martes, 10 de febrero de 2009

Semana del Golfo Morbihan


Ahora que entra un temporal detrás de otro, no se deprima. Abra una buena botella de cualquier elixir. Busque en su ordenador todo lo que pueda leer sobre la Semana del Golfo de Morbihan Sueñe. Vuelva a soñar. Haga planes para ir con su bote a Bretaña. O verlo, que tampoco tiene desperdicio.
En este blog hay algunas fotos que hice de la semana anterior. No solo del desfile marítimo, procesión civil de mareantes militantes que ningún navegante debería perderse. Si Neptuno no fuese un dios comprensivo ya nos tendría obligado a ir como mínimo una vez en nuestra vida so pena de llevarnos en cualquier ola más o menos asesina. Como el San Andrés de Teixido a quen vai de morto quen non foi de vivo de la tradición cristiano violenta y feroz versión galaica.
Además de viajar, tomarse vino sidras y demás, practicar idiomas, navegar lo que quiera, etc, podrá echarse unos bailes con la prójima o la que encuentre. Su elección. Aunque dicen los participantes que quien va solo vuelve arrejuntado. Avisados están

No se pierda el acuario de Lisboa


No me pierdo uno. Es una adicción. Se de lo que hablo. Los lisboetas se han montado un acuario que merece la pena visitar. El sistema de tanques independientes, unidos uno al otro, que engañan el ojo dando el aspecto de un inmenso tanque, ofrece una perfecta imagen del mundo submarino. Ok, tiene como todos demasiados peces en el agua, pero usted ha pagado por ver variedad y no llevarse el chasco de contemplar los dos tiburones de turno que dan vueltas como posesos.
Pueden verse ejemplares hermosos de rayas, una manta de considerable dimensiones, pez piedra, algún tiburón atlántico, congrios, rodaballos, atunes, abadejo, merluzas, doradas, caballos de mar, morenas, y todo tipo de peces planos…
Buena luz, música adecuada, letreros claros
Solo eché de menos una buena colección de medusas. Imperdonable es no dedicarle un tanque a una buena banda de sardinas, el pez de Portugal. Que no es el bacalao, como todo el mundo piensa. Que este lo cocinan como nadie, si. Que no es de ellos, también. Hay que sacarlo muy lejos. Allá por Terranova, y ya casi no hay. Las sardinas, las de siempre pasan en mayor o menor cantidad todos los años delante de las playas de Portugal. Para matar el hambre de muchos.
Si las quiere ver, suba al acuario de A Coruña.

domingo, 8 de febrero de 2009

Portugal, país de descubridores


A los sureños les va el estilo macho. Los hispanos se anuncia como país de conquistadores. Que los conquistados les cambien la denominación en exterminadores o el suave colonizadores es una nimiedad.
Los italianos se dedican a presumir de ser la cuna de la inteligencia.
Los lusos no podían quedar atrás y se lo montan últimamente de descubridores, que es mas recatado e intelectual.
Se montaron un monumento neofascista llamado “Padrao dos descobrimentos”, próximo al monasterio de los Jerónimos y la torre de Belém. Mírelo detenidamente, están todos los héroes de la patria. ¿Ha visto usted alguna mujer?

Optimist en Lisboa en mañana de invierno


Me fui a Lisboa a curarme la depresión de invierno, tomarme una Sagres en una terraza y practicar el idioma. Mírelos, ellos, chavales de diez años matando la mañana del domingo en el Tajo o Tejo, lo que usted guste. Aquí, hoy, domingo, de vuelta, sentado al lado de la chimenea, miro como caen los copos de nieve y leo páginas de internet haciendo planes reales e imaginarios para cuando podamos desempaquetar el bote.

sábado, 7 de febrero de 2009

Lisboa ciudad de carteristas


Amantes de lo ajeno te los encuentras en todo el mundo. Lisboa junto a Roma esta en el top 10. A mí, tres hijos de mala madre, portugueses ellos, amantes de la chupa de cuero y el pantalón azul intentaron hacérmela en el metro de Lisboa. Se quedaron con las ganas. Muchos años viajando, muchos años de franquismo para no desconfiar del primer hijo puta disfrazado de policía. Les cuento el truco.
Se suben al metro contigo. Uno se pone a tu espalda. Protege a los otros dos en caso de problemas y te limita los movimientos sin que te enteres. Otro haciendo de turista, levanta un plano de la ciudad y lo pone a la altura de tus ojos. Hace que compara el plano con la lista de paradas que cualquier vagón de metro tiene en sus paredes. La reacción normal de todo humano es mirar al mapa. El tercero, que lleva una bolsa de las que se estilan para trasportar ordenadores portátiles, la levanta para ocultar lo que hace con la otra mano. Estos intentaban abrirme la bolsa que yo llevaba colgada del tórax. Con mi máquina de fotos y mi mini portátil. Ni les dio tiempo. En un vagón casi vacío se habían acercado como lapas. Hubo que alejarlos haciendo el movimiento del molinillo. Salieron volando en la siguiente estación, mirando con cara de cabrón fracasado.
No se la juegue enfrentándose con ellos. Son de navaja en mano. Cámbiese de sitio con movimiento brusco. Captaran el mensaje: búscate otra víctima cabrón. Es la ley de la jungla, la incompetencia del estado, las condenas de risa. Algunos dicen que la miseria. Yo no lo creo. Estaban demasiado bien alimentados.
El negocio debe ser bueno ya que pululan por metros, tranvias, autobuses y calles turisticas. Aqui tiene otro.

Navegar en el norte o en el sur

Vivir en las provincias norte europeas tiene algunas ventajas. Ganamos algo mas, hacen bastante con los impuestos que nos roban, las carreteras se asfaltan de vez en cuando, la corrupción es baja…el invierno es mortalmente frio.
Envidiamos a los sureños que en estas épocas del año tienen sus botes en el agua y se permiten el lujo de dar bordadas para matar la tarde del sábado o escapar de la visita a la suegra el domingo. (Temporal aparte, pero eso es cosa de dos días o un mal año).
Aquí, tenemos los botes bien amarrados en tierra, empaquetados en plástico para que no se mueran del frio bajo cero. Miren esta marina. Tan solo un bote de acero resistiendo…
¿De qué me sirve mi salario si no puedo disfrutarlo? Puta envidia hermanos

domingo, 1 de febrero de 2009

En Lisboa no hay mujeres


Esto no es un titulo machista. Es una descripción de la realidad. Pateando Lisboa te encuentras con cientos de hembras que suben y bajan por las cuestas como en cualquier ciudad de Europa, pero mujeres no hay.
Morenas ellas, tipo aceituna mediterráneo. Mirada obtusa. Cabreadas. No se te ocurra mirarlas. Fruncirán mas el ceño, condenándote por pecador. No tienen la arrogancia de las hispánicas que te miran con descaro para decirte que te ignoran. Les falta el salero de las italianas que te agradecen que las mires y ahí queda. Ni tan siquiera son capaces de mantener la mirada de la parisina altiva que devuelve la mirada preguntando quien es usted.
Las portuguesas son un puñado de mojigatas salidas de misa de ocho que se niegan a pecar mirando como mantiene el obispo de Coímbra. Les quedan diez años de desarrollo que no los paga la CE.
Así no se puede viajar. ¿Todavía no se han enterado que las mujeres son los monumentos humanos más entrañables?