sábado, 23 de noviembre de 2013

Viaje a las Ardenas belgas


El pueblo viajante se empeña en patear la dysneilandia de Brujas, los museos de Gante, el Bruselas decadente al que  todos llegan, Malinas de la nada para los intrépidos. Los locos se acercaron a Ostende y huyeron despavoridos ante el hormigón y la arena. Pero hay mas.

Bélgica es tan pequeña como inmensa en variedad. Las Ardenas lo demuestran. Con sus bosques y valles siempre poblados. De vida. La naturaleza salvaje, los árboles de hoja caduca, nogales para mantener a la fauna, incluidos los holandeses maleducados de dinero. Sus cerveceros elaboran los mejores elixires. La política de guerra a muerte entre los tres idiomas imperiales. Sus pueblos unidos y con los otros cabreados. El agua es francesa, lo más salvaje y puro se vive en alemán, el holandés es la masa turística de las canoas y las btt.

Con calma le iré contando la última excursión. De momento mírela.






domingo, 27 de octubre de 2013

El nuevo elixir de los monjes trapensen de Tilburg


Aquí la tienen. La nueva cerveza que el buen hacer de los trapenses o trapistas de Tilburg nos ha regalado. Si puede no la mire, pruébela. Se entusiasmara. Con el sabor delicioso que han conseguido. No se lo voy a contar. Los sabores no se cuentan. Se perciben en la boca. Música  en el paladar.

Ya saben que como ateísta militante defiendo a capa y espada a estos monjes que entienden el cultivo de su delirio a través del trabajo. Más cuando además de cultivar platas en sus invernaderos y darse a los quesos, elaboran unos elixires de gran valor.

Los ácratas  y sus secuaces españolistas se quedaron en la historia de la civilización del vino. Un insulto a la inteligencia para esos pueblos que imposibilitados de la vid para el cultivo de los otros delirios, tuvieron que darse a la imaginación de las maltas y cebadas.


Elaborada para celebrar los 25 años del jubileo del Abad se podrá beber durante poco tiempo. Una provocación. Semejante aciertos deberían mantenerse. Pero ya sabe usted que los monjes, en sumun inteligencia, mantienen con razón que todo vicio debe ser escaso.

La deconstruccion de España


 

Me entro un hambre de terraza y allí, entre los museos modernos barceloneses me aposente. Les recomiendo la terraza que hay en la plaza. Se come y se bebe con gusto catalán y precios moderados. Pero hoy voy a explicarles la plaza. La metáfora.

¿La ven? ¿La nada? Un conjunto de objetos y arquitecturas adosados pero no enlazados. Esa plaza de Barcelona, donde los estudiantes se magrean, las madres sueltan a la raza, los perdidos se rompen piernas entre las tablas, los turistas apresuran el paso, etc, allí le di la razón al catalán que reivindicaba la independencia.

¿Cómo se puede pretender seguir viviendo de la nada. De la de deconstrucción, del individualismo indolente, de la cutrería, del arte de la mangancia?

Barcelona revisada


Bajamos a Barcelona con la disculpa de la reunión anual del loquerio europeo. Seguía en el mismo aeropuerto. Un poco más vieja. Más sucia. Mas llena.

Turistas más que siempre. Cambio un tanto la fisonomía. Hoy los invaden hordas de asiáticos, macarras rusos, los holandeses de siempre, los yanquis del verano ya se habían ido.

Las putas nigerianas que la última vez que estuve te incordiaban por las Ramblas han sido exiliadas por esos energúmenos de mozos escuadrados. Concepto fascista mediterráneo que aupó la tradición de la derechona catalanista. Derechona al fin y al cabo.

Más abajo del Raval, donde se pierden las calles de la modernidad, entras en tierras musulmanas. Donde otros energúmenos reivindican el califato suyo, que nunca fue. El resto, más o menos, es lo de siempre.

Más la crisis. Las tiendas se notan huérfanas de clientes. Si entras te atienden a cuerpo de rey. En las librerías hay menos papel, pero siguen manteniendo el pulso. La Central vende libros y no estantes vacíos. Las terrazas tienen hambre de clientela a algunas horas. Pero en las tardes apacibles de los últimos calores se rellenan a golpe de marea.

Ya no quedan quioscos. Y si quedan venden de todo menos periódicos. Quedan las tradiciones. Allí, como siempre, delante de la catedral, los viejos y asimilados hacen gimnasia a golpe de sardana. Es una forma elegante de conservar la salud. Otros por menos van al gimnasio. No puedo contarles si disfrutan. Sus caras serias denotan más concentración que aburrimiento, pero nada de diversión. La música que soplan emociona nada, que estos fenicios son de ola corta.

El cambio viene dado por el abaneo de la enseña estrellada. La de ellos, la nuestra, la del poder popular.  Cuelgan muchas banderas estos días de los maríneles barceloneses. Y algunos trapos. No sé si de la diarrea futbolística o de la provocación españolista.

Del resto, de eso, de si votan o no votan, hablan los otros. Ellos ya se han ido. Haga la maleta  y vaya, vuelva, a Barna.


domingo, 29 de septiembre de 2013

El congrio como metafora de la prensa hispana



Debería de saber que los congrios, un suborden de los anguilliformes, son esos peces que asombran en las pescaderías y asustan en el mar. Escondidos en su cubil, entre rocas y algas, esperan pacientemente a que pase por delante la presa. Oportunistas máximos, no se molestan ni en buscar la noticia, perdón la comida. Cuando se les pone en bandeja, violentos, traidores, insaciables en la mordida, arrastra al agujero al despistado que se puso a tiro.

Incluso a submarinistas. Los que de cuando en vez tenemos el vicio de descender a contemplar el paraíso bajo las aguas ya nos hemos llevado mas de un susto cuando de la nada ves salir esos dientes que te buscan.

Pues eso, asociación libre decía el imbécil de Freud. Lo que se me ocurre cuando leo a los neofascistoides de la Voz de Galicia tratando el asunto de la niña china asesinada en Compostela. O los puristas del liberalismo hispano de El País, que se diferencian en la forma pero no el tono. Dan asco.

Los que vivimos en centro Europa no entendemos esto. Esa cosa que se llama la presunción de la inocencia no es el eje fundamental de evitar el despiece del acusado como creen muchos gacetilleros. Hay una norma mucho mas elemental que en estos pagos se les da con la cuchara de la Maizena a sus habitantes. Eso que simplemente se llama privacidad. Eso que evita que un joputa de uniforme guardiocivilero se ponga a comentar en los bares de la zona lo que dicen e inventan.

Estos días, desde el bar del camping compostelano cercano al cuartel de la Benemérita, había todas las noches retrasmisión diferida de los cotilleos de Compostela. Mientras los plumillas, congrios sedientos, pagaban vinos y pulpo, ¡pero hombre que estamos de servicio!

No veas el largo peregrinaje que les queda para hacerse europeos. Aprender de Europa. Esos lugares con una cultura que dice que los chismes no interesan. Lo único que cuenta es la evidencia. Eso, lo que todavía no han encontrado a pesar de que ellos le han dado a la chusma el veredicto. D.E.P.; a nena

sábado, 28 de septiembre de 2013

Vuelta al invierno (disfrazado de otoño)



Los que (sobre)vivimos en el norte frío sabemos que las cuatro estaciones es una pieza de Vivaldi. No mas. Aquí el mundo se divide en verano -cuando hay- e invierno -casi siempre-.

Sale el sol y calienta de gusto, o es lluvia y frio a mares. Otra cosa no hay. Hoy que hay sol, de abrigo, da la cosa para sentarse en una de esas terrazas que se alumbran con estufas y mantas de flece al estilo alpino.

Allí, entre el capuchino y el discurrir de las ninfas empaquetadas queda el recuerdo del verano que este año si vino.

Fue intenso. De sol y mas sol del que escapamos- para reivindicar que la mejor época es el otoño que no hay-. Con vientos de muerte solo aptos para navegantes atrevidos. Fue...

Si no te consuelas en la sociedad  moderna es  porque no quieres dicen por aquí. Tenemos de todos y no nos queda nada. Hablan de hambre y exhiben obesidad. De las patatas con mayonesa y el agua teñida y edulcorada que beben para saciar la nausea.

De la vieja polémica Camus o Sartre ya saben que el ultimo se equivoco. De aquella y hoy. Doblemente. La nausea de los que lo tienen todo los devora. Siempre. Desde dentro.

Dice uno de mis pacientes espabilados que el tema esta mal propuesto. Los del todo no tienen nada. Si tienes, no hay nausea. !Y dale con la definición del concepto!

Total, que recomenzamos a esperar que vuelva el verano; por habito, ocupación, actitud, desasosiego, estado natural, lo que usted quiera. Mientras el invierno va llegando y lo atrapa todo, revivimos lo que pateamos en el corto verano, que fue mucho. Si no, mire la cantidad de puestas de sol, cerveza en mano, que nos ofreció el océano. Allá, en la frontera del Mardefora


sábado, 22 de junio de 2013

¿Les suena?


La imagen de la foto. ¿Con que la asocia? Podía ser una un retrato de hace 30 años. De su patria o la mía. Cuando las campesinas llevaban pañuelo al cuello y las señoritas pañoleta. Que era lo mismo pero no es igual.

¡Hasta ahí habríamos llegado! mantenía el coro mudo de las cofrades de la Dolorosa. La ultima con D de hembra. Que ya lo explicaba Tonhita la de Catabois cuando mantenía que el rostro dramático de la virgen solo podía provenir del maltrato continuo a la que la sometían – y siguen sometiendo- las beatas de la Plaza de Amboaje.

Pues les cuento que la foto fue sacada hace unos días en una calle de Estambul próxima a la antigua iglesia cristiana de San Salvador de Chora–hoy museo, ayer mezquita- donde se conservan gracias a los dólares yanquis los mejores frescosbizantinos del país. Lo de los frescos se lo contare algún día ya que hay que verlos para entender la evolución de la pintura moderna.

Lo que no ha evolucionado es la vestimenta del pueblo. Todavía hay quien se sigue empeñando en pensar que ir vestido de pies a cabeza tiene algo que ver con la religión. Los que vivimos en tierras frías, no dejamos de asombrarnos como algunos marroquís se empeñan a desafiar las nieves nórdicas disfrazados de  chilabas que fueron inventadas para combatir los calores mediterráneos.

Lo mismo ocurre con el pañuelo que se perdió cuando las mujeres dejaron de cubrirse ya que no trabajaban el campo y ponerse moreno era síntoma de prosperidad.

No fue el melanoma lo que cambio las costumbres. Ahora se llama Zara y demás. Reinventaran un día la pañoleta, no se preocupen los amantes del pañuelo que para tanto da. Llegará un día de estos. Cuando el pueblo lo necesite para taparse peleando contra tanto tunante o el hambre. Es lo que hay