domingo, 27 de noviembre de 2011
viernes, 25 de noviembre de 2011
La mujer que me quiere
Hacer balance es necesario. Ves lo que tienes. A donde has ido. Con quien has viajado. Quien se ha quedado en el camino. Con quien te has vuelto a encontrar en aquella curva, en aquel lance. Valoras el valor real de las adquisiciones. Si debes seguir con aquello o deshacerte de la cosa lo mas pronto posible. ¿Por qué jamás he ido a Tombuctú cuando se podía? ¿Si siempre quise y pude tener un Land Rover por que no lo compre? ¿Voy a seguir navegando? ¿Cuánto tiempo me queda para ello? ¿Debería deshacerme del barco? ¿O convertirlo en nave vikinga para que me entierren en el? Déjate de imbecilidades y a la realidad. ¿Qué hacer con la magnifica colección de diapositivas que almacenas?. ¿Dejamos que las descubra la posterioridad o las publicas ya? ¿Vendemos la literatura hoy o nunca? ¿Todas aquellas publicaciones que el mundo lee y usa online cuando dejamos de emitirlas? ¿Cerramos el quiosco o seguimos la senda del gallego malo será?
De momento no ha sido malo. Mas bien aceptable. En realidad excelente. Seguimos.
De lo otro, el balance, hoy no toca. Lo único que hasta hora sigue en la mente es pensar que la hembra aquella, la de hace 26 y tantos años, sigue estando tan inmensa como el sol. Al fin y al cabo lo único importante. Todo hay que mentarlo. Sin balance
domingo, 20 de noviembre de 2011
Provocando a las ninfas
Es como el misterio de la santísima trinidad. Los baños con espuma son para las hembras. Resulta una imagen erótica. Dicen. Yo de esto entiendo poco. Quiero entender poco, ya que a mi lo de ver erotismo en la espuma les juro que no me entra. Lo que si me entra es aprovechar los baños de los hoteles, con el añadido de los pies martirizados después de patear las ciudades que visito, y la colaboración de esas dos horas tontas antes de irse a cenar, para militantemente dejar el cuerpo sumergido en estos baños de teoría afrodisiaca. Que uno acostumbre hacerlo solo no se debe a las bañeras raquíticas de los hoteles. Que aunque hay de todo, suelen ofrecer espacios generosos para el sexo compartido. Pero ya ven ustedes, entre tanta espuma, no hay ninfa que se encuentre.
Aquel mar que fue de todos
Perdonen que insista. Ayer, entre la niebla feroz, anduve mojando los pinreles recorriendo la arenas que van de West Repar a Renesse, en la costa holandesas. No había un alma. Excepto los perreros. Esos tipos, mas, y tipas, muchas más, que arrastran jaurías a cuatro patas mientras repasan la receta de lo que van a cocinar hoy. Son los únicos que no van a contemplar el mar. El destino se limita a convertir los arenales inmensos en letrinas mientras platican en varios idiomas norte europeos. Entre la niebla y el mar, que no se mueve por la falta de viento, solo queda imaginar lo que ocultan las aguas hoy calmas. Esto es lo que había. Hoy ya no queda. Se lo llevo la contaminación, los hilitos de plastilina, el desenfreno del pelotazo. Contemple. Solo le queda míralo malamente en algún acuario.
Cantata a los sodomizados por los hilitos de plastilina
Mi abuela, Doña Ernestina Formoso de Varona, cubana de pro, mantenía que el pueblo necesitaba líderes con cojones: Franco y Fidel. Eran sus héroes. No, mi abuela sabía mucho. No solo hacia el mejor pulpo de la zona. Cocinaba una carne al minuto que usted jamás podrá comer. No solo porque se llevara la receta a la tumba. Aquello de despotricar contra el régimen en la cocina le daba un salero a la comida que nadie tiene.
Mi abuela jamás se equivocó. Igual que te mandaba derechito para casa si te atrevías a aparecer con los zapatos sin que el betún obscureciera el sol, sabía definir las necesidades del mundo a golpe de Doña Celia Cruz: Dáleledáleledáleleya! Ayer los hispanos han demostrado que la masa irredenta sigue a la búsqueda del hombre con cojones que le resuelva la marimorena en la que se han metido.
¡Jodidos andan! No es que no tengamos candidatos a ser hombre con cojones. Incluso últimamente nos salen hembra s que optan por el puesto. La jodienda viene del tratamiento incorrecto, el diagnóstico equivocado, la enfermedad crónica.
El culpable, ese chivo espiratorio que panda con todo nuestro mal humor, no varía un ápice a la conclusión irrebatible: Si tenemos el pantalón meado es que la sacamos tarde mal y arrastro. (O ellas no apuntaron bien equilibrándose de cuclillas). Los pantalones no se mojan de la nada.
Las enfermedades crónicas son muy malas de llevar. Tanto que todos se acaban muriendo de ellas. Viviendo en el sueño de que no la tienes te mueres antes.
Los hispanos han escogido al mismo tipo que cuando se les hundió el Prestige nos contaba aquello de lo hilitos de plastilina. Falta de memoria la de estos comedores de ajos. Cualquier tipo con las dos letras sabe que este hombre esta genéticamente determinado a ser un inútil. Lo era. Lo es. Lo será. Estas cosas no se curan ni con la experiencia.
La única duda que me queda es saber si son profundamente imbéciles o simplemente que se han convertido en practicantes de la sodomía. El tiempo lo dirá. Claro que el pesimismo me invade. Para curar lo primero es necesario tener doblones para viajar. La única terapia posible. Y de eso no hay. Lo otro, usted ya sabe, es política de otro cantar. ¡Vaselina, mucha vaselina que os van a dar con plastilina!
domingo, 13 de noviembre de 2011
viernes, 4 de noviembre de 2011
Mentiras populares
Por mucho que se empeñen los blogueros en contarnos lo mismo, viajar da mucho mas que para hacer malas copias de las fotos de guías y postales. A poco que te empeñes, te sirve para saber lo que piensa el otro de nosotros.
Aunque sea duro. El golpe que te llevas cuando resulta que la lengua imperial que decían que la hablaban tantos millones de curritos no la practica ni dios. ¿Sera que hoy están todos ocupados? Resulta que nadie sabe de nuestras hazañas bélicas ni muestra estar interesado. Saliendo de la Roja y los desmanes de la Inquisición no tenemos historia. Saben que no todos somos toreros, que los catalanes no son españoles, que se puede ir a pie a Compostela, que comemos ajo, que vivimos del aire, que Picasso era de los nuestros y Vargas Llosa, mediocre reaccionario de derechas, no. Nos aplauden por que les pusimos el Zara en la esquina. Que vive de ellos. No dan un duro por nosotros.
Es mas duro cuando uno consigue comunicarse con ellos. A pesar de que les maravilla que llevemos los zapatos embetunados, los vestidos de flores, y las tapas de los vascos, no les interesamos si nos es para sol, playa y sangría. Para incordiar, saben todos, hasta el ultimo mono, que estamos empufados. Hasta el tuétano y las dos generaciones venideras.
¡Pandilla de energúmenos que no valoran la esencia de la patria!
Es duro. Si. Igual de duro que será el día que los patriotas se despierten de la resaca electoral y comprueben que, ¡oh desgracia!, otra vez mas han dejado encularse gratis. La culpa no es de los mangantes, que mienten , es su oficio. La culpa es de aquellos pueblos que cree que el dinero viene del aire, España es de los españoles, hacienda somos todos, todos son iguales, los políticos clones, las putas viciosas.
Hay quien cree que votando al que nada dice se levantara con dinero y la pasta volverá a fluir ya que se lo merece. Ese es la palabra clave. Yo, pequeño, moreno, patas cortas y culocaido, pertenezco a los escogidos por dios para seguir viviendo de las mentiras, las ilusiones, el cuento… Exquisitas mentiras populares
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