domingo, 1 de diciembre de 2013

Posiblemente la mejor cerveza blanca de Bélgica


La cerveza blanca es una desconocida en el sur de Europa. Belgas, holandeses y alemanes la adoran. Yo también. Cerveza elaborada con grandes cantidades de malta se convierte en un elixir espeso que sacia la sed mientras que deja en el paladar un regusto cítrico que los horteras se empeñan en asesinar añadiéndole limón.

El paradigma de la cerveza blanca es la belga Hoegaarden. Aunque ya no esta elaborada por los frailes es una exquisitez superior a la comercialmente potente Erdinger, alemana. Ninguna de ellas se acercan a la mejor cerveza comercial que se elabora en Europa: la Korenwolf, ardilla, de  Gulpener Bierbrouwerij en  Gulpen, Países Bajos.

Por todos los sitios salen elixires nada desdeñables. Pateando las turbas de los páramos ardenenses me zampe una trucha al gusto italiano regada con esta joya: La cerveza blanca de la barraca Michel.

No pierda el tiempo preguntando de donde viene. No sé si tienen  antepasados pero sí que dominan a la perfección las técnicas galaicas del camuflaje: Por aquí, es de la casa, pruebe, pruebe… no se maree y beba. Deliciosa.

Comer y beber en las Hautes Fagnes, Ardenas

Puestos los pies en la turba de las Hautes Fagnes solo queda andar. Yo no se si a usted le pasa lo mismo pero a mi devorar kilómetros me da hambruna. ¡Feroz!
No debo ser el único visto la cantidad de chiringuitos, restaurantes, casas de comida, que se encuentran en la carretera. Abarrotadas de hambrientos que no tiran papeles. Pero comer, lo que se dice comer, solo es posible en un lugar. Viejo como la historia. Existe desde que hay memoria. Si duda puede recrearse contemplando las viejas fotos que decoran sus paredes. Hoy, desde fuera, es así:
 
 
No tiene perdida. La Barraca de Michel es imposible no encontrarla. Allí conducen todos los caminos. Como siempre. Cuando había una corredoira que iba a ninguna parte allí ya estaba. Hoy sigue estando.

Les recomiendo que se nutran con una trucha a la italiana. No se arrepentirá. Tampoco de pedir de entrada unos pates de las Ardenas. Todo ello regado de la excelente cerveza blanca que venden en exclusiva. Barato.

Entrando le preguntaran educadamente a que viene. ¿Beber o comer? De su respuesta dependerá si lo sientan en una u otra parte de la cabaña. En los meses de invierno, nevado, los esquiadores de fondo se deslizan por los caminos  hasta el agotamiento. Verlos desde dentro, templados por la lareira y un buen trozo de jabalí no tiene desperdicio.

De paso, si le entra el vicio y le da por ponerse andar, por unos euros le darán un mapa detallado de las sendas del parque natural. Para no perderse y volver. A papar.


sábado, 23 de noviembre de 2013

Hautes Fagnes




Las HautesFagnes, Altos Páramo, Hohes Venn, Hoge Venen es el territorio más alto de Bélgica. 694 metros. Una cagada dirá usted. Pues no crea. Se puede subir a una escalera de piedra en la Signal de Botragne que lo eleva por encima de los 700 metros. ¡Todo un orgasmo!

Deberá usted ser compasivo con el prójimo. Cuando se vive por debajo del nivel del mar estas altitudes son tibetanas. Tibetano es el viento frio que por allí sopla. Excepto en alguna semana despistada de verano. Avisado está usted. Allí de señorito o ita no tiene nada que buscar. Aquello es tierra para andadores, exploradores, deportistas, amantes del no ruido, apreciantes del buen comer y la mejor cerveza; que no todo es consumir calorías.

Es uno de los paraísos de las Ardenas belgas. Convertido en parque nacional se extiende más allá de la frontera, por las tierras alemanas, bajo el nombre de  Hohes Venn-Eifel. Queda cerca de la burguesa Maastricht, la clerical Aquisgrán, la proletaria Lieja. Pero a donde debe ir usted a dormir es a Eupen si es obrero, o o Spa si le va la decadencia burguesa. Todo al lado. Todo bien asfaltado. Todo bien señalizado. Estamos en la Europa profunda hermano. Allí no encontrara aspavientos. Solo naturaleza pura, acompañado de, pocos, militantes amantes de la misma.

Se lo repito, abrigue las partes y la cabeza y sepa que después de recorrer kilómetros sobre esas tablas que evitan que usted se hunda irremediablemente en la turba, le dolerán todos los músculos. Luego una deliciosa cerveza con una buena trucha de los muchos ríos que hay lo cura todo. En el siguiente post le cuento donde dan las mejores por el menor precio.



Viaje a las Ardenas belgas


El pueblo viajante se empeña en patear la dysneilandia de Brujas, los museos de Gante, el Bruselas decadente al que  todos llegan, Malinas de la nada para los intrépidos. Los locos se acercaron a Ostende y huyeron despavoridos ante el hormigón y la arena. Pero hay mas.

Bélgica es tan pequeña como inmensa en variedad. Las Ardenas lo demuestran. Con sus bosques y valles siempre poblados. De vida. La naturaleza salvaje, los árboles de hoja caduca, nogales para mantener a la fauna, incluidos los holandeses maleducados de dinero. Sus cerveceros elaboran los mejores elixires. La política de guerra a muerte entre los tres idiomas imperiales. Sus pueblos unidos y con los otros cabreados. El agua es francesa, lo más salvaje y puro se vive en alemán, el holandés es la masa turística de las canoas y las btt.

Con calma le iré contando la última excursión. De momento mírela.






domingo, 27 de octubre de 2013

El nuevo elixir de los monjes trapensen de Tilburg


Aquí la tienen. La nueva cerveza que el buen hacer de los trapenses o trapistas de Tilburg nos ha regalado. Si puede no la mire, pruébela. Se entusiasmara. Con el sabor delicioso que han conseguido. No se lo voy a contar. Los sabores no se cuentan. Se perciben en la boca. Música  en el paladar.

Ya saben que como ateísta militante defiendo a capa y espada a estos monjes que entienden el cultivo de su delirio a través del trabajo. Más cuando además de cultivar platas en sus invernaderos y darse a los quesos, elaboran unos elixires de gran valor.

Los ácratas  y sus secuaces españolistas se quedaron en la historia de la civilización del vino. Un insulto a la inteligencia para esos pueblos que imposibilitados de la vid para el cultivo de los otros delirios, tuvieron que darse a la imaginación de las maltas y cebadas.


Elaborada para celebrar los 25 años del jubileo del Abad se podrá beber durante poco tiempo. Una provocación. Semejante aciertos deberían mantenerse. Pero ya sabe usted que los monjes, en sumun inteligencia, mantienen con razón que todo vicio debe ser escaso.

La deconstruccion de España


 

Me entro un hambre de terraza y allí, entre los museos modernos barceloneses me aposente. Les recomiendo la terraza que hay en la plaza. Se come y se bebe con gusto catalán y precios moderados. Pero hoy voy a explicarles la plaza. La metáfora.

¿La ven? ¿La nada? Un conjunto de objetos y arquitecturas adosados pero no enlazados. Esa plaza de Barcelona, donde los estudiantes se magrean, las madres sueltan a la raza, los perdidos se rompen piernas entre las tablas, los turistas apresuran el paso, etc, allí le di la razón al catalán que reivindicaba la independencia.

¿Cómo se puede pretender seguir viviendo de la nada. De la de deconstrucción, del individualismo indolente, de la cutrería, del arte de la mangancia?

Barcelona revisada


Bajamos a Barcelona con la disculpa de la reunión anual del loquerio europeo. Seguía en el mismo aeropuerto. Un poco más vieja. Más sucia. Mas llena.

Turistas más que siempre. Cambio un tanto la fisonomía. Hoy los invaden hordas de asiáticos, macarras rusos, los holandeses de siempre, los yanquis del verano ya se habían ido.

Las putas nigerianas que la última vez que estuve te incordiaban por las Ramblas han sido exiliadas por esos energúmenos de mozos escuadrados. Concepto fascista mediterráneo que aupó la tradición de la derechona catalanista. Derechona al fin y al cabo.

Más abajo del Raval, donde se pierden las calles de la modernidad, entras en tierras musulmanas. Donde otros energúmenos reivindican el califato suyo, que nunca fue. El resto, más o menos, es lo de siempre.

Más la crisis. Las tiendas se notan huérfanas de clientes. Si entras te atienden a cuerpo de rey. En las librerías hay menos papel, pero siguen manteniendo el pulso. La Central vende libros y no estantes vacíos. Las terrazas tienen hambre de clientela a algunas horas. Pero en las tardes apacibles de los últimos calores se rellenan a golpe de marea.

Ya no quedan quioscos. Y si quedan venden de todo menos periódicos. Quedan las tradiciones. Allí, como siempre, delante de la catedral, los viejos y asimilados hacen gimnasia a golpe de sardana. Es una forma elegante de conservar la salud. Otros por menos van al gimnasio. No puedo contarles si disfrutan. Sus caras serias denotan más concentración que aburrimiento, pero nada de diversión. La música que soplan emociona nada, que estos fenicios son de ola corta.

El cambio viene dado por el abaneo de la enseña estrellada. La de ellos, la nuestra, la del poder popular.  Cuelgan muchas banderas estos días de los maríneles barceloneses. Y algunos trapos. No sé si de la diarrea futbolística o de la provocación españolista.

Del resto, de eso, de si votan o no votan, hablan los otros. Ellos ya se han ido. Haga la maleta  y vaya, vuelva, a Barna.