Hveravellir, donde debe parar. Lo que hay allí, una de las mas hermosas zonas termales de Islandia, se lo contare uno de estos días.




El tramo de Hveravellir a Blonduos es una asequible pista de montaña por las que se puede transitar a una moderada velocidad. El único riesgo son las piedras que golpearan los bajos de su vehículo. Circular detrás de otro significa acrecentar inmensamente la distancia para no tragar el polvo o el barro y evitarse quedarse sin parabrisas por alguna piedra voladora. Ojo a los cruces de vehículos y tenga compasión con los masoquistas disfrazados de ciclista.



De Hveravellir a Gullfoss se preguntara usted quien fue el imbécil al que se le ocurrió meterse por este rompe huesos. Maldecirá varias veces, producirá adrenalina, disfrutara de una conducción imposible. Bien venido a la “tole ondule”  islandesa. Un rompe todo originado por las orugas de las maquinas usadas a principio del deshielo para rehacer la pista cada verano.



Enseguida adivinara que el coche sufre menos cuando circula a velocidad elevada ya que viaja usted entre las cumbres de los montículos. Al mismo tiempo descubrirá que eso significa no tener ningún control sobre el vehículo. Lo que se agrava entre subida y bajada en un terreno imposible. El arte de la conducción consiste en averiguar cual es la velocidad compromiso. Olvide lo que le cuenten. Esta es distinta para cada vehículo, dependiendo de la carga y el tamaño de las ruedas. Cuando lo adivine habrá salido de la pista.



El resto, el paisaje, los glaciares, las excursiones posibles, etc, esta en las guías de viaje.


sábado, 26 de septiembre de 2015

Los piratas del ferry a Grimsey, Islandia



Fíjese bien en el barco que te lleva a Grimsey.  Estos hijos de puta necesarios, en nombre de las normas, de su incompetencia, son capaces de dejarlo tirado en medio de una isla del circulo polar ártico. Dos días. Sin techo. Su problema.


Fui a Grimsey. A donde hay que ir. Con ellos. Compre el billete con dos días de antelación. En la oficina municipal de turismo de Aukeyri. Pagado en coronas islandesas de verdad.

Llegue a la partida a su tiempo. Vamos cuarenta y tantos. Sacan una lista de pasajeros. Estas en ella. Perfectamente escrito tu nombre. De puño y letra digital.

Te vas a patear la isla. Vuelves derrotado y contento. Un energúmeno disfrazado de grumete el que vale, vale, y el que no para la marina, te dice que no puedes subir al barco. ¿Pero si su usted mismo hace cuatro horas que me acaba de traer?

Son las normas. Su problema. Alguien en la estratosfera digital se ha olvidado de escribir tu nombre en la lista de vuelta. El tuyo, y tres mas, y dos mas y…. se pone farruco. Usted se queda en la isla, ni idea donde alojarse, dentro de dos días volvemos y si no vamos rebosantes los llevaremos de vuelta…puede probar con el avión, si un poco caro….

A los filhos da puta y piratas solo hay un modo de tratarlos. Deshacer sus argumentos con la contundencia de la exhibición de su ridículo y la emisión del mensaje de que si alguien se queda es el.

No se apure. Volvimos todos. A tiempo. Entre el mar frio o entrar en razón escogió lo segundo. Pero esta avisado, de subiendo a ese barco de piratas, antes de partir, controle que puede volver.

Por cierto. La navegación lo curo todo. Hasta me invito a un café. Apestoso como todos los que hacen estos islandeses.




Grimsey, isla de pájaros en la niebla y merluza en el mar




Perdida entre una niebla siempre presente. A unos 40 km de la costa norte de Islandia. En medio del frio polar. Una pequeña isla que se ha convertido en un lugar de peregrinación para los pajareros europeos. Detrás de ellos empiezan a llegar los viajantes. Les seguirán los turistas. Apúrese si le apetece. Antes de que la masa lo devore todo.

¿Qué se les ha perdido allí? A unos, los pájaros que desde la primavera hasta el comienzo del verano anidan en sus acantilados. Para el resto queda el consuelo de subirse a un andamio y hacerse una foto. Aunque allí no lo ponga, que los islandeses como buenos luteranos son muy comedidos en las expresiones publicas, han llegado al circulo polar ártico. Eso siempre vale una foto. Que por cierto es falsa. El circulo preciso pasa por el medio de la pradera, unos cien metros mas allá, donde anidan los charranes árticos; y eso amigo, poner los pies allí en esta época, es jugarse a quedarse sin cabellera. 

De atreverse será atacado usted por multitud de pájaros que defienden sus nidos contra el intruso que se atreve a perturbar el incubado de los huevos. Luego no diga que no lo aviso. Es mas, un poco mas lejos, recorriendo el sendero de la costa, hay una colonia de gaviones atlánticos, esas gaviotas inmensas, de metro y medio de porte, que volaran hacia usted a la altura de sus ojos para indicarle que allí no se le ha perdido nada.

Corra, pero vaya. Llegar a Grimsey es posible de dos formas: la cara, rápida y aburrida de la avioneta local. En un santiamén vuela usted desde Akureyri a la pista de aterrizaje de Grimsey. Justo al lado del falso poste del Circulo Polar. La otra lleva mas tiempo pero es mas relajante. Hay un barco que sale de Dalvik de vez en cuando y dependiendo del estado del mar te lleva en mas o menos tiempo. Aquello es, también, un bautizo de Atlántico puro. Se lo recomiendo. Ojo, antes de partir lea esto.

¿Qué se hace en Grimsey. Andar. Seguir la ruta de la costa y darle la vuelta a la isla. Le aconsejo que no se quede extasiado delante de los primeros frailecillos que vera cerca del aeródromo. Toda la isla esta llena de ellos. Y andando encontrara usted multitudes de pájaros que observar. Tiene usted un total de cuatro horas para recorrer la isla. Con dos le llegan, una es para ver los pájaros. La otra para tomarse un café, asqueroso, en alguno de los cuchitriles del puerto.

De ida y vuelta, si el Atlántico no se ha puesto asesino, salga al puente de popa y bien asentado, detrás de los prismáticos que ha llevado para ver los pájaros, dedíquese a la caza visual de Moby Dick. En aquellos mares abundan las ballenas y delfines. Incluso puede ver usted orcas saltarinas detrás del arenque agotado.

Por cierto, si lo que le va es la soledad allí hay donde quedarse a dormir aunque el concepto precio calidad todavía no ha llegado a esas latitudes.




Navegando hasta Grimsey, Islandia





domingo, 20 de septiembre de 2015

Koksijde- Bad


Al norte de De Panne, en la costa belga, en un continuo de bochornosas construcciones a pie de playa se encuentra el pueblo de Koksijde.  Es uno de los secretos para ricos en la costa belga. Allí encontrara las mejores playas donde es posible contemplar el mar sin sentirse dentro de una discoteca. Es también donde en marea baja se realizan  feroces competiciones de carros de vela. Todo un espectáculo en las tardes de lecer.
Como allí no ira, ya que solo van los elegidos y los mangantes, contemple al menos la belleza de una puesta de sol en sábado seco


Oostende



Hace siglos que esta en el mapa. Un pueblo de pescadores de gambas en las arenas de Flandes, dicen Bélgica. Pescadores a caballo. Patrimonio de la humanidad. Aun se ve a alguno que lo intenta en las bajamares de primavera. La cosa da para poco. El Mar del Norte lleva tanta mierda como arena.


Oostende creció del expolio. Lo que robaban en el Congo bajo el mandato del negrero rey protector, un Leopoldo de mala memoria. Les valió de poco. Construyeron fachadas de grandeur sin contenido. Hoy viven del turismo barato después de haber destrozado la costa con apartamentos de mal gusto.

El capital de Bruselas va a Knokke. Los ricos holandeses de Brabante a De Panne.  Mas al norte, mas al sur. Ninguno es mejor. El cambio solo se nota en las tiendas de lujo para amantes aburridas en tarde de domingo.

Presumen de dar comer bien al mundo. No lo crea. Lo de bien lo entienden como sinónimo de abundante. Lo que calma estómagos hambrientos y mal educados. Kilos de crema fresca en mala copia de la insania francesa es derrochada en platos de buen pescado. Si de todas formas insiste, los mejores restaurantes de modico precio los encontrara en el muelle, cerca de la estación de ferrocarril.

De haber llegado, ya que allí no se va, puede contemplar el devaneo del pueblo por el paseo marítimo de grandeza imperial. La pequeña burguesía de solaz. La pequeña burguesía sin ideas.